"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

martes, 4 de mayo de 2010

MANOLO FOREVER

Hoy me vence el sueño, asi que voy a hacer un break en el diario del parto para relajarme y disfrutar del trabajo de alguien que considero como si fuera de mi familia, porque lleva presente en mi vida desde que tenía 8 años y nunca se ha marchado. Ahí ha estado poniéndole la banda sonora a mi vida.
Manolo, gracias por existir.

lunes, 3 de mayo de 2010

PARTO Y POSTPARTO, parte III


La epidural

Menos mal que el asturiano no tenía que meterme mano porque que lo hagan los desconocidos pues, aunque sea un poco ridículo, me da menos corte pero uno al que voy a tener que ver luego por el verano, pues hombre, no me hacía mucha ilusión. Por lo menos a los otros no iba a tener que verlos después.

El caso es que el asturiano era el enfermero que tenía que ponerme la vía. Todavía tengo la cicatriz y estoy esperando encontrármelo para ajustar cuentas…

Después me mandaron subir a una habitación y allí me dijeron que me desnudara y me pusiera la famosa bata, esa que nunca sabes si te la tienes que atar por delante o por detrás, y a esperar.

Aquí empieza un desfile de personal a dar órdenes. La única que se presentó fue la matrona (que no conocía) y de la cual no recuerdo su nombre.
Me dijeron que me pondrían el famoso enema y que me afeitarían. La matrona en los cursos de preparación nos dijo que no nos depiláramos 5 días antes porque es mejor hacerlo justo en el momento. También nos comentó que si queríamos podíamos negarnos al enema pero yo preferí ponérmelo porque no quería averiguar si era cierta la leyenda urbana de que todas la mujeres se cagan (perdón) en el parto.
Aunque luego descubrí que aun así me cagué, pero en el padre de la anestesista, del celador (sigo cagándome en toda su raza) y de varias enfermeras. Pero no voy a adelantarme a los acontecimientos.

No se si es normal que alguna vez en su vida todo el mundo se ponga un enema. Para mi, al menos, era la primera vez. No me resultó desagradable como me habían comentado algunas amigas. Fue rápido e indoloro.

Pasada ya la parte más escatológica del parto vino la anestesista cuando ya me habían conectado todos los cables y cosas necesarias para el control del feto y del mío propio. Era una chica de unos 40 años, y no recuerdo mucho más. Yo ya tenía contracciones cada 5 o 6 minutos y me dolía bastante. Entonces me preguntaron que si quería epidural y yo que soy una cagona, y ahora no me refiero sólo al tema del enema, pues dije que si. Que a mi lo de aguantar el dolor pues que no me va mucho. Que para algo están las drogas, joder. Además después de un embarazo sin poder tomarse ni una maldita pastilla pues una tiene ganas hasta de cogerse una sobredosis aunque sea de Micebrina.
La anestesista me dijo que me sentara en plan toro sentado de espaldas a ella y que me agachara sobre mis piernas. Que jodía!, con el bombo que yo tenía. Ya no me da pa’ más el cuerpo y ahora la tía esta me pide que empiece a poner posturitas de gimnasia rítmica. A todo esto a mi esposísimo todavía no le habían dejado entrar y yo estaba deseando verle, no es que fuera a ser de gran ayuda pero si de apoyo moral, o eso pensaba yo.

Después de insistir pinchándome en la espalda varias veces hasta que consiguió meterme el catéter bien, me dijeron que me relajara y empezara con las respiraciones. Tengo que decir que o yo las hacía mal o eso es un engaña bobos. Seguramente sea la primera, pero cuando tienes unos dolores como los que se tienen en un parto a mi las respiraciones esas me sonaban a coña. La madre que me parió!, que dolor joder. Y la epidural no me hacía efecto.

Mi esposísimo ya había entrado a la habitación y estaba dándome ánimos. Le dije que se durmiera un rato si quería, pero se lo dije en el plan en el que las mujeres decimos las cosas. Osea, te digo que si quieres te duermas pero espero que por tu bien no se te ocurra ser tan desconsiderado. Y mi esposísimo se lo tomó como se lo toman los hombres (generalmente), osea me hizo caso y se durmió. A los 20 minutos me puse a decir: Ays! Ay! Ay!, y se despierta todo sobresaltado, qué pasa?, qué pasa? y le digo nada que me aburro, no te jode. Tu qué crees?, que piensas estar durmiendo hasta mañana?. Se lo que estáis pensando, pobrecillo…, pero es que el niño es de los 2, coño!, es mucho pedir que al menos me acompañe mientras estoy pariendo a su hijo?!?!?!?!?!?!?!


Intenté distraerme con la música del mp3 y haciendo sudokus pero no me salía ni un puto número y cuando mi esposísimo vio que me estaba alterando, más que otra cosa, la dichosa maquinita decidió convencerme para que la dejara yo voluntariamente antes de que saliera volando por los aires.

Oye cariño, esto no es normal. Llama a una enfermera porque ya ha pasado casi una hora y la epidural no ha hecho ningún efecto.
Viene una enfermera se lo cuento y me dice que le meta una dosis extra (un bolo) apretando la pera que tengo en el cabecero. Casi una hora después le meto otro bolo porque yo tenía unos dolores de la leche y aquello no me hacía nada. Yo sólo pensaba, vaya timo la epidural, no puede ser que no me haga nada. Así que llamamos otra vez a la enfermera que a su vez llamó otra vez a la anestesista. En las siguientes 3 horas me pincharon 5 veces más. Yo ya estaba acojonada, claro. Pensando a ver si me dejan paralítica estas cabronas con tanto pinchazo en la columna. Y aquello seguía igual hasta que se me empezó a dormir la boca y empecé a decir gilipolleces.

viernes, 30 de abril de 2010

PARTO Y POSTPARTO, PARTE II



NO HAY PUDOR

Después de meterle mano a base de bien a la hormigonera, me dijo, hala! Vete a casa te preparas y te vas al hospital que estás a punto de caramelo. Mañana por la mañana tengo turno en el hospital y no quiero verte por los paritorios ya, vale?
Le comenté que casi no tenía contracciones pero me dijo que no tardarían. Nos despedimos y nos fuimos.

Como me encontraba bien le dije a mi esposísimo que mejor íbamos dando un paseo hasta casa en vez de bajar en metro, Y así lo hicimos. Aprovechamos el camino para avisar por teléfono a la family que nos íbamos al hospital y que no queríamos a nadie por allí porque eran ya casi las 19.00 y se veía que aquello iba para largo.

Llegamos a casa y tranquilamente me duché y me volví a lavar la cabeza. Me fui a la cocina y me comí un sándwich de paté y me tomé un zumo. Ya se que la matrona nos dijo que no comiéramos nada cuando empezara el cachondeo pero tenía hambre…ostrás!, me acabo de acordar según estoy escribiendo de lo que comí ese día. POTAJE!!!, si, es verdad, en casa de mi madre. Como se me habría olvidado, si me puse ciega…

El papá de la criatura estaba empezando a ponerse nervioso, parecía un satélite a mi alrededor, venga vamos, venga vamos!. Vamos a ver nene, para que quieres que nos vayamos ya si todavía estoy bien. Pero nada no había forma, así que después de revisar que llevaba todo en la bolsa. Preparé una mochila con agua, el mp3, una maquinita electrónica de hacer sudokus y la cámara de fotos y nos pusimos en marcha.

Cuando llegamos al hospital debían ser casi las 21.00, entregamos los papeles y me pasaron a una consulta para explorarme. Desde ese momento y hasta que nació el boliche me metieron mano como 8 personas diferentes y yo me pregunto, es necesario que te vea el chichi, tochi, chirli, pepete, chochete, patata, vulva, amapola, y no sé si se me olvida alguno (seguro que si) medio hospital?, si es que una pierde el pudor a la fuerza. Yo se que ellos están acostumbrados y no le dan importancia pero una tiene su corazoncito jolines. Años de aprendizaje para poder quitarte el bañador en la playa haciendo movimientos de contorsionismo dentro de una toalla, y eso si que eran maniobras y no la de Hamilton, para que luego lleguen 5 o 6 batas blancas y te jodan la reputación. Hombre no me fastidies, un poquito de por favor…, es que llega un momento en que hasta tu lo ves tan normal que lo mismo llega el que limpia los cristales de las habitaciones y te dice a ver como va la cosa? Y tu te dejas, claro!

Bueno el caso es que me dicen que todavía estoy un poco verde y yo me pregunto, verde?, hombre estoy de todos los colores pero verde verde pues no. Yo ya pensando que me mandaban de vuelta a casa pero el tío me debió de ver la cara de “por favor sacármelo ya” y se apiadó de mí. Me dijo que me romperían ellos la bolsa con la lanceta y que me preparara que empezaba la fiesta.

Me pasaron a otra sala para que me pusieran la vía y me sacaran sangre. Estaba sentada esperando al enfermero cuando llega un chico y pienso, oins este tío me suena…y le digo:

Yo: hola, yo te conozco
El: pues yo a ti no
Yo: pues yo a ti si
El : pues yo a ti no
Yo: (surrealista total, joder que cafre) tu no irías al colegio…
El: no, no soy de aquí
Yo: coño! Pues ya se de que te conozco. Tu eres asturiano, del pueblo de mi madre! (espero que este no me tenga que meter también mano)

jueves, 29 de abril de 2010

PARTO Y POSTPARTO, PARTE I


CAMINANTE NO HAY CAMINO
Antes de que pase más tiempo y mi memoria me juegue una mala pasada quiero dejar plasmado en el ciber papel como fue el nacimiento de mi boliche.
Estoy haciendo un esfuerzo por intentar recordar todos los detalles, algo que después de 16 meses y con la cabeza que tengo es harto complicado, pero lo intentaré.

Miércoles, 17 de diciembre de 2008, hace bastante frío por lo que dicen, y digo por lo que dicen porque yo tengo un calor horrible. Estas hormonas me están volviendo loca. Me levanto, me ducho y me lavo la cabeza. Desayuno, no me acuerdo el que, pero seguro que algo de chocolate porque me puse ciega todo el embarazo. Debe ser por eso por lo que al boliche también le vuelve loco el chocolate.
Me visto con un pantalón y una camiseta azul turquesa de manga corta (de eso me acuerdo perfectamente), me pongo las playeras y el chubasquero y me voy a pasear un rato. Desde que me dijeron que si no me ponía de parto antes me lo programaban para el día 22 decidí machacarme a caminar. Me niego a parir el día de mi cumpleaños.

Todo el mundo me decía que bien para tu cumple y yo renegando por lo bajini, y por qué guay?. Menuda mierda, cada uno debe tener su propio cumpleaños. Encima me tocará quedarme en navidad en el hospital. Y lo peor de todo, cuando mi hijo sea mayor y decida compartir su vida con alguien, seguro que querrá celebrar su cumpleaños con esa persona y no tener que venir a pasarlo obligatoriamente conmigo porque es mi cumpleaños. Uf!, creo que se me va la pinza, que egoísta, no?. Ya, pero es verdad que se me pasó por la cabeza y si no lo dijera os estaría mintiendo y lo que es peor, me estaría mintiendo a mi misma.

El caso es que he decidido caminar 2 horas por la mañana y otras 2 por la tarde para ver si así éste se anima a salir antes. Así que a caminar, caminar, caminar y más caminar.
Después del paseo me voy a comer y me tumbo en el sofá a ver si duermo un poco porque últimamente que cuesta mucho dormir por la noche. Estoy muy incomoda en la cama y a veces me voy al sofá. Además los ronquidos de mi esposísimo no son de gran ayuda.
Creo que voy a apagar el móvil por si a alguien le da por fastidiarme la siestecilla.
Algo dormí, no mucho pero sí di alguna cabezadita. Me levanto sobre las 17.00, enciendo el móvil y veo que tengo varias llamadas de un móvil que no conozco. Igual son los pesados de la mutua otra vez. Voy a la cocina a picar algo y escucho que suena el móvil en el salón.

Es la enfermera de mi ginecóloga. Dice que si quiero puedo ir antes porque ya no tienen más pacientes y así me pueden atender y se van prontito a casa, claro. Le digo que la cita era mañana y me dice que no. Cojo la carpeta de los papeles, que parece ya el libro gordo de Petete, y miro las citas. Anda!, pues tiene razón, y yo convencida de que era mañana. Le digo que en quince minutos estoy allí. Me visto a toda leche, llamo a mi esposísimo y le digo que en vez de a casa que se pase por el ambulatorio y allí nos vemos.
En cuanto llego nos pasan y me dice la médica que me tumbe en la camilla, me hace una eco y le digo que hace 2 días estuve manchando, pero debía ser el tapón ese asqueroso del que tanto nos han hablado en las charlas de preparación al parto. Dice que ya he borrado todo el cuello y que me va a hacer la maniobra de Hamilton (joder no había otro nombre?, con lo fan que soy yo de Alonso, eso suena a jugarreta).
Consiste en el despegamiento de las membranas ovulares y al parecer es una práctica habitual en la inducción de embarazos prolongados.

Bueno el caso es que me metió mano pero bien. Parecía Mª Carmen y sus muñecos y yo allí viendo las estrellas.
Pues anda que no me quedaba de ver estrellas. Estrellas, cometas y constelaciones enteras.

miércoles, 28 de abril de 2010

martes, 27 de abril de 2010

ALBERTO, SU MAMÁ Y UNA SEÑORA MUY MAJA



Son casi las 16.30, bajo las escaleras del metro a toda leche y me echo mano al bolsillo del pantalón para coger el billete. Mierda!, se me ha acabado, joder, y ahora no llevo nada suelto encima. Abro el bolso para pagar con la tarjeta y empiezo a oír los gritos y lloros de un niño, me giro hacia los tornos y veo una mujer joven, parece un poco más mayor que yo, y un niño de unos 3 años en el suelo dando gritos y pataleando.
Sonrío para “mis adentros” y pienso este es del equipo de mi boliche…, sigo buscando el monedero para sacar la tarjeta, joder, joder, con lo pequeño que es el bolso y no lo encuentro, coño!. Siempre estoy igual, si tiene razón mi esposísimo cuando dice que esto es la jungla.

Veo que sale gente del túnel que lleva al anden al que yo debería dirigirme, mierda!, acabo de perder un tren. Bueno al menos ya he encontrado el monedero, saco la tarjeta y empiezo a toquetear la maquina expendedora. Por fin!, ya sale el maldito billete.

Como sé que el próximo tren tardará otros 5 minutos, pues ya voy más tranquila. Me acerco a los tornos y veo que la situación sigue igual. La mamá del niño ha pasado al otro lado y el niño sigue en el suelo de la zona contraria. La paciente mamá le dice, Alberto pasa por favor, levántate y vamos que no te voy a pasar el billete. El nene gritando y llorando sólo dice: que si, que siiiiiiii, el billeteeeee y la mamá insiste, que vengas aquí, pasa por debajo que no te voy a dar el billete. Le pongo cara de cómplice a la mamá y le sonrío, me devuelve la sonrisa con cara de resignación y vuelve a la carga. Alberto, no me hagas salir a por ti, etc, etc,.
En esto que llega una señora de unos 65-70 años y se acerca al niño…

Señora: pero bonito que te pasa?
Alberto: buaaaaaaaaaaaa, buaaaaaaaaa
Señora: no llores cariño, que le pasa? (mirando a la mamá)
Mamá: (con cara de: lo que me faltaba) pues nada que quiere que le pase el billete por la máquina para girar el torno.
Señora: pobre…
Mamá: tiene que aprender a obedecer.
Señora: Bueno hijo, no te preocupes que yo te lo paso.

Y coge la señora con sus santos cojones (tengo que reformar mi vocabulario) y le pasa el billete al niño!

Bueno yo alucino!!!, nos miramos la mamá y yo con cara de flipadas, bueno yo de flipada y la mamá primero de flipada y luego con cara de: yo la mato. No podíamos creerlo.
La mamá intentando no faltarle el respeto y ser lo más educada posible, le dijo de todo a la paisana y con razón, claro.

Yo como no quería hacer precisamente lo mismo que la señora y meterme donde no me llamaban me marché de allí meneando la cabeza mientras dejaba a la mamá de Alberto discutiendo con la señora. Ah!, y a Alberto tan feliz.



lunes, 26 de abril de 2010

2ª CONVOCATORIA DEL CONSEJO DE SABIOS

LA FIMOSIS
El otro día estaba hablando con mi cuñado por teléfono de un asunto que no viene al caso cuando de repente le oigo que dice, hijo vale ya!, que al final te vas a hacer daño. Y yo le pregunto, pero que hace el cabra loca ese ahora? Y dice, pues es que se esta “haciendo la fimosis”, pero ya lleva un rato y al final se va a hacer daño. El nene, en cuestión, tiene 25 meses.

Bueno la verdad es que esa expresión me llamó la atención. Lo de “hacerse” la fimosis, me sonó un poco a hacerse la manicura…
Teniendo en cuenta que la fimosis es la estrechez del orificio del prepucio, que impide la salida del glande (RAE), pues esa expresión me suena un poco contraria, pero bueno que son chorradas mías y que el tema es otro.

Al lío, el tema es que a nosotros nuestra pediatra nos dijo que no se lo hiciéramos nosotros nunca porque podíamos hacerle daño. Que ya se lo haría ella en las revisiones. Y nosotros amén, claro. Sobre todo yo, porque tengo que coserle a alguien un herida y no se me caen los anillos pero mira chica eso de “hacerle la fimosis” como le llaman mis cuñados (y a lo mejor el resto del mundo, que lo mismo es que soy yo la que no le llama así) pues como que no. Que me da un furrús horrible. Y después de ver las fotos que hay por el ciber espacio ya es que ni te cuento.

El caso es que como mi esposísimo está operado de fimosis y encima 2 veces porque la primera no se lo hicieron bien, pues claro está “cagao”, dice que él lo pasó fatal y que a ver si la estamos fastidiando.

Como en tantas otras cosas más en lo que se refiere a los bebés/niñ@s, aquí también hay opiniones varias, tantas como gustos y colores, así que claro, me he dedicado a preguntar a todo “quisqui” lo qué le han recomendado en el pediatra y como siempre, sigo igual que al principio.
La próxima cita con nuestra pediatra es en junio, entonces volveré a la carga con el temita y a ver que nos dice.

Mientras tanto, me gustaría saber que opina el consejo de sabios, aunque sé que tampoco os vais a poner de acuerdo pero bueno, me gusta oír todas las experiencias sobre cualquier tema que tenga que ver con los enanos.