Luchando en una guerra sin cuartel por la supervivencia de nuestro pequeño tesoro: LA LACTANCIA MATERNA.
"...El placer ha sido mio..."
SACRIFICIO (RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.
No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.
viernes, 7 de mayo de 2010
Por fin es viernes
Estoy contenta incluso algo descansada. El boliche me ha dejado dormir 4 horas seguidas, después de 15 días, no está mal. El lunes continuaré con "el parto la burra"...
Aquí os dejo una frase que me ha parecido súper curiosa. Algún día escribiré sobre ello. Yo también tenia muchas teorías antes de tener a mi boliche.
Antes de casarnos tenía seis teorías sobre el modo de educar a los pequeños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
Autor: Lord Rochester
Que paséis buen fin de semana todos/as.
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jueves, 6 de mayo de 2010
PARTO Y POSTPARTO, parte V

La maldición del celador
*Advertencia: en este post voy a utilizar más palabras malsonantes de lo habitual y lenguaje algo violento. Si eso hiere tu sensibilidad no sigas leyendo.
Mientras yo seguía espatarrada en la camilla o también llamado potro de tortura entró en la habitación un celador ya entradito en años que iba de gracioso.
Como ya estaba más tranquila intenté relajar el cuerpo, además ya me habían dicho que tenía que ser cesárea, así pues el resto del trabajo ya no dependía de mí.
Maldito celador: bueno a ver, que pasa?, al final a quirófano?.
Yo: pues eso parece.
Maldito celador: que llevas toda la noche?.
Yo: pues si, parece que no quiere salir. Ya lleva 1 semana de retraso y ahora se sigue resistiendo. Así que cuando salga, castigao!
Me mira con el morro torcido y me dice el muy hijo de la gran puta:
Maldito celador: Ah!, si?, pues ojalá te salga un niño llorón!
Y la maldición se cumplió.
Me cago en toda tu raza, mal nacido. Así te den retortijones en los huevos cada vez que mi hijo llore. Cornudo cabrón.
Ya!. Ains, que bien me he quedado.
El boliche es lo más llorón que he visto yo en toda mi vida. Hasta los 9 meses ha sido desesperante. Ahora la cosa se va controlando más. Pero la fama le precede por donde quiera que va.
Cuando tenía 1 día de vida, como sería la perra que se cogió esa tarde que hasta se privaba de aire y se ponía morao, el pobrecito mío. Claro, de la mala leche que tiene el nenu. En eso ha salido a mi familia. Cagao y pintao, como diría madre.
Ni os hacéis una mínima idea de lo que me he acordado del maldito celador de los cojones. Pero como se puede ser tan mala persona. Pero que es eso de ir deseándole esas cosas a la gente, joder.
Si, si, habrá gente que piense que son gilipolleces pero yo no lo creo. Hoy en día hay muchos psiquiatras y científicos trabajando en la energía del pensamiento. No creo que esas cosas sean sólo superstición…
Yo me quedé flipada cuando me dijo eso. Estábamos hablando en plan distendido y yo le seguía la corriente con bromas, pero cuando me dijo eso aluciné en colores Y en ese estado de alucinación sólo acerté a decirle: pues vaya, gracias.
Es en momentos posteriores cuando te gustaría tener un mando con un botón que pusiera “REW”, para volver a ese momento y cuando apareciera por la puerta el maldito celador, haber gritado como una posesa: VADE RETRO, SATANAS!!!, a ver si con un poco de suerte no le dejaban entrar en la habitación y si aun así entraba igual pues hubiera tenido que poner en práctica la patada voladora que ensayaba mi hermano conmigo aunque en esos momentos no creo que estuviera yo para hacer artes marciales. Quizá hubiera sido suficiente con agarrarle los huevos y retorcérselos hasta que cantara como la Arteta.
Os juro que durante muchos días intenté no borrar su cara de mi mente por si me lo encontraba por algún pasillo del hospital. Debe ser porque después de 4 días ingresada en el hospital, sin dormir apenas nada, ya estaba empezando a desvariar.
Me dejaron darle un beso a mi esposísimo y el maldito celador me llevó por varios pasillos hasta que llegamos al quirófano donde se suponía me tenían que abrir la panza como al lobo del cuento.
miércoles, 5 de mayo de 2010
PARTO Y POSTPARTO, parte IV
CONTRACCIONESYa no sé ni como ponerme, no encuentro una postura cómoda. Entra una enfermera y me dice que me tengo que relajar. QUE ME TENGO QUE RELAJAR?!?!?!?!?!, mira guapa no te acerques aquí que te muerdo la yugular!!!.
Pero era valiente y se acercó a ver como estaba el tema, me mira con cara de sorprendida y me dice pero si ya estás de 9 cm!, tienes que descansar un poco porque sino no vas a poder empujar. Que cachonda!, si claro, espera que me voy a echar una siestecilla, no te jode!.
En esto que entra la anestesista, pero es otra tía diferente. Claro, ya han cambiado el turno. A ver si hay más suerte.
A: Hola, que tal vas?
……………Me pone la epi-rac………60 segundos después…………
Yo: Joder!, esto es la ostia!, así pare cualquiera
A: jajajaja, me alegro que esta vez haya funcionado. Y ahora descansa que no vas a tener fuerzas para empujar.
Es impresionante lo que hacen las drogas. No me extraña que algunos se aficionen a ellas. Que descanso!.
Me dejaron dormir una hora. Luego vino la matrona y me dijo que teníamos que empezar a empujar. Me colocaron en posición y venga, a empujar!.Se supone que aquí tenía que poner en práctica todo lo que nos enseñó la matrona en los cursos de preparación. Y yo lo intenté. Lo intenté con todas mis fuerzas. Seguía las instrucciones de la matrona que me iba recordando como tenía que hacer. Y mi esposísimo a mi lado me ayudaba sujetándome la espalda. Y nada.
Entonces apareció “el celador”. Todavía hoy me sigo cagando en toda su raza…
Mañana, LA MALDICIÓN DEL CELADOR.
martes, 4 de mayo de 2010
MANOLO FOREVER
Manolo, gracias por existir.
lunes, 3 de mayo de 2010
PARTO Y POSTPARTO, parte III

La epidural
Menos mal que el asturiano no tenía que meterme mano porque que lo hagan los desconocidos pues, aunque sea un poco ridículo, me da menos corte pero uno al que voy a tener que ver luego por el verano, pues hombre, no me hacía mucha ilusión. Por lo menos a los otros no iba a tener que verlos después.
El caso es que el asturiano era el enfermero que tenía que ponerme la vía. Todavía tengo la cicatriz y estoy esperando encontrármelo para ajustar cuentas…
Después me mandaron subir a una habitación y allí me dijeron que me desnudara y me pusiera la famosa bata, esa que nunca sabes si te la tienes que atar por delante o por detrás, y a esperar.
Aquí empieza un desfile de personal a dar órdenes. La única que se presentó fue la matrona (que no conocía) y de la cual no recuerdo su nombre.
Me dijeron que me pondrían el famoso enema y que me afeitarían. La matrona en los cursos de preparación nos dijo que no nos depiláramos 5 días antes porque es mejor hacerlo justo en el momento. También nos comentó que si queríamos podíamos negarnos al enema pero yo preferí ponérmelo porque no quería averiguar si era cierta la leyenda urbana de que todas la mujeres se cagan (perdón) en el parto.
Aunque luego descubrí que aun así me cagué, pero en el padre de la anestesista, del celador (sigo cagándome en toda su raza) y de varias enfermeras. Pero no voy a adelantarme a los acontecimientos.
No se si es normal que alguna vez en su vida todo el mundo se ponga un enema. Para mi, al menos, era la primera vez. No me resultó desagradable como me habían comentado algunas amigas. Fue rápido e indoloro.
Pasada ya la parte más escatológica del parto vino la anestesista cuando ya me habían conectado todos los cables y cosas necesarias para el control del feto y del mío propio. Era una chica de unos 40 años, y no recuerdo mucho más. Yo ya tenía contracciones cada 5 o 6 minutos y me dolía bastante. Entonces me preguntaron que si quería epidural y yo que soy una cagona, y ahora no me refiero sólo al tema del enema, pues dije que si. Que a mi lo de aguantar el dolor pues que no me va mucho. Que para algo están las drogas, joder. Además después de un embarazo sin poder tomarse ni una maldita pastilla pues una tiene ganas hasta de cogerse una sobredosis aunque sea de Micebrina.
La anestesista me dijo que me sentara en plan toro sentado de espaldas a ella y que me agachara sobre mis piernas. Que jodía!, con el bombo que yo tenía. Ya no me da pa’ más el cuerpo y ahora la tía esta me pide que empiece a poner posturitas de gimnasia rítmica. A todo esto a mi esposísimo todavía no le habían dejado entrar y yo estaba deseando verle, no es que fuera a ser de gran ayuda pero si de apoyo moral, o eso pensaba yo.
Después de insistir pinchándome en la espalda varias veces hasta que consiguió meterme el catéter bien, me dijeron que me relajara y empezara con las respiraciones. Tengo que decir que o yo las hacía mal o eso es un engaña bobos. Seguramente sea la primera, pero cuando tienes unos dolores como los que se tienen en un parto a mi las respiraciones esas me sonaban a coña. La madre que me parió!, que dolor joder. Y la epidural no me hacía efecto.
Mi esposísimo ya había entrado a la habitación y estaba dándome ánimos. Le dije que se durmiera un rato si quería, pero se lo dije en el plan en el que las mujeres decimos las cosas. Osea, te digo que si quieres te duermas pero espero que por tu bien no se te ocurra ser tan desconsiderado. Y mi esposísimo se lo tomó como se lo toman los hombres (generalmente), osea me hizo caso y se durmió. A los 20 minutos me puse a decir: Ays! Ay! Ay!, y se despierta todo sobresaltado, qué pasa?, qué pasa? y le digo nada que me aburro, no te jode. Tu qué crees?, que piensas estar durmiendo hasta mañana?. Se lo que estáis pensando, pobrecillo…, pero es que el niño es de los 2, coño!, es mucho pedir que al menos me acompañe mientras estoy pariendo a su hijo?!?!?!?!?!?!?!
Intenté distraerme con la música del mp3 y haciendo sudokus pero no me salía ni un puto número y cuando mi esposísimo vio que me estaba alterando, más que otra cosa, la dichosa maquinita decidió convencerme para que la dejara yo voluntariamente antes de que saliera volando por los aires.
Oye cariño, esto no es normal. Llama a una enfermera porque ya ha pasado casi una hora y la epidural no ha hecho ningún efecto.
Viene una enfermera se lo cuento y me dice que le meta una dosis extra (un bolo) apretando la pera que tengo en el cabecero. Casi una hora después le meto otro bolo porque yo tenía unos dolores de la leche y aquello no me hacía nada. Yo sólo pensaba, vaya timo la epidural, no puede ser que no me haga nada. Así que llamamos otra vez a la enfermera que a su vez llamó otra vez a la anestesista. En las siguientes 3 horas me pincharon 5 veces más. Yo ya estaba acojonada, claro. Pensando a ver si me dejan paralítica estas cabronas con tanto pinchazo en la columna. Y aquello seguía igual hasta que se me empezó a dormir la boca y empecé a decir gilipolleces.
viernes, 30 de abril de 2010
PARTO Y POSTPARTO, PARTE II

NO HAY PUDOR
Después de meterle mano a base de bien a la hormigonera, me dijo, hala! Vete a casa te preparas y te vas al hospital que estás a punto de caramelo. Mañana por la mañana tengo turno en el hospital y no quiero verte por los paritorios ya, vale?
Le comenté que casi no tenía contracciones pero me dijo que no tardarían. Nos despedimos y nos fuimos.
Como me encontraba bien le dije a mi esposísimo que mejor íbamos dando un paseo hasta casa en vez de bajar en metro, Y así lo hicimos. Aprovechamos el camino para avisar por teléfono a la family que nos íbamos al hospital y que no queríamos a nadie por allí porque eran ya casi las 19.00 y se veía que aquello iba para largo.
Llegamos a casa y tranquilamente me duché y me volví a lavar la cabeza. Me fui a la cocina y me comí un sándwich de paté y me tomé un zumo. Ya se que la matrona nos dijo que no comiéramos nada cuando empezara el cachondeo pero tenía hambre…ostrás!, me acabo de acordar según estoy escribiendo de lo que comí ese día. POTAJE!!!, si, es verdad, en casa de mi madre. Como se me habría olvidado, si me puse ciega…
El papá de la criatura estaba empezando a ponerse nervioso, parecía un satélite a mi alrededor, venga vamos, venga vamos!. Vamos a ver nene, para que quieres que nos vayamos ya si todavía estoy bien. Pero nada no había forma, así que después de revisar que llevaba todo en la bolsa. Preparé una mochila con agua, el mp3, una maquinita electrónica de hacer sudokus y la cámara de fotos y nos pusimos en marcha.
Cuando llegamos al hospital debían ser casi las 21.00, entregamos los papeles y me pasaron a una consulta para explorarme. Desde ese momento y hasta que nació el boliche me metieron mano como 8 personas diferentes y yo me pregunto, es necesario que te vea el chichi, tochi, chirli, pepete, chochete, patata, vulva, amapola, y no sé si se me olvida alguno (seguro que si) medio hospital?, si es que una pierde el pudor a la fuerza. Yo se que ellos están acostumbrados y no le dan importancia pero una tiene su corazoncito jolines. Años de aprendizaje para poder quitarte el bañador en la playa haciendo movimientos de contorsionismo dentro de una toalla, y eso si que eran maniobras y no la de Hamilton, para que luego lleguen 5 o 6 batas blancas y te jodan la reputación. Hombre no me fastidies, un poquito de por favor…, es que llega un momento en que hasta tu lo ves tan normal que lo mismo llega el que limpia los cristales de las habitaciones y te dice a ver como va la cosa? Y tu te dejas, claro!
Bueno el caso es que me dicen que todavía estoy un poco verde y yo me pregunto, verde?, hombre estoy de todos los colores pero verde verde pues no. Yo ya pensando que me mandaban de vuelta a casa pero el tío me debió de ver la cara de “por favor sacármelo ya” y se apiadó de mí. Me dijo que me romperían ellos la bolsa con la lanceta y que me preparara que empezaba la fiesta.
Me pasaron a otra sala para que me pusieran la vía y me sacaran sangre. Estaba sentada esperando al enfermero cuando llega un chico y pienso, oins este tío me suena…y le digo:
Yo: hola, yo te conozco
El: pues yo a ti no
Yo: pues yo a ti si
El : pues yo a ti no
Yo: (surrealista total, joder que cafre) tu no irías al colegio…
El: no, no soy de aquí
Yo: coño! Pues ya se de que te conozco. Tu eres asturiano, del pueblo de mi madre! (espero que este no me tenga que meter también mano)
jueves, 29 de abril de 2010
PARTO Y POSTPARTO, PARTE I

Estoy haciendo un esfuerzo por intentar recordar todos los detalles, algo que después de 16 meses y con la cabeza que tengo es harto complicado, pero lo intentaré.
Miércoles, 17 de diciembre de 2008, hace bastante frío por lo que dicen, y digo por lo que dicen porque yo tengo un calor horrible. Estas hormonas me están volviendo loca. Me levanto, me ducho y me lavo la cabeza. Desayuno, no me acuerdo el que, pero seguro que algo de chocolate porque me puse ciega todo el embarazo. Debe ser por eso por lo que al boliche también le vuelve loco el chocolate.
Todo el mundo me decía que bien para tu cumple y yo renegando por lo bajini, y por qué guay?. Menuda mierda, cada uno debe tener su propio cumpleaños. Encima me tocará quedarme en navidad en el hospital. Y lo peor de todo, cuando mi hijo sea mayor y decida compartir su vida con alguien, seguro que querrá celebrar su cumpleaños con esa persona y no tener que venir a pasarlo obligatoriamente conmigo porque es mi cumpleaños. Uf!, creo que se me va la pinza, que egoísta, no?. Ya, pero es verdad que se me pasó por la cabeza y si no lo dijera os estaría mintiendo y lo que es peor, me estaría mintiendo a mi misma.
El caso es que he decidido caminar 2 horas por la mañana y otras 2 por la tarde para ver si así éste se anima a salir antes. Así que a caminar, caminar, caminar y más caminar.
Después del paseo me voy a comer y me tumbo en el sofá a ver si duermo un poco porque últimamente que cuesta mucho dormir por la noche. Estoy muy incomoda en la cama y a veces me voy al sofá. Además los ronquidos de mi esposísimo no son de gran ayuda.
Creo que voy a apagar el móvil por si a alguien le da por fastidiarme la siestecilla.
Algo dormí, no mucho pero sí di alguna cabezadita. Me levanto sobre las 17.00, enciendo el móvil y veo que tengo varias llamadas de un móvil que no conozco. Igual son los pesados de la mutua otra vez. Voy a la cocina a picar algo y escucho que suena el móvil en el salón.
Es la enfermera de mi ginecóloga. Dice que si quiero puedo ir antes porque ya no tienen más pacientes y así me pueden atender y se van prontito a casa, claro. Le digo que la cita era mañana y me dice que no. Cojo la carpeta de los papeles, que parece ya el libro gordo de Petete, y miro las citas. Anda!, pues tiene razón, y yo convencida de que era mañana. Le digo que en quince minutos estoy allí. Me visto a toda leche, llamo a mi esposísimo y le digo que en vez de a casa que se pase por el ambulatorio y allí nos vemos.
Consiste en el despegamiento de las membranas ovulares y al parecer es una práctica habitual en la inducción de embarazos prolongados.
Bueno el caso es que me metió mano pero bien. Parecía Mª Carmen y sus muñecos y yo allí viendo las estrellas.
Pues anda que no me quedaba de ver estrellas. Estrellas, cometas y constelaciones enteras.