"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

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martes, 7 de octubre de 2014

La que se topó con una teta. Semana mundial de la lactancia materna 2014.

Hace ya tres años o casi cuatro... Carlos González en una ponencia sobre alimentación infantil, me dedicó uno de sus libros. La dedicatoria decía, "para X (mi nombre), quien se topó con una teta..."
Que gran verdad porque, ciertamente, así fue.

Yo, una tía de 30 tacos, a 4 días de cumplir los 31, de repente me topé con el "MUNDO TETA". Y me topé de sopetón, sin esperármelo, porque ni si quiera me había planteado si me resultaría agradable, práctico, placentero, interesante, beneficioso.
Más bien me daba furrús pensarlo. Tal cual.



Pero no sé, algo en mí cambió cuando nació Boliche. Algo extraño me hacía sentirme bien cuando daba de mamar a Boliche a pesar del dolor. Me parecía tan alucinante que quería experimentar plenamente esa sensación sin obstáculos. Por desgracia, no fueron pocos.
Los que conocéis el blog desde sus inicios sabéis que se pudo salvar mi lactancia gracias a mi cabezonería, porque ayuda e información tuve poca, por no decir ninguna.

Por suerte, a día de hoy, las cosas han cambiado mucho aunque aun queda un laaaaaaaaaargo camino por recorrer. Pero como todos sabemos que las malas experiencias a veces son las que más nos enseñan, hoy recuerdo con menos frustración esos inicios tan duros, pues "gracias" a ellos fui a topar no solo con la TETA, sino con la blogosfera maternal y por añadidura con gente maravillosa que conocí a través de este blog.

Algo que empezó como un desahogo y que se convirtió en una parte primordial en mi vida.
Me encontré con otras madres que pensaban poco, mucho o nada como yo, que sentían algo parecido, también en mayor o menor medida a lo que sentía yo, que descubrían, que aprendían a la vez que aprendía yo.

Así pues, no solo me topé con una TETA, me topé con unas personas que forman parte de mi vida en el día a día. A las que quiero a pesar de la distancia. A las que echo de menos. A las que tengo presente constantemente.

Por todo ello la LACTANCIA MATERNA, no solo ha sido un alimento para mis hijos, no solo ha sido un vínculo especial que hemos disfrutado mientras nos mirábamos o nos acariciábamos.
Algunas personas lo verán quizá excesivo, pero a mi la TETA, me ha cambiado la vida. Me ha aportado tantas cosas extras, me ha enriquecido en tantos sentidos, que no sabría a quien dar las gracias por tanto.

Bueno, sí lo sé. Las gracias se las tengo que dar a mi hijo, quién me descubrió este mundo. Y a mi hija, quien me ha regalado la segunda oportunidad de seguir topándome con la TETA, una y mil veces más, porque ahora, después de estos años, yo disfruto de la LACTANCIA, desde la experiencia, desde la naturalidad, desde el agradecimiento que supone un regalo así.
Y porque como diría Carlos González en su libro UN REGALO PARA TODA LA VIDA, ¿para quién es realmente el regalo?, yo tengo claro que para mí ha sido el mejor que mis hijos me podrán hacer jamás.

Con motivo de LA SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA no voy a pedir, ni reivindicar porque eso lo hacen ya muchas mamás luchadoras, las cuales tiene toda mi admiración.
Esta vez lo que quiero es felicitar a todas esas madres que han recibido también ese regalo y que se topan con la TETA, día a día.

¡¡¡FELICIDADES A TODAS!!!

Y ya que estamos..., si queréis pasaros a celebrar la fiesta de la SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA, será este domingo. Yo este año no voy a poder ir pero os dejo aquí en enlace. ANIMAOS!

https://www.facebook.com/events/710218945734654/?source=1&sid_reminder=3846745909148778496


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miércoles, 21 de mayo de 2014

Los bebés no lloran por capricho (por Carol de Minerva y su mundo)

Hace ya unos años que conozco a Carol y siempre ha sido un placer leer su blog pues compartimos una visión muy muy similar sobre la maternidad.
Por eso cuando me comentó la idea de escribir un post en esta humilde casa, que es mi blog, me pareció fabuloso.

Seguro que muchos ya la conocéis pero si queda algún despistado hoy tengo el placer de mostraros un trocito de ella.
Estoy segura de que os parecerá super interesante lo que nos cuenta a continuación.

Os dejo con ella.




Los bebés no lloran por capricho

Antes de empezar quiero dar las gracias a Teta por dejarme un huequito en su espacio. Reconozco que me siento un poco rara, su estilo y sus historias me han hecho reír tanto leyéndola… qué os voy a contar, aunque también he de decir que me he emocionado más de una vez.


Soy Carol, del blog Minerva y su mundo. Hace poco he terminado mi formación, tras un año muy intenso, como Asesora en Maternidad y Crianza, Asesora Continuum. Aquí puedes ver cómo concibo la maternidad y la crianza. Si quieres conocer mi web, donde ofrezco asesorías y talleres, además de la venta de productos relacionados con la crianza, te invito a visitar Soñando Duendes.

Quiero aprovechar para hablar de contacto, pero no voy a hablar exclusivamente de porteo, ya que si quieres conocer sus beneficios o los motivos para portear a nuestros pequeños lo puedes hacer en esos enlaces. Sino que quiero profundizar un poco más.

Tras nueve meses de embarazo el bebé nace “inmaduro”. Esto al contrario de lo que se suele pensar es una ventaja, nace en el momento adecuado para atravesar el canal del parto sin ningún riesgo para la madre, con los reflejos necesarios para sobrevivir, y con un potencial de desarrollo cerebral increíble, si se le ofrecen las mismas condiciones que tenía en el útero materno. El bebé necesita por tanto de un periodo de exterogestación, gestación en el exterior, el abrazo continuo, el alimento constante, el calor permanente y la seguridad de saberse protegido. Esto se lo aporta el regazo de su madre una vez nacido, las mismas condiciones que tenía en el útero.

Cuando el bebé comienza a poder desplacerse por si sólo, a gastas, interesándose en explorar más allá de los brazos de mamá o papá, aunque siempre teniéndoles cerca, es cuando su cerebro alcanza el 50% de su desarrollo. De ahí la importancia de ofrecer al bebé las condiciones que necesita para ese gran desarrollo, no sólo cerebral, sino también emocional y físico, que sucede en los primeros años de vida, y especialmente en esos primeros meses. Y esas condiciones que favorecen su desarrollo son las mismas en el útero y en los brazos de la madre.

Nuestros bebés son dependientes, nos necesitan para sobrevivir, necesitan que les alimentemos, que les cambiemos el pañal, pero también necesitan nuestro cariño y contacto, y todo esto lo necesitan constantemente, especialmente durante los primeros nueve meses de vida. Han llegado a un mundo enorme para ellos, que no conocen, en el que no pueden manejarse sin nuestra ayuda, después de estar nueve meses constantemente contenidos por su madre. Una vez en el exterior necesitan lo mismo y la única manera que tienen de pedirlo es mediante el llanto.

El bebé es puro instinto y emoción, no tiene capacidad para racionalizar que su madre tarda en cogerlo porque está en el baño, por ejemplo. Como he comentado, su desarrollo cerebral es muy inmaduro aún, y sólo sabe que necesita ser consolado ya, porque vive en el momento presente. No tiene conciencia del tiempo, y sólo concibe recibir lo que le corresponde como bebé mamífero y humano que es.

Por eso cuando un bebé llora desconsoladamente en el carrito o en la cuna, después de haberle amamantado y dejado limpio, es porque se siente terriblemente solo, siente pánico ante lo que le pueda suceder, su instinto de supervivencia le dice que sólo el contacto físico le salvará de los depredadores. A parte, un bebé despierto que está solo en la cuna o en el carro, no tiene ningún estímulo, todo es pasividad, monotonía y soledad.

La sociedad nos dice que no les cojamos porque se malacostumbran, que les alimentemos con horarios y que hay que acostumbrarles a que duerman solos. Y siento ser tan drástica, pero si queremos que se consuelen solos, darles de comer cuando consideremos oportuno sin que se quejen, que sean independientes cuanto antes y en definitiva que no nos molesten, quizás deberíamos plantearnos si lo que queremos tener es un bebé humano o un bebé reptil, al que podemos dejar en un terrario y se quede sin rechistar, no nos pide brazos, se las apaña solo y come en su momento. Es obvio que no somos reptiles y además de los cuidados básicos necesitamos otro tipo de cuidados amorosos y cercanos para desarrollarnos de forma íntegra.

Los portabebés son la opción más cómoda para satisfacer las necesidades de nuestros hijos, mientras nos dan la opción de poder realizar otras actividades. No sólo ofrecen ese contacto sino que nos hacen la vida más fácil. Pero no es la única forma de disfrutar del contacto con nuestros pequeños.

Podemos nutrir a nuestro hijo de caricias con un masaje, disfrutando de un momento familiar especial, sólo para nosotros y el bebé. Las hormonas generadas por el placer de las caricias y la simple mirada, equilibran todo los sistemas del organismo. ¿Os habéis dado alguna vez un masaje relajante, sólo por placer?

El colecho es otra forma de contacto, es sobre todo una buena manera de recuperar el tiempo perdido cuando mama y bebé pasan muchas horas separados durante el día. Sin duda el colecho (obvio decir que hay que tener en cuenta unas recomendaciones de seguridad, aquí puedes leer sobre colecho seguro) es otra forma de disfrutar de nuestra familia, si no ¿por qué nosotros no dormimos solos? No digo que todas las familias deban colechar, sino que se tenga en cuenta que el colecho puede facilitar el descanso, entre otras cosas.

Sobra decir que si tienes alguna duda sobre cualquier aspecto de tu maternidad o crianza puedes contactar aquí conmigo.

De nuevo dar las gracias a la Teta Reina por hacerme cedido un ratito su espacio.


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lunes, 5 de mayo de 2014

Mi experiencia con los sujetadores Bravado

Cuando mi amiga Suu del blog Construyendo una familia me ofreció la posibilidad de probar los sujetadores Bravado reconozco que en un principio me mostré un poco reticente con su propuesta (gracias Suu por insistir).

Soy un poco especialita con ese tema porque el calibre de mi fábrica de leche es considerable. Y cuando digo considerable quiero decir eso, CON SI DE RA BLE. Vamos, que sin estar amamantando tengo una copa G-H os podéis hacer una idea de la copa que gasto ahora. Y eso muchas veces resulta complicado de gestionar, para que nos vamos a engañar.
Me hace mucha gracia cuando voy al CI y veo los sujetadores tan bonitísimos y tan cuquis que tienen determinadas marcas. Una vez incluso llegue a dar palmitas de ilusión cuando vi que Calvin K. tenía sujetadores con mi copa y sin relleno pero mi gozo en un pozo cuando vi que el tirante tenia un ancho de 1 cm y claro yo que aun aprecio mucho mis hombros no quise que se me incrustaran 5 cm dentro de la carne. Que tampoco es plan de ir manchando todas las camisetas de sangre, uf! y con lo escandalosa que resulta y lo mal que se lava. Quita, quita...
De verdad yo no sé quien coño se dedica a diseñar esas prendas porque, vale que las que tenemos las tetas grandes tengamos un abanico mínimo de posibilidades para escoger, pero que hagan sujetadores para tetas que desafían la ley de la gravedad... Porque las naturales pesan pero las de silicona también digo yo, no?


En mi caso con las que yo cargo van en caída libre, así es, para que lamentarse, además yo sí que las he dado buen uso y más que pienso darle, por lo que estoy satisfecha con el resultado que me han dado (y el resto de mi familia también jejejeje) pero como os decía antes gestionar su transporte no resulta fácil precisamente.
Y claro si pruebo un producto y no me gusta pues no puedo decir "ah! sí, que chachi" porque si las tetas no van bien sujetas para mi no es un buen producto.
Pero además de sujeción necesito sentirme cómoda y ver que me sienten bien con la ropa.  
Aun tengo guardado un sujetador de cruzado mágico de Playtex (recomendación de mi matrona en el embarazo de Boliche) que me hacía las tetas que parecía Madonna con el corpiño de Jean Paul Goltier. Que para los años 70 pues tendría un pase pero hoy por hoy pues no. Es más creo que esos sujetadores deberían estar prohibidos si no se adjuntara una póliza de responsabilidad civil porque con esas tetas en punta es bastante fácil sacarle un ojo a alguien... 
Bien, pues volviendo al tema de los sujetadores Bravado en mi caso debo decir que después de haberlos probado (ya llevo 2 meses) cumplen con todos los requisitos que yo le pido a un sujetador que básicamente son tres.
- Que sujeten.
- Que sean cómodos.
- Que hagan el pecho bonito con la ropa. 

Y los tres los cumplen perfectamente. 

Este es el que uso yo. El Essential Embrace.


A qué salgo mona???? (jijijijijiji)

La tela patentada Bravado Dynatex combina las ventajas del algodón y la microfibra para obtener un género suave y muy agradable.

Se lavan muy bien tanto a mano como en la lavadora. Yo le meto mucho tute porque es el que más uso.

Respecto al precio,teniendo en cuenta que los sujetadores que yo uso habitualmente cuestan entre 55 y 80 euros pues lo veo correcto y más teniendo en cuenta el dinero que me he gastado en sujetadores de lactancia que me han dado un resultado pésimo, cosa que me fastidia bastante todo sea dicho de paso.
Por lo tanto, y desde mi más sincera opinión, a la pregunta de "recomendarías los sujetadores Bravado?", mi respuesta es: sí.

Una pena que con Boliche no los conociera. Otra cosa más a la lista de "Con el segundo hijo y soy novata en..." como me pasó con los portabebés.

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martes, 28 de enero de 2014

Un poquito de por favor

Algunas personas debería haber pedido a los Reyes Magos, además de regalitos, un poquito de por favor.
De por favor, de gracias, de buenos días, de hasta luego, de disculpa, de te importa...

Deberían haber pedido un poquito de educación.

Quizá sea yo que estoy un poco chapada a la antigua, pero a mí es que me gusta que me pidan las cosas con educción. Igual que hago yo con los demás.

Y llevo unos días que veo que hay mucha gente a mi alrededor que lo de la educación... como que brilla por su ausencia.

Ayer sin ir más lejos una chica me paró en la calle de la siguiente manera,

- Oye, la calle "X" sabes donde está?

Y después de decirle donde se encontraba me soltó un "vale", se dio media vuelta y si te he visto no me acuerdo.
Y allí me quedé yo con cara de gilipollas, esperando un gracias o tan siquiera un adiós.

Cuando la chavala había dado ya 4 o 5 pasos, la llame y le dije, "ah! y gracias..." y ella me miró con cara de "y esta tía qué me dice!".

Yo, que iba como las locas a buscar a mi hija la escuela infantil y ya llegaba con el tiempo justísimo, me paré a prestarle ayuda a esa persona porque lo necesitaba. Yo podía haber seguido de largo sin hacerle ni caso, o haber sido un poco más educada y haberle dicho un "perdona pero llevo prisa y no me puedo parar" pero no, me paré a atender su necesidad. ¿Tanto supone dar las gracias a alguien que te ha ayudado o que no te ha podido ayudar pero al menos se ha parado a atenderte?


La semana pasada, me encontré a otro tipo que sufría de la misma patología que la chica de ayer, Borreguismo en grado III.

Saliendo del metro me dirigía al vestíbulo de la estación para coger el ascensor y según me estoy acercando veo a un tío que se mete a paso rápido en el ascensor y le da al botón de cerrar puertas para que no podamos pasar nadie más.
Yo que, ahora, voy cargada como las mulas con mochilas, neverita, bolsa (con el sacaleches) y demás trastos, acelero el paso para llegar antes de que se cierre la puerta y consigo darle al botón antes y que se vuelvan a abrir las puertas.

La mirada asesina del tiparraco (joven y bien vestidito) ha sido de película. Pero lo mejor ha sido cuando le ha vuelto a dar al botón y otra persona haciendo lo mismo que yo ha vuelto a entrar. Y así con otras 3 personas.

Claro, cuando ha entrado la segunda persona, el señorito, que debía de llevar prisa, ha soltado un "joder" bien cabreado. Y a mí me ha dado la risa. Normal.

Y es que a este tío ya le tengo calado de hace mucho tiempo y siempre hace lo mismo. Pues oye, chico, si tanta prisa tienes, súbete las escaleras y arreando.
Porque el ascensor está principalmente para las personas con movilidad reducida. Y eso quiere decir que si hay sillitas de niños, sillas de ruedas, embarazadas, personas mayores, muletas y demás, los demás nos tenemos que esperar o subir por las escaleras. Es así y así lo indican varias pegatinas en las instalaciones del metro (y me consta que además hacen campañas para concienciar de ese tema a los usuarios).

Pero no solo en el ascensor, también los vagones de metro, los autobuses y los trenes cuentan con esas señalizaciones para asientos reservados para los casos que comentaba antes.

Ahí encontramos otra fauna de lo más variopinta. Gente que mira de reojo y clava la cabeza en su libro o que directamente se hace la loca, y como que no te ha visto con un bombo que necesita una carretilla para ser transportada, en el caso de las *embarazadas.
Y también están los que te miran y que se dividien en 2 subgrupos. Los que te miran y se quedan con cara de pánfilos porque solo tiene una neurona en funcionamiento y no les da pa´más la cosa. Y los que te miran y ven el panorama pero les suda las narices que en un frenazo conviertas el vagón en una pista de bolos y eso suponga para ti y tu bebé un grave accidente.

* Donde digo embarazada digo cualquiera de persona con las condiciones que comentaba antes.

Y yo me sigo preguntando si de veras cuesta tanto ser educado, ni si quiera amable si me apuráis, me vale con correcto.

En casa de mis padres el gracias, el por favor y demás, son el abc de la educación. Y así se lo hemos enseñado a Boliche y en su momento lo haremos igual con Canica.

Hace un tiempo leí en un blog (no recuerdo cual y aunque así fuera tampoco diría cual) que esa mamá decía que ella no veía la necesidad de que sus hijos le pidieran las cosas por favor. Y aquello me llamó mucho la atención. Ella tenía sus razones pero yo discrepo absolutamente con ella.

No pretendo que mis hijos me pidan todo por favor ni me den las gracias constatemente pero si creo que es positivo acostumbrarse a ello.

No me gusta que cuando me piden las cosas sea de forma imperativa. Así que eso de "mamá hazme la cena", si es con un por favor, mejor que mejor, aunque ese tono también procuramos evitarlo. Mejor un "mamá, me haces la cena?". Y así se lo explico a Boliche, porque lo que ahora parece una tontería, de mayores se convierte en costumbre y yo que no uso ese tono con nadie tampoco me gusta que lo utilicen conmigo.
Por no entrar en el delicado tema de que las madres (aunque algunos crean lo contrario) no somos la chacha de nadie.


Soy de la opinión de que la educación tiene que empezar en casa y por lo tanto ¿por qué no vamos a enseñarle a pedir las cosas correctamente y dar las gracias cuando sea necesario a mamá y a papá?

Si en casa no ve que los demás actuamos así ¿cómo esperamos que cuando crezca y se maneje en cualquier situación lo haga de forma correcta y sin molestar a los demás?, porque a mí lo de ayer de la chica que me abordó de esa forma en la calle, me molestó. Mucho.

Así que sí, yo soy de las que le dicen a su hijo eso de "cómo se pide?","qué se dice?" o cosas por el estilo cuando a Boliche se le olvida pedir las cosas como yo creo que se deben pedir.
Pero no solo eso, también le explicamos que hay que dirigirse hacia los demás con respeto porque es como nos gustan que los demás se dirijan a nosotros.
Hace poco y precisamente sobre el respeto tuvimos una charla en casa con él.

En el supermercado que hay camino de casa hay siempre una chaval de Nigeria que vende La Farola. En el barrio le conocemos todos porque lleva allí por lo menos 5 años. Los mismos que tiene Boliche.
Todos los días cuando pasamos le saludamos. Igual que nosotros le conocemos a él, él también nos conoce a nosotros y sabe como nos llamamos. Ha visto a Boliche dar sus primeros pasos y decir sus primeras palabras. Y siempre, absolutamente siempre, ha sido super amable con nosotros y en especial con los niños.

Pues una tarde que venía Boliche con el naipe torcido, éste chico le saludó como siempre, "Hello Boliche, how are you?" y Boliche en vez de contestarle, se puso en plan borrego, le miró mal y siguió de largo como si no le hubiera visto.

Después de llegar a casa y que se tranquilizara tuvimos una pequeña conversación sobre por qué no hay que hacer lo que él había hecho hacía un rato.

Esta persona que está en la calle, pasando frío, calor, hambre y necesidad, jamás de los jamases nos ha puesto mala cara ni nos ha negado el saludo, por lo que creo que nosotros le debemos el mismo trato por muy enfadados que estemos. Y si la persona fuera otra y las condiciones fueran otras, el respeto que debemos dar a los demás debe ser el mismo. Que es el mismo exactamente que nos gustaría recibir nosotros.
No hizo falta más que esa explicación sencilla para que Boliche se diera cuenta de que no había hecho bien.

¿Se podrá repetir la situación?, es posible. Es un niño, pero no es tonto. No confundamos términos.

Yo prefiero explicar las cosas ahora y plantar unas bases que encontrarme dentro unos años a un hijo/a déspota y mal educado que no sabe tratar con los que le rodean.
Y no quiero decir que las mamás que no quieren y/o necesitan que sus hijos les pidan las cosas por favor o les den las gracias vayan a tener hijos maleduacados, déspotas o que sufran de borreguismo, ni mucho menos, pero yo aprendí así y así me gustaría que se comportaran mis hijos. Ni más ni menos.
Creo que el respeto es la base de toda convivencia en sociedad y ese valor se aprende desde las cosas más pequeñas y habituales del día a día.

En el cole de Boliche (e imagino que en la mayoría) esta semana están trabajando sobre el tema de La Paz y todos los valores que deben estar presentes en la sociedad para convivir en armonía y nos han puesto como tarea escribir un deseo para colgar de la paloma que van a dibujar los enanos.
Pues he aquí mi deseo (y no lo solo para los demás, sino también para mí que también sufro mis momento de borrega) para colgar de la paloma de Boliche. UN POQUITO DE POR FAVOR.


Y después de este rollazo y para no caer en el pecado del borreguismo, buenos tardes y gracias por pasar por mi pequeño rincón.


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Había una vez... una Canica a una Emeibaby pegada

Una de las cosas que tenía muy clara cuando decidimos ir a por nuestro segundo cachorro es que me quitaría la espinita de disfrutar plenamente de un porteo feliz y seguro con ella.

A Boliche también le llevamos en una mochila durante nos meses, pero no fue de la forma correcta ni supimos como continuar según iba creciendo, por suerte para él, porque la mochila que usamos con él fue una... colgona, de esas tan famosas... (gritos de pánico en la sala) Lo sé, lo sé, un terrible error.

Una de las cosas que descubrí cuando cree este blog hace ya varios años fue precisamente el maravilloso mundo del porteo. Y por ello muchas veces hablando del tema con Eloísa, del blog Una maternidad diferente,  le comenté que cuando tuviera otro bebé me haría con el kit completo para portear. Para mi el kit tri porteo es el fular-mochila-bandolera. Tooodos ellos sí.

Según mi socio soy una exagerada y puede que tenga razón pero quería probar todo lo que me perdí con Boliche.

Respecto a las mochilas no tenía muy claro por cual decidirme. Para que volverme loca comparando unas con otras si tengo amigas expertas en ese tema? (que vaga soy).

Lo tenía claro. Cualquier producto de porteo que fuera a comprar sería el que me recomendara Elo.

Y la mochila que Elo me descubrió fue todo un éxito. La Emeibaby.



No podemos vivir sin ella. Ni Canica ni yo. La llevamos siempre. Vayamos con silla o sin ella. Y me ha salvado de más de una. La última bastante importante.

Solo diré 5 palabras. Centro comercial -sola con Canica - cólico- sudor - carro que no cabe en el WC


Bueno vale, son más de 5 palabras. Y que nadie me venga con que existen baños para discapacitados que son más amplios porque cuando el sudor corre por tu espalda y te tiemblan las piernas la sangre que llega al cerebro es mínima!!!!! y la Emei solo necesita 2 clicks para estar a preparada.

Y bueno corramos ya un tupido velo que no quiero revivir ese momento otra vez, bbbrrrrrr... Mejor os enseño la última foto que me hice con ella la semana pasada en la verbena del pueblo.




Lo que más me gusta de la Emeibaby es lo cómoda y lo rápida que es de poner.
Cuando la vi por primera vez me pareció un poco lioso con tanta correa. Me parecía que me estaba ajustando un paracaídas, tira de aquí tira de allá, pero nada más lejos de la realidad. En poco tiempo nos hemos hecho la una a la otra. Incluso mi socio le ha cogido el gusto y ya es todo un experto. Sobre todo después de la clase personal de Elo.


Para las que no tengáis a Eloísa o a Elena cerca para ir a su tienda Oh! la luna en Alcorcón, no os preocupéis. Elena tiene un montón de videos en su canal de you tube que os servirán también. Os recomiendo que les echéis un vistazo.

Aquí os dejo los enlaces.

Conociendo la Emeibaby. Ajuste y uso con un bebé recién nacido

Bebé de un mes delante

Ajuste con bebé de 15 meses a la espalda

Ajuste con bebé de 15 meses delante

Ajuste con niño mayor a la espalda


No puedo decir nada malo de ella porque incluso el precio, teniendo en cuenta que algunas sillas del mercado cuestan 1.000 euros!!!...,  ni tan caro chica, y más si pienso de la que me libró en el centro comercial jajajajaja.

Para mi todo son ventajas. Pero las más importantes son que con ella, disfruto de Canica cerca de mí, me hace más fácil el cuidado de su hermano, puesto que vamos todos los días al cole con ella y me quito de subir escaleras del metro/bus con silla, etc., y Canica cae en los brazos de Morfeo a los 2 minutos, por lo que incluso en casa la uso para dormirla y luego tumbarla ya en la cama. Qué más se puede pedir?

Aquí os presento un poco sus características para que la conozcáis un poco más.

La emeibaby, debido a su sistema innovador y patentado*, es la única mochila ergonómica del mercado que se puede ajustar exactamente al tamaño del bebé, sea cual sea su edad, desde el primer día del nacimiento hasta el último día de porteo, y lo hace manteniendo siempre la postura correcta, cómoda y ergonómica, tanto para el niño como para el adulto que lo lleva.

La emeibaby consigue una correcta postura tanto para un bebé recién nacido como para un niño grande, sin necesidad de complementos, reductores o suplidos. Su ajuste se basa en un concepto revolucionario aplicado por primera vez a una mochila ergonómica: la aplicación de la facilidad, versatilidad y soporte del ajuste de los los fulares, con la sencillez y atractivo para muchas familias de las mochilas como portabebés. 

El uso del fular permite respetar la postura fisiológica idónea (rodillas más altas que culo, piernas con una abertura de unos 90º y espalda redondeada) en todas las etapas. Las emeibaby ofrecen el confort y sostén del tejido de fular portabebé (tejido a mano) con el que se realiza el panel con el ajuste preciso de las anillas y la comodidad de las mochilas.

No solo ofrece todas las ventajas de un fular con la comodidad de una mochila, sino que su sistema de ajuste con anillas hace necesario ajustar tan solo una vez y realizar pequeñas modificaciones a medida que va creciendo el fular. Así, tenemos lo mejor de un fular sin tener que ajustarlo cada vez que nos lo ponemos.

http://culitosdetela.com/image/data/emei/Emeibaby_ajuste_cabeza.jpg
La mochila tiene una capucha  para sostener la cabeza del bebé cuando se duerme. Además, se puede recoger en el bolsillo diseñado para tal efecto. Por otro lado, y pensando en los bebé más pequeños, la mochila tiene un ajuste en la base de la capucha de manera que se adapta al tamaño del bebé, dándole a la cabeza del bebé recién nacido todo el soporte que requiere sin necesidad de cubrirle con la capucha.

La mochila puede usarse delante (posición ventral) o detrás (en la espalda). Resulta ligera y fácil de manejar, y muy confortable: sus tirantes y cinturón acolchados permite portear a niños de hasta 15 Kg. cómodamente. 


Originalmente, la emeibaby fue diseñada por la fundadora de la empresa para su propio bebé, por lo que está especialmente pensada para adaptarse a las necesidades de un bebé-niño en crecimiento. Es una mochila diseñada por madres y para madres, fabricada en la Unión Europea con materiales de la mejor calidad y con rigurosos estándares de seguridad.

Qué más queréis que os diga? para nosotros ha sido todo un feliz descubrimiento. Hasta mi madre se ha aficionado a ella y me la pide siempre que coge a Canica.



A que os ha picado el gusanillo??????



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jueves, 29 de noviembre de 2012

"Empaten"

Pues resulta que tenía un post casi terminado y guardado pero "voilà" , no aparece.

Se habrá quedado en el limbo informático del mundo blogueril... si alguien lo encuentra díganle que le estoy buscando, responde al nombre de Kuki... o no, váyanse a saber que título le puse.

Aunque ahora que lo pienso, mejor que se quede por ahí perdido porque seguro que era una bobada. Como tengo el cerebro licuado, no me da la cosa para escribir algo medio decente.

Tampoco es que tenga mucho que contar, porque el embarazo está yendo sobre ruedas. La canica se porta muy bien. Demasiado bien...

Boliche era también muy bueno y cuando nació se desquitó a conciencia vengándose por haberle hecho salir de ese lugar donde tan agustito se estaba. La panza de mami. O eso, o que mi teoría sobre la maldición del cabrón celador es correcta y... yo sigo apostando por ella. Gggrrrrrrr

No me lo quiero imaginar...

 
Con estos antecedentes vayan ustedes a saber como sale la colegui, porque la canica es una lady, no se lo había dicho?, pozi, el bebé viene con reguagua como dice Boli. Me lo dijeron la semana pasada, así que si todo sale bien, dios lo quiera, para mediados de abril estaremos en igualdad de géneros en casa. "Empaten" como dice Boli.

Y no lo digo porque la canica se vaya a poner de mi parte, noooooooo, ya tengo asumido que se enamorará de su padre y se pondrá siempre de su lado. Menos mal que siempre me quedará Boli.

O al menos eso es lo que dice todo el mundo, "que las niñas son de papá y los niños de mamá".

Ese será otro de los mitos que tendremos que experimentar. Como muchas cosas más. Porque tener una beba en casa será algo nuevo para todos que tendremos que descubrir poquito a poquito.

Espero tener más tiempo y menos sueño (juas juas juas que cosas digo) para ir contándoos, de aquella, si se confirman mis teorías, o no.

Mientras tanto post cortitos pero por lo menos dando señales de vida.

Cuidense amigos!







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miércoles, 13 de junio de 2012

Lo que la teta ha unido, que no lo separe el hombre.

"Lo que la teta ha unido que no lo separe el hombre"

Que frase tan llena de significado, verdad?

Se me ocurrió ayer y la verdad es que no me he molestado en meterla en San Google porque seguro que a alguien se le habrá ocurrido en algún momento antes que a mí.

Hoy en día cuesta tanto ser original..., aunque tampoco era mi intención serlo.

Con esa frase se me viene a la mente la imagen de la obra Miguel Angel de la creación de Adan de la mano de Dios, que se encuentra en la Capilla Sixtina. Solo que yo cambiaría la mano de Dios por una teta. Visualizáis el acercamiento pezón-dedo?



*Nota mental: Comentárselo a Sarai a ver que opina de mis delirios tetiles...

A los que pasáis por este blog desde hace tiempo y sabéis de mis idas de olla no os extrañara esta visión que os propongo. Ya conocéis mi pasión por la lactancia. Sino no tendría un blog con este nombre ni un nick tan... friki?

El caso es que llevo tiempo dándole vueltas a todo lo que me ha traído esto de la teta a mi vida personal (preparaos, post raruno a la vista...).

Quizá porque hace un par de meses el blog cumplió 3 años (sí, se me olvidó traer la tarta) y eso me hizo reflexionar sobre como el tema de la teta ha afectado, sobre todo positivamente, a mi vida más de lo que nunca pude imaginar.

Yo empecé en esto de la teta sin tener mucha seguridad en lo que estaba haciendo.

A pesar de mis malos (horribles) comienzos, aquello me parecía increíble.
Que sensación más maravillosa era esa de ver a mi hijo alimentándose de mí.
A pesar del dolor...

Luego una tiene dudas, quiere información, o simplemente busca un lugar donde desahogarse y entonces, decide abrirse un blog para contar cosas, compartirlas, conocer a gente maravillosa y un montón de cosas más.

En este blog se han tratado todo tipo de temas, la mayoría relacionados con la maternidad y lactancia pero otros no tenían nada que ver. Que no solo de teta vive el hombre..., pero el espíritu de la teta siempre ha estado presente.

Ha estado y está. Extendiéndose incluso a las redes sociales. Aunque el Fb lo tengo bastante abandonado, siempre ando por el Twitter, unas veces más participativa que otra.

La teta forma parte de mi vida. Tanto que me va acostar un trastorno bipolar en cualquier momento, pero bueno, son los daños colaterales que le vamos a hacer, "no pasha nara"..., os acordáis? seguro que muchos sí. Fue alguna de las primeras frases favoritas de Boliche.

Uy! madre que me voy a poner sentimental. Que esto ha empezado sin rumbo y la cosa se me va de las manos.

Pero es que después de 3 años, he compartido tantas cosas con los que pasáis por aquí... que no sé que decir. Me abruma esta sensación de cariño y gratitud.
Y es que por aquí pululan personas que forman ya parte de mi día a día y eso me da hasta miedo y todo.

Sí, podríamos decir que la teta me ha traído amistad y cariño.

También gracias ella he podido disfrutar más tiempo de mi hijo. Boliche para los de casa.

Hace poco una persona muy cercana a mí me confesó que se arrepentía mucho de no haber cogido más a su hijo cuando era bebé. Que ahora con el cole le ve pocas horas y que cuando tuvo todo el tiempo del mundo para estar cerca de él, no lo hizo.
Ella no pudo dar el pecho y como el niño era un bendito que dormía-comía-dormía-comía, no pudo disfrutar de su contacto como ahora sabe que le hubiera gustado.
Eso, unido a esa creencia tan popular y con la que estoy en pleno desacuerdo de "cuanto menos le cojas mejor que luego se acostumbra".
Los meses y los años pasaron y ahora echando la vista atrás uno se da cuenta de que ese tiempo no se puede recuperar.

Y a mí, la teta (lo llorón que era Boli y que me resbalaba lo que me decía la gente, todo hay que decirlo) me ayudó a aprovechar ese tiempo al máximo junto a él.

Porque la teta va más allá del mero aspecto nutritivo. Y no me voy a poner ahora a soltar el discursito del apego que da la teta y todo eso.

Eloísa lo explicó muy bien en su post de hace unos días. Podéis pasaros por aquí a leerlo. Un post que te desarma.
Gracias Elo, por dejarme compartirlo.

Así pues, la teta también me trajo (y aun me trae) momentos inolvidables y de incalculable valor junto a mi hijo.

Nunca una teta dio tanto de si. Y me refiero a las mías. Y me refiero a mí.

A veces me paro en mi habitación a los pies de mi cama y sonrío delante de la lámina de Mucha que tengo en la cabecera de la cama.

Ya lo conté hace mucho tiempo en un post. Fue una lámina que nos trajimos mi socio y yo de un viaje a Praga cuando Boliche aun no estaba ni en proyecto, creo.

La lámina en cuestión es esta...




Ni adrede hubiera escogido otra mejor.

Así llevo yo desde que nació Boliche. Me faltan los pájaros... (Ojo!, no se permiten chistes malos)

De aquella, yo no era consciente del alcance que podía suponer la lactancia, la teta al fin al cabo, para mí.
De todo lo que ello me iba a aportar.

La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

Yo mientas tanto voy a seguir disfrutando de esa sorpresa.
De mi hijo.
De esa experiencia.
De vuestras experiencias.
De vuestra amistad y cariño.
De todo lo que la teta me pueda aportar.


Gracias a todos los que pasáis por aquí.

... "Lo que la teta ha unido, que no lo separe el hombre"...



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miércoles, 18 de enero de 2012

Dónde está el chupete matarilerilerile

Matarilerilerón le dieron al chupete de Boliche el día de navidad.


Un señor, que ya peina canas desde hace siglos, bajó por la chimenea entró por la terraza (que a nosotros no nos cabe la chimenea en el salón), se zampó un plato lleno de turrón de chocolate, se tomó un vaso de leche y se lo llevó.
A cambio nos dejó le dejo a Boliche un par de regalitos para compensar tan grande pérdida.

Después del intento fallido del verano de dejar atrás a su fiel compañero de aventuras y sueños, Boliche decidió que mejor sería dejar el chupete a Papá Noel que a los caballos de Asturias, no fuera a ser que estos le dieran mala vida, vete tú a saber que hace el gordo con él, pero a Boli le dio más confianza ese viejete entrañable. Con esa barba tan esponjosa no hay quien se le resista.

A mí me gustó más esa opción que la de dárselo a los SSMM de Oriente, que el trío viene ya muy cerca de la fecha de retomar las clases y así podríamos ver como se lo tomaba el príncipe de la casa.

Que sí, que ya es mayor, y él está super convencido de ello, pero el chupete es mucho chupete y las cosas no son tan fáciles como parecen.

La sorpresa que nos llevamos fue minina cuando vimos lo bien que se lo tomaba.
Aquí hay gato encerrado Teta, no te fíes, que esto no puede ser así de sencillo.

Un sola vez preguntó por el chupete, dos días después de que se lo hubiera llevado Papá Noel.
Ni si quiera lo pidió, solo preguntó, en plan, "vamos a asegurarnos de que es verdad que me he quedado sin tete", pero sin un solo puchero. Y hasta el día de hoy.

Ya?, así de fácil?, mira que no me lo termino de creer...

Pues haces bien monina, porque esto de la entrega voluntaria del chupete tiene sus efectos secundarios y además todo tiene su truquis.

Para empezar, tengo la absoluta certeza de que Boliche entregó su chupete con tanta tranquilidad porque sabía que tenía un as en la manga.
Algo que nunca podremos dejar encima de un zapato para que se lo lleve Papá Noel o los RRMM. Algo que jamás le fallará, porque es generosa sin limites y porque roza casi la divinidad. Algo que Boliche adora y tiene la certeza de que SIEMPRE estará ahí.
LA GADJETO TETA!!!!!

Hombreeeeeee, así cualquiera titi !!!!

Como él sigue teniendo su teta para sintonizar, que más le da que le quiten el chupete o que se acabe el mundo. Qué amor!, ya estoy viendo que cuando sea mayor se va a tatuar el famoso "AMOR DE TETA" o era "amor de madre"????

En fin, el caso es que aunque no haya vuelto a pedir el chupete, como decía antes, los efectos secundarios aun duran.
Desde el día de marras, aquí una servidora no sabe lo que es dormir más de 2 horas seguidas. Ya hemos bajado otra vez la media.
Boliche se despierta cada 2 horas como máximo, así que si consigo meterme en la cama a las 22.00 de la noche, algo que consigo una vez a la semana, solemos pasarnos la noche de jarana, despertándonos entre 5 y 6 veces. Con lo bien que vivía yo durmiendo mis 4 horas seguiditas!!!!!
Quiero pis, quiero agua, quiero teta, te quiero mucho, tengo sed, mamá, ¿eres tú?, quiero pis, quiero leche, mamá teta, quiero agua, quiero, quiero, quiero,  quiero..., y así hasta el infinito y más allá.

Y así llevamos casi un mes, así que es fácil imaginar como está mi cuerpo serrano. Y encima llevo 2 semanas a tope por las tardes con mil historias.

Estoy segura de que me estoy acordando más yo del chupete que Boliche.
Estoy tentada de escribir a Papá Noel para que me devuelva el chupete. Pero no para Boli, no. Lo quiero para mí, a ver si así con eso de que relaja, me cunden más esas 2 horitas miserables.


Y con esté nuevo hecho histórico, ya hemos sido testigos, una vez más, de como Boliche se está haciendo mayor. Bravo por mi campeón!






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lunes, 14 de noviembre de 2011

Oh! la luna

El sábado fue un día de esos en los que si no fuera porque uno va a pasarlo bien, se volvería a mitad de camino y se metería en la cama otra vez.

Tuve la suerte de ser invitada a la inauguración de Oh! la luna, un proyecto que nace entre dos mujeres, madres, emprendedoras y comprometidas, como ellas misma explican.



Como decía, Eloísa y Elena, tuvieron el detalle de invitarme el día del gran estreno de su tienda en Alcorcón. De su recién parida criatura, la cual han gestado con tanto cariño y dedicación.

Pero Oh! la luna, no es solo una tienda más de artículos para bebés, mamás y papás, es además un lugar de encuentro, un lugar para aprender y para compartir.



Allí podréis encontrar un abanico de servicios de lo más completo, como grupos de lactancia y crianza, talleres de portabebés, pañales de tela, cursos de masaje infantil, reflexología y actividades varias como, juego en familia, yoga o eventos como cumpleaños o reuniones.


Estaba contentísima por poder asistir, porque en la presentación se realizaría un taller explicativo sobre portabebés y otro sobre reflexología y les tenía muchas ganas a los dos y además podría compartir un tiempo con mamás maravillosas, peeeeeero, ya se sabe que Murphy que es un auténtico toca pelotas, estaba esa mañana aburrido e intentó fastidiarme la jornada.



Para empezar Boliche no se despertó hasta las 10.30 de la mañana y el evento comenzaba a las 11.30 en Alcorcón (o'sea a tomar por saco de mi reino) y como sabía que estaba cansado de toda la semana decidí dejarle a su ritmo y su ritmo fue ese, "a quien no madruga, dios le da un despertar con una sonrisa maravillosa", pero aquello ya iba a significar ir con la hora pegada al culo.

Para complicar un poco más el tema decidimos coger el tren. Meeec, error!
Entre los transbordos, los billetes que se mojan con las toallistas que mete a escondidas Boliche en mis bolsillos y no sirven para pasar por el torno, los eternos pasillos, las largas esperas del tren, las señoras que se pillan los abrigos con la puerta del vagón y hacen que el tren se pare otros 15 minutos, las salidas mal indicadas o mi torpeza que hacen que una tenga que darse toda una vuelta diez veces más larga que el camino correcto, resulta que Boliche y yo estuvimos de gran aventura ferroviaria 2 laaaargas horas!!!!
Viva Dios, que aquello parecía el Gran Prix, vamos que si me presenta Ramón García como revisor del tren yo ni me inmuto...


 

Cuando llegué a mi destino ya se había hecho el taller de reflexología y el de portabebés estaba dando a su fin. Poco pude pillar, pero si algo me quedó claro fue  que me terminé de convencer a mí misma de que si nos animamos a por un segundo Boliche, me pienso hacer con un arsenal de foulares, mochilas y todo lo que se me ponga por delante. Que pena haberlos descubierto tan tarde...



También tuve la oportunidad de conocer en persona a otras dos mamás blogueras. A Vivian del blog Nace una mamá y a la lady más irreverente  (con permiso de LadyA) de la blogosfera maternal, LadyVaga para los amigos, del blog Dolce Far Niente. Un encuentro estupendo. Son dos mujeres fabulosas.

Y además de estas dos mamás blogueras pude ver de nuevo a una de mis mamás blogueras favorita y además amiga Suu del blog Construyendo una familia la cual estaba disfrutando del encuentro con su maravillosa familia.



Me dió el tiempo justo de echar unas fotejas al local y a los invitados antes del picoteo con el que Eloísa y Elena nos agasajaron y después muchos besos, abrazos y unos cuantos "a ver cuando nos vemos más tranquilamente".


Muchas gracias chicas, por vuestra atención y buena onda, da gusto estar con vosotras. Os deseo mucha suerte con este bonito proyecto.
Y gracias por ese detalle tan bonito que nos regalasteis. No me extraña que Boliche se viera tentado de comerse ese rico jabón, a mí también me daban ganas de darle un lametón.
 


PD: Eloísa, Boliche ya me ha preguntado varias veces por esa teta tan chula con la que estuvo practicando la sintonización y me ha dicho "compramela porfa-plis, mamá"... "porfa-plis"??????????? O_O (este niño me lo copia todo!!!)

*Nota mental: Teta, la próxima visita a Oh! la luna en Metro de Madrid... vuela


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viernes, 30 de septiembre de 2011

La vuelta al cole, 2ª parte

Y así, como que no quiere la cosa... llegamos a septiembre. Y con ello la locura.

Aunque los libros y el material ya estaba comprado desde julio, aun faltaba el uniforme.
Así que, una vez terminadas las vacaciones tocaba volver al trabajo, por poco tiempo, pues teníamos la adaptación por delante y para ello me cogí 12 días más. Mis últimos 12 días de vacaciones del año.

Esos días de trabajo aproveché para comprar el uniforme completo.
Primero me pasé por el Corte Inglés (segundo día que les hago promo by the face) para hacerme una idea de lo que me iba a ahorrar, porque ya le había echado un ojo a toda la equipación en varias mercerías de Madrid y la diferencia era abrumadora.

De momento el ahorro total ha sido de 60 euros, que no está nada mal, pero aun así cuando tuve que sacar la visa a paseo casi me dan los siete males.
No recordaba yo lo caro que estaba lo del uniforme..., claro, la otra vez que lo necesité hace 23 años, lo pagó mi madre... debe ser por eso lo del olvido.

El caso es que tuve que dar mil vueltas con él. Primero para ver que hacía con el dichoso botón del pantalón y luego porque las tallas que cogí de 3 años, por increíble que parezca, eran para niños de 6.

Lo primero se solucionó en cuanto la dependienta de la tienda me comentó lo de los pantalones con cintura de elástico, algo que poco tiempo después de publicar en el blog, ya me comentasteis alguna mamá bloguera más (sois geniales).
En la reunión que tuvimos días antes de empezar el cole con la seño se lo comentamos y ella se mostró encantada por quitarle un problema de encima.
Ella contenta y yo, más tranquila.

A día de hoy Boliche va solo al baño del cole y no necesita ayuda de nadie, aunque algún que otro día vuelva a casa con el calzoncillo tipo tanga.

Desde que empezó el cole solo ha habido un día con un escape de pis.
Según nos comentó la seño porque Boliche llegó justo de tiempo al baño y cuando se estaba bajando los pantalones, se le escapó "un chorrillo".

Pese a que el tema del pantalón está solucionado, el problema con los botones sigue presente, pero creo que es un mal generalizado, por lo que hacen intensivo de botones todas las mañanas con el baby en cuanto entran en clase.
Lo que no sé, es si rezarán un rosario por botón abrochado...

Como comentaba antes, el siguiente lío con el uniforme fue con lo referente a la tallas.
El primero que le compré le quedaba enorrrrrme. Como diría mi madre, parecía que el difunto era mayor que él.
Los pantalones cortos le llegaban casi a los tobillos, y con las pinzas que lleva delante parecía que llevaba un saco.
El polo, estilo camisero y al jersey si le hubiera puesto dos correas, nos hubiera servido de camisa de fuerzas para los momentos de crisis.
Vamos que para una pasarela de David Delfín o para la peli de El Orfanato, pues genial, pero para ir al cole, como que no...

Por todo ello, me tocó dar varias vueltas a Madrid cambiando y descambiando prendas de ropa.
Si me descuido le tengo que comprar el uniforme talla 12 meses y eso que Boliche no es pequeño precisamente. Pero bueno, unos cuantos voy-vengo-vamos-llévame y todo arreglado.

Ya estaba todo preparado para el comienzo del cole, pero antes de irnos a las fiestas del pueblo (que también tocaban de aquella) tuvimos una breve reunión con la seño para llevar el material, conocerla y que nos diera las cuatro pautas más importantes para los primeros días.

La primera impresión fue buena. Es una chica más jovencita que yo y se la ve muy segura de lo que hace y dice.
No pudimos hablar casi con ella porque había más padres esperando y ella no quería salir tarde (según sus palabras), así que nos bastó con dejar el cargamento y que Boliche hiciera un escaner de su cara para saber quien sería la jefa a partir del día 12 de septiembre.


Pasamos las fiestas estupendamente y el lunes día 12, después de hacer las fotos de rigor a Boliche con su flamante uniforme, nos fuimos con cuerpo de jota y el alma encogida a la puerta del cole.
Bueno en realidad la que llevaba el alma encogida era yo, porque Boliche iba tan contento, hasta que al llegar a clase ( como debíamos hacer los 3 primeros días)..., se abrió la puerta y colgada del picaporte, cual Tarzán de los monos, salió una pobre niña dando gritos y llorando desesperadamente mientras nosotros con cara de acojone nos planteábamos si coger a Boliche en plan saco de patatas, dar la vuelta y salir corriendo sin mirar atrás.
Pero no, aguantamos como pudimos hasta que Boliche viendo el panorama se puso a llorar también y se agarró a mi cuello mientras decía entre sollozos que no quería entrar.

Normal, claro, yo es que llego a un sitio que conozco de una sola vez y me encuentro con ese panorama y salgo por pies pero vamos, que no me ven más el pelo en la vida.
Digo yo que pensaría que como mínimo en aquella jauría de llantos algún médico andaba de por medio seguro, porque es bastante similar al panorama para matar que nos encontramos cuando vamos a ver a nuestra doctora.
Así que desde ese momento tuvo bien clarito que AHÍ no quería entrar ni de coña.

Tuvo que cogerlo una mujer que había allí en la puerta echando una mano con los niños porque no había manera de soltarle de mi cuello ni de hacerle entender que tenía que quedarse allí solito hora y media para adaptarse a su nuevo entorno.
Y yo, como no podía ser de otra manera me fui de allí con la cabeza gacha para que nadie viera la chota que llevaba. Sí, se me olvidaron las gafas de sol. Gran fallo por mi parte.

Se me hicieron eternos esos 90 minutos, pero cuando llegaron a su fin, ni Usain Bolt me hubiera echado el guante. Qué velocidad, oyes!, ya podía haberme esmerado así cuando iba al colegio, que otro gallo me hubiera cantado...

Los tres primeros días, la cosa estuvo guardando  el equilibrio.
Aunque el momento de la entrada no era ni es el más adecuado para las circunstancias, ya que entran todos los niños al cole a la vez por la misma puerta y a la misma hora.
Aquello se pone como Wall St. en hora punta. Empujones y pisotones por doquier.
Pero desde cuando con 12 años se tenía prisa por entrar al cole antes de que tocara la campana, rediós? En la vida he visto yo eso!.
Bueno pues aquí, la tienen. Así que entran como búfalos en plena estampida y arrasan a todo el que ose ponerse delante.
Mal, muy mal.


No obstante, por la mañana, Boliche se levantaba con ganas de ir al cole de mayores pero cuando llegaba allí y veía a otros niños llorar, le entraba la temblaera de piernas y se venía abajo. Aunque, en realidad solo echó unas lagrimillas más el segundo día. Desde entonces no ha vuelto a llorar.
Algo debe tener que ver la teoría que se ha sacado él sobre el motivo por el que lloran algunos niños y otros no.
Según Boliche, los niños que lloran cuando van al cole es porque a sus mamás se les ha olvidado llevarle un "yogur de beber" para la hora del recreo y claro, eso es una autentica putada. Como para no llorar...
Pero como él va todos los días con su bolsita, su "yogur de beber" y su pajita, pues no hay motivo de que preocuparse. Por lo que entra muy tranquilo.

Para mí, el peor día de todos fue, curiosamente, el cuarto día de cole.
Los tres primeros días de cole teníamos que recogerles en clase, pero a partir del cuarto día, había que recogerles a todos en el patio con todos sus compis de clase y de curso.
El día que llegué a la puerta del patio para recogerle y los vi a todos sentaditos, tan quietecitos, tan pequeños... buf! que mal cuerpo se me puso.

Entre todos, estaba Boliche, tan quietecito, entre sus compañeros, mirando como entraban papás a buscar a otros niños y buscando con la mirada la cara de su mamá que le había prometido le iría a buscar en un ratito...
Se me puso un nudo en la garganta que parecían dos.
De pronto fue como volver al pasado. Casi hace tres años yo miraba a mi bebé en la cuna del hospital y me parecía el ser más frágil e indefenso sobre la faz de la tierra. Y eso me daba un vértigo terrible.
Y eso mismo sentí allí en la puerta del patio, viéndole como me buscaba entre tanta gente, con una mezcla en la cara de miedo, incertidumbre, indefensión y unos cuantos nervios.

En esos momentos me sentí fatal y ahora mientras lo escribo  esa sensación vuelve a mi y me deja un sabor amargo en la boca.
Que hay cosas peores?, hombre claro. Que no es para tanto?, pues claro que no lo es, pero yo no me sentía bien viéndole así y si dijera lo contrario o no lo contara no sería sincera.

Conseguí cogerle en brazos y mientras le abrazaba, atiné torpemente a hacer un gesto de despedida a la nueva seño de Boliche pero de mi garganta no salió ni un simple adiós. No pude.
Como no me gusta que Boliche me vea llorar, aguante y disimulé como pude hasta que llegué a casa de mi madre, que esperaba el parte informativo y me pude desquitar en el baño yo sola y bien a gusto.

Vaya día más tonto! y vaya sofoquina! ni que se fuera a la guerra el niño...
Pero que le voy a hacer, si yo... nací en el Mediterraneoooo, ah! no, calla, decía que si yo soy "asín"·




Continuará...





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miércoles, 3 de agosto de 2011

Semana mundial de la lactancia y "la llamada de la teta"

Seguramente pocas personas que se muevan habitualmente por los blogs de maternidad y más especialmente por los blogs pro-lactancia no se habrán enterado de que estamos en la semana mundial de la lactancia.
120 países celebran esta semana, hasta el próximo domingo, la Semana Mundial de la Lactancia, con el fin de fomentar, promover y apoyar la lactancia materna.

Pero hoy no voy a hablar de los beneficios de la lactancia materna, de los cuales no creo que ya a estas alturas nadie ponga en duda. Hoy voy a hablar de mi por qué.

La semana pasada me llegó el mail de una futura mamá. En él me comentaba que ella no sentía o no tenía muy claro si le daría el pecho a su hija.
No por miedo al posible dolor al dar de mamar o por temas de estética o dedicación, sino porque simplemente no sentía "la llamada de la teta".

En su mail me preguntaba cuando supe yo que quería dar el pecho a Boliche, cuando sentí yo esa "llamada" y me resultó curiosa la pregunta porque yo nunca tuve claro que quería dar de mamar a mi hijo hasta que me vi apunto de perder la "conexión telefónica"

Me explico.
Digamos que mis contactos con la lactancia se basaban en las 3 experiencias más cercanas que tengo.

- La primera, mi madre, no tuvo mucho éxito con la lactancia con ninguno de sus tres hijos.
A mis hermanos porque comían demasiado y "la leche no les alimentaba" (falso) y a mí porque se lo recomendó el dermatólogo cuando le dio un brote de psoriasis (igual que me pasó a mí).

- La segunda, una de mis primas. Tuvo a su primer hijo hace 5 años y sus inicios fueron buenos pero dolorosos. Aunque por la distancia tampoco pude vivirlo con detalle.

- Y la tercera, diez meses antes de nacer Boliche, mi hermana que tuvo a su hijo y por problemas físicos no pudo dar de mamar a mi sobrino, aunque ella lo intentó.

Resultado: más bien poca idea. Yo tenía intención de dar de mamar a mi hijo pero no iba para nada convencida y además me daba pavor tener que pasar por los dolores por los que pasó mi prima.

Cuando empezaron las clases de preparación al parto, yo seguía sin tener las ideas claras.
Es más los comentarios que hacía mi matrona sobre la opción de no dar el pecho no eran precisamente muy agradables. Algo que no veía muy bien, sobre todo de cara a lo mal que lo había pasado mi hermana por no poder dar el pecho.
Por lo que nunca comenté con la matrona mis dudas ni mis sentimientos al respecto.

A día de hoy, después de haber vivido mi propia experiencia y de conocer la forma de proceder de otras asesoras que dan información y buscan el éxito de la lactancia para la mamá y el bebé dejando las culpas y los reproches innecesarios atrás, estoy convencida de que para que funcione la lactancia hacen falta varias cosas, entre ellas, información, apoyo, empatía y suerte.

¿Suerte? , sí, suerte, porque hasta para dar con la gente adecuada hay que tener suerte.
Y yo en eso tampoco la tuve.

Mis días en el hospital fueron relativamente buenos. No me dolía el pecho cuando mamaba Boliche pero al llegar a casa la cosa cambió y empezaron los dolores.
La teta al aire, la leche en los pezones, el Purelán por kilos..., aquello no funcionaba y para el día de Reyes ya tenía mi primera herida de guerra. Un agujerito en un pezón por el cual salía más sangre que leche.

Con la suerte dándome el culo, que no la espalda, mi matrona no pudo ayudarme porque estaba de vacaciones y ya sabemos todos el sistema de sustituciones que tiene la Seguridad Social..., ninguno. Así que lo siguiente que pensé fue en preguntar a todas las amigas que habían tenido niños recientemente para ver si me podían echar un cable. Y la respuesta mayoritaria fue, "mejor quítale la teta y dale el biberón". Vaya ayudantas me había buscado!

Y yo sola, sin tener ni puta idea de que hacer con mi dolores, con Boliche llorando porque quería mamar y yo intentando retrasarlo, con mi super mega chachi libreta donde apuntaba a qué hora, cuanto tiempo había comido y de qué pecho... con este panorama en casa se me ocurrió la brillante idea de llamar a las de la La Liga de la leche...

Durante una semana estuve llamando a 4 asesoras de la Liga en diferentes horarios, dejando recados en sus contestadores, ¿para qué?, para nada porque ni una sola me devolvió la llamada.
Que puedo decir de ellas..., pues nada bueno así que mejor me guardo para mi misma todo lo que pensé sobre ellas en esos días en los que yo estaba sola, asustada y necesitada de ayuda.

Que no es culpa de ellas que mi lactancia fuera un desastre?, por su puesto no, pero que la ayuda que me brindaron a mí brilló por su ausencia eso sí que sí y para mí que en esos momentos que estaba tan desesperada... es imperdonable.

Con esto no quiero decir que acudir a los grupos de lactancia sea una pérdida de tiempo, ni mucho menos. Todo lo contrario, son un apoyo inestimable, pero para que la suerte sea un factor que apenas tenga importancia en el juego, mi consejo es que se haga una toma de contacto previa al nacimiento del bebé.
Para conocerse, para ver si lo que nos cuentan y como lo hacen nos da confianza y seguridad.
Para sentirse cómoda entre ellas, y porque además, las dudas surgen antes, durante y después.
Pero sobre todo, para conocer el pilar donde una se va apoyar durante esa etapa tan importante para algunas mamás como es la lactancia.
Poder contar con un grupo de apoyo eficiente en el que confíes, bajo mi punto de vista es ya un 50% de garantías de éxito en la lactancia. Y eso un porcentaje muy elevado.

Yo que no conté con ello, tuve que compensarlo con algo de lo que a día de hoy me siento orgullosa, mi cabezonería.
Y no me lo pusieron fácil, porque salí del hospital con chupete y biberón de apoyo porque Boliche perdió durante los días que estuvimos allí 500 grs, que no es moco de pavo, pero mi pediatra, que tampoco me pudo ayudar mucho con el tema de los dolores al dar de mamar, sí me dio el empujón para tirarme de cabeza con la lactancia exclusiva.

- Quítale el biberón de apoyo.
- Comooooo? pero si toma 90 ml al día.
- Da igual.
- Y si tiene hambre?
- La tendrá, así que le tendrás que poner más al pecho.

Y así fue, mamó más y más me dolió, claro, pero como "no hay mal que cien años dure..." ( y como diría mi güela, "...ni cabrón que lo resista"), una vez pasado el primer mes, la lactancia parece que comenzó a mirarnos con ojos piadosos.
¿Por qué algo que se lleva haciendo miles de años se me iba a resistir a mí?, pues no lo sé, pero el caso es que así era y eso me tocaba bastante las narices.

¿Cuando me di yo cuenta de que quería dar de mamar a mi hijo?¿cuando sentí yo la llamada de la teta?
Cuando pese a los dolores me parecía algo increíble, pero sobre todo cuando vi que la aquello se torcía y corría el riesgo de perderlo. Me tocó la fibra...

Muchas veces no nos damos cuenta de que queremos algo hasta que lo perdemos, por suerte, yo me di cuenta cuando estaba a punto de perderlo.

Y que mejor manera de hacer mi pequeño homenaje a la Semana Mundial de la lactancia que contando mi historia y animando a todas las mamás y sobre todo futuras mamás, a que se animen a contactar con un grupo de asesoramiento y apoyo a la lactancia.
Un grupo en el que se sientan escuchadas, respetadas, comprendidas, apoyadas y sobre todo asesoradas.
Que nuestra desinformación no sea un factor más contra el que luchar, ahorremos fuerzas para luchar contra la desinformación de todos los demás. Que con eso ya tendremos entretenimiento.



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lunes, 11 de julio de 2011

Show must go on

Ya sé que estando de veranito estos temas no apetecen mucho pero es que "la muerte", como diría Julio Iglesias igual que "el quererse" no tiene horario ni fecha en el calendario.
Le da igual que sea verano que invierno, que estés de boda o currando.
Es tan ingrata y tan puta que le da igual que te acabes de jubilar hace un mes o que estés a punto de conocer de conocer a tu hija o al hombre de tu vida, que tengas más dinero que Botín o que vivas debajo de un puente. Da igual.

Viene, te jode y se va.

Y además no se molesta en avisar, ni llama antes de entrar.

Algunas veces te ronda y puedes sentirla, o eso dicen, y otras viene por sorpresa y sin saludar. Sin un flirteo previo que te puede hacer sospechar algo.

¿Para qué? si total el resultado va a ser el mismo.

Menuda golfa sin escrúpulos y sin conciencia.

En menos de 3 años, ha venido a jodernos la vida, bien de cerca, en 3 ocasiones. La última, la semana pasada.


Cuando un ser querido se va, se van muchas cosas con él.
Se van todas sus vivencias, sus experiencias, las cosas que aprendió durante su vida, sus secretos, sus temores y sus ilusiones.
Y todo ello, es de un valor incalculable.

Y los que nos quedamos aquí, solo podemos resignarnos como podamos e "intentar" guardar los recuerdos de los momentos que vivimos junto a ellos.
Y digo "intentar", porque la memoria y los recuerdos si no se marchan del todo, se distorsionan y se transforman hasta que en ocasiones ya no sabemos si lo que recordamos fue así de real o no.

Dudamos de la fidelidad de nuestro recuerdos, y hacemos bien, porque seguro que no se ajustan del todo a la realidad.

Pero por suerte, lo más básico del recuerdo se mantiene, que es el amor. El cual no solo no se distorsiona ni desaparece, sino que paradójicamente, crece de forma inconmensurable.

Yo estoy segura de que, hoy por hoy, quiero más a mis abuelos que cuando viví con ellos, porque a mis recuerdos de aquella época se suma la cantidad de momentos en los que les he echado de menos y me ha hecho falta tenerlos a mi lado.
Y por añadidura, el amor ha crecido todavía más al comprender mejor sus vidas desde la madurez de la experiencia de mi vida como adulta.

Y hablo sobre todo de la vida en pareja y la maternidad.

Unos se van y otros vienen y mientras tú, como mujer... te transformas (en algunas ocasiones).

Vives una metamorfosis kafkiana, pero en plan guay, porque en vez de convertirte en un bicho desagradable te conviertes en madre. Y en mi opinión, eso es lo más grande que le puede pasar a una mujer. Ser madre.

Estas perdidas de seres queridos tan cercanos, además de dolor, me han traído sensaciones contradictorias.

Tristeza (por el que se va y los que se quedan), miedo (mucho), estupefacción (por la forma en que transcurren los acontecimientos), alivio (si se puede llamar así y que además es 100% egoísta porque esta vez aunque ha sido muy cercano, no ha tocado "mi casa" ni la de mis padres), gratitud (no sé a quien o a que, pero me siento con la necesidad de dar las gracias por tener conmigo a "mis más cercanos" junto a mí), dudas (sobre si esta racha se quedará aquí), orgullo (por haber formado parte de la vida del que se va) responsabilidad (por el apoyo que necesitará el que se queda).

En una palabra, que con esto de la muerte uno se queda "descolocao".

En estos casos uno tiene dos alternativas, hundirse en la mierda y revolcarse en ella, que es una opción de los más lícita, o intentar salir de ella lo más dignamente posible.
Para ello, podemos tirar de lo que sea el mayor aliciente en nuestras vidas, en mi caso Boliche.
Y de momento parece que va funcionando.

Es curioso como dos cosas tan diferentes entre ellas como puede ser la muerte y la maternidad, vayan unidas de la mano.
Donde acaba una, empieza otra, y esa rueda nunca deja de girar.

La maternidad me ha hecho ver la muerte desde otro prisma. Me ha hecho temerla más, pero también darle la importancia justa. Ni más ni menos.

Es cierto que me da terror pensar que pueda perderme vivencias tan importantes para mi hijo como verle crecer, hacerse hombre, formarse intelectualmente, desarrollarse socialmente, encontrar el amor, etc, pero eso tampoco puede hacerte frenar, precisamente porque, posiblemente, ese miedo traería el mismo resultado. No disfrutarlo sería igual que perdérselo, aun estando presente. Indudablemente, una estupidez.

Por lo tanto, después de darle vueltas al temita durante toda la semana pasada y como diría..., Freddie Mercury (aunque no tengo ni idea de si la frase original es suya), "the show must go on".