"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

miércoles, 9 de febrero de 2011

10 cosas que he aprendido de/con Boliche


El lunes leí en varios blogs de las mamás que leo habitualmente un propuesta que me pareció muy interesante.

Yo he cogido la idea de La mamá vaca y la foto también. Y voy a aprovechar porque me parece bonito y porque estoy muy perra ultimamente y me cuesta escribir.

Tengo mil ideas de las que hablar pero no se ni como enfocarlas, así que como ando algo espesa voy a aprovecharme de la idea.


Así que ahí va mis lista de algunas de las cosas que he aprendido de/con Boliche


1. He descubierto que hay un amor muy por encima de todo y que no conocía. Un amor extraordinario.

2. He aprendido a ser más paciente.

3. He aprendido que un beso de mi hijo es capaz de curar mis males (sobre todo los de la cabeza).

4. He aprendido a no ser tan bocazas, al menos, en lo que a crianza se refiere.

5. He aprendido de nuevo a ver a través de sus ojos inocentes.

6. He aprendido, por supuesto, a ocuparme de un niño y todo lo que ello conlleva.

7. He aprendido a hacer teatro mientras leo los cuentos a Boliche.

8. He aprendido a ser más feliz y positiva.

9. He aprendido a escuchar más a mis instintos y a confiar más en mí misma.

10. He aprendido a ser mamá.

Y podría decir un montón de cosas más, claro, pero como solo puedo decir diez.
Y eso que se supone que somos nosotros los que les tenemos que ensañar a ellos...


lunes, 7 de febrero de 2011

Domingo redondo

...Otto es un niño que nació en Mali, pero que ahora vive en París con sus papás...


Y nosotros hemos tenido la suerte de conocer a Otto este domingo, gracias a Belén de Mamá sin complejos, que hizo un sorteo la semana pasada para acudir a la representación que la compañía Teloncillo realizaba en el Teatro Tyl Tyl en Navalcarnero.

Y por una vez y sin que sirva de precedente, tuvimos la suerte de que nos tocaran las entradas (creo que ya no voy poder seguir metiéndole caña a Suu con eso de que se lleva todos los sorteos ;D).
Así que alegría doble.
Primero, por poder disfrutar de un domingo de teatro a un precio inmejorable. Cero euros.
Segundo y más importante, por poder volver a encontrarme con Belén y sus chicos. Que ya tenía ganas de repetir encuentro.

La impresión general sobre el teatro y en particular sobre la obra ha sido muy buena.
Una obra breve (30 minutos) y entretenida. Apta para públicos desde los 6 meses.
Lo mejor, para mí, la voz de la actriz (creo que se llamaba Ana). Impresionante.
Y lo más importante de todo, ¡ningún payaso participaba en ella!
Porque seguimos erre que erre con el mismo temita, claro. Y esto tiene pinta de que va para largo...

Entramos en el teatro y lo primero que preguntó Boliche fue por los payasos dichosos.

-No cariño, si esto no es el circo, esto es el teatro. Aquí no hay payasos.

Pero nada que no hay manera con él y eso que sigue autoconvenciendose de que "payasho e meno, no hase nara", pero el temor es más fuerte.

Al principio, se mantuvo bastante alerta, muy serio y concentrado.
Todo el público interactuaba con la artista principal, pero Boliche no quería ni aplaudir, ni cantar, ni nada. No le quitaba ojo a ninguno de los dos actores, sobre todo al que tocaba los instrumentos, porque le encanta la música, sobre todo la guitarra, pero aun así, se mostraba reservado.
Según transcurría la obra y se cercioraba de que no aparecerían por allí los payasos, parece que iba dejando un poco de lado la tensión.
Lo más curioso es que si le preguntas que si quiere ir al circo a ver a los payasos, te dice que sí. Es una relación de amor-odio-miedo muy particular.

Una vez finalizada, nos fuimos a tomar el aperitivo a la plaza que hay junto al iglesia. Una plaza preciosa.
Y ya que estábamos allí y que era hora de comer, pues ¿que íbamos hacer?. Quedarnos a comer, claro.
Con ese día que hizo ayer tan maravillosamente primaveral, aprovechamos para comer unas racioncitas en un terraza. Los cuatro papis y los nenes.
Se estaba de lujo.

Y los pequeños terremotos se lo pasaron genial. Sobre todo porque las cuatro cabezas pensantes no se dieron cuenta de que a diez metros de la mesa donde comíamos había una fuente y cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde. Las manos metidas hasta casi los codos. Menos mal que hacía calorcito, porque se pasaron todo el rato jugando con el agua. Bueno y corriendo de acá para allá.
Hacen muy buenas migas. Boliche se lo pasó en grande.

Vaya tarde más buena. Eso sí, nos pusimos como cerditos.
Yo al menos, me levanté con una panza tremenda, así que esta semana tendré que fustigarme otra vez con el apio hasta que mi alma esté libre de todo pecado calórico.
Que le vamos a hacer.

Entre las carreras y la comilona, llegamos al coche y Boliche cayó inconsciente sin salir del pueblo. Y el resto de la tarde, fue de lo menos productivo y de lo más delicioso.
Más siesta en el sofá, algo de baño y unos cuantos juegos.

Que gusto da pasar un domingo tan redondo como el de ayer. Sobre todo cuando puedes compartirlo con gente tan estupenda como Belén y sus chicos.
Un gustazo como siempre.
¡Mil gracias por todo!


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viernes, 4 de febrero de 2011

Un hermanito para Boliche

Que no, que no estoy embarazada, no descorchemos las botellas de sidra aun...

Todavía no creo que esté la cosa como traer un compañero de peleas a Boliche. Porque eso son los hermanos en realidad, ¡no os vayáis a pensar otra cosa!.

Al menos en mi casa, mis hermanos han sido más compañeros de peleas que de juegos. Y encima como soy la mediana, me han zurrao de lo lindo entre los dos.
La mayor, por abuso de poder y edad, y el pequeño, por eso mismo, por ser el pequeño intocable y encima con complejo de Chuck Norris.

Hace unos días, en una de esas conversaciones trascendentales que tenemos Boliche y yo, salió el tema a relucir.

Teta: Boliche, ¿sabes que el primito va a tener un hermanito?
Boliche: Sí ( no tiene ni idea...)
Teta: Sí, la tía está embarazada y le va a traer un hermanito al primo.

Boliche empieza a poner pucheros

Boliche: yo también quero un hermanito
Teta: ¿si?, ¿quieres un hermanito?
Boliche: Sí (sigue con los pucheros)
Teta: Ah! ¿sí?, ¿quieres que traigamos un bebé a casa?
Boliche: No, bebé noooooo. ¡Quero un hermanito!

¿Pero este hijo mío que se cree que es un hermanito, el nuevo compañero de Pocoyó? o es que directamente quiere me salga de la barriga otro Boliche como él, ya criao!

JAJAJAJA

Que cosas tiene este Boliche... ¡bendita inocencia!

Voy a aprovechar hoy para agradecer a varias personas a las que tengo mucho cariño, que se hayan acordado de mí y me hayan dado unos premios tan chulos.
Estas últimas semanas han sido un caos y no he tenido tiempo de nada. Pero hoy mismo los pongo en la estantería donde tengo los demás. Muchas gracias chicas, me ha hecho muchísima ilusión.

De Estanjana, Cartafol y Mari Cari



De Ebony



Millones de gracias y feliz fin de semana a todos!

Ostrás!, me acabo de dar cuenta que ya he pasado de los 100 seguidores y ni me había enterado..., gracias a todos!!!!!

P.D: CONTROL DE RÉGIMEN (para los que habéis preguntado): Desde el 14/01/11 hasta hoy, llevo 1 kilo de menos en mi cuerpo serrano. Toooooomaaaa!!!!! jajajajajajja

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miércoles, 2 de febrero de 2011

Yo colecho, tú colechas, él colecha...

Tres o cuatro semanas antes de que naciera Boliche y haciendo caso de no sé que consejo de no sé que revista, montamos la minicuna en nuestra habitación para (según decía) ir haciéndonos a la idea y familiarizarnos con ese nuevo objeto, al que (sin saberlo) le daríamos unas cuantas utilidades.
Recuerdo que cuando me acostaba en la cama esas últimas semanas, a veces sacaba la mano de debajo de la colcha para tocar la minicuna y pensaba, que poco te queda Teta, para tener aquí durmiendo a tu Bolichín.

Que bonito, y ¡¡¡qué ilusa era yo!!!!
Cuando Boliche nació, en el hospital dormía bastante bien. Alguna vez incluso, tuvimos que despertarle porque nos aconsejaron que no durmiera más de 5 horas seguidas porque podía sufrir una hipoglucemia.
Pero cuando llegamos a casa todo cambió.

Cuando metíamos a Boliche en la minicuna, se ponía a llorar como loco. Como si el colchón tuviera puntas de hierro al rojo vivo.
Conseguíamos calmarle, pero nos costaba 1 hora que se durmiera.

Después de probar mil cosas, y viendo que en el capazo de la silla, que era más pequeño, se encontraba más cómodo, decidimos llevar la minicuna al salón y poner junto a nuestra cama el capazo.

Parece que estaba más cómodo pero aun así le costaba bastante dormirse.
Y yo..., yo estaba hecha una autentica braga.
La lactancia estaba siendo una tortura (quien me lo iba a decir). El primer mes fue horrible de los dolores que pasé. No conseguía recuperarme del cansancio del las 12 de horas de parto infructuoso y de la consiguiente cesárea. Perdí mucha sangre y mucha fuerza.

En el hospital no pude casi descansar porque por las noche no parábamos y por el día no paraban las visitas.
En casa estaba más cómoda pero no conseguía dormir más de 4 horas por la noche y encima no lo hacía seguido. Dormía 1 hora, luego media, luego otra hora. A trozos toda la noche.
Y así no hay quien descanse.

Me salvaba que luego nos echábamos la siesta un par de horas todas las tardes, pero aun así, con eso solo conseguía sacar la cabeza fuera del agua para respirar.
Menos mal que el papá de Boliche tuvo un mes de permiso y que mi madre vive muy cerquita de mí, que sino, no sé como me las hubiera arreglado.
Mientras estuve de baja la cosa iba tirando. Además la teta estaba a pleno rendimiento y encima resultaba algo maravilloso y cómodo para los dos.
La única pega es que por la noche, cuando Boliche pedía cada 2, 3 o 4 horas (incluso cada hora) yo seguía sin descansar porque le daba la toma, que igual tardaba media hora o más, luego le acostaba y esperaba a que se durmiera. Claro, la mayoría de las veces ya me había desvelado y no me podía dormir. En infinitas ocasiones me quedaba dormida media hora o 10 minutos antes de que Boliche se volviera a despertar y otra vez la misma historia.

Estando de baja, todo esto se podía llevar o mejor dicho, sobrellevar. Pero cuando mi k.k-baja de maternidad de terminó, llegaron los problemas.
Ya no había siestas posibles y encima me pasaba el día corriendo para llegar a todas partes.
En una semana mi carga de batería empezó a marcar el EMERGENCY en letras rojas y con la sirena sonando a todo trapo.
Mis ojeras llegaban al suelo y me las pisaba, no podía con mi alma y lo peor de todo, tenía tan mal humor que no me aguantaba ni a mí misma.

Con esa papeleta en la mano, me tocó decidir entre quitarle la teta a Boliche y turnarme con su padre (biberón en mano) o meterle en la cama.
Después de todo lo que había pasado para conseguir establecer la lactancia con Boliche y lo que la estábamos disfrutando, decidí hacer lo que todo el mundo dice que es "lo peor que puedes hacer en la vida", el mayor de los pecados y por el cual seguro que vamos todos al infierno. Metí a Boliche en la cama.

Y nuestra vida cambió.

Empezamos a dormir más horas porque Boliche tardaba 1 segundo en volver a quedarse dormido después de comer y yo..., bueno yo había veces que ni me despertaba.
Con el surtidor a mano, no hacía falta más. Esto de la barra libre es la leche, nunca mejor dicho.

Desde que Boliche tiene 4 meses, practicamos el colecho, como se dice ahora, porque toda la vida de dios, eso ha sido dormir con tus padres y punto. Y desde entonces el sueño y nosotros hicimos las paces y nos reconciliamos.

Ahora que Boliche tiene 2 años y está enorme, estamos empezando a pensar en pasarle a la cuna.
No a su cama, no. A la cuna.
Porque sigue despertándose cada 3 o 4 horas, pero ahora ya casi no toma teta, pero se toma 2 biberones hasta arriba de leche. La Teta Reina está pidiendo los papeles de pre-jubilación :-S

Lo de llevarle a su habitación de momento ni nos los plantemos, al menos yo, porque me veo toda la noche de mi habitación a la suya y quedándome en su cama con él, el 99.9% de las noches.
Además estoy súper feliz de poderle tenerle cerca de mi. Me encanta verle cuando duerme. Esa carita que pone, con esos morritos entreabiertos. Pa comerselo toíto entero.

Hace poco me dijo un día mi madre, "seguro que si tienes otro no vas a hacer lo mismo que con Boliche", y yo le dije, "tienes razón mamá".
Si tengo otro no me voy a esperar 4 meses para meterle en la cama. Si veo que en la cuna no hay forma, le meto en la cama conmigo pero a la de ya! y sin remordimiento alguno, que es lo mejor de todo. Porque anda que no he tenido que aguantar charlas y charlas de los que todo lo saben y se creen con el poder de la verdad absoluta.

Menos mal que por el camino también me encontré algún que otro bastón donde apoyarme, porque vaya tela..., la de gilipolleces que he tenido que aguantar y lo desinformada que está la gente con este tema.
La última, hace un par de semanas.

Voy a buscar a Boliche a la escuela y me encuentro con una maestra que había empezado el curso más tarde.

Profe: Hola!
Teta: anda hola!, cuando has empezado?

Profe: en noviembre

Teta: Uys!, pues no te he visto ningún día.

Profe: Bueno es que como estoy con los bebés ahora. Por cierto, vaya cambio ha pegado Boliche, eh?, me ha sorprendido muchísimo, madre mía con lo llorón que era...

Teta: Ya, bueno, no se iba a quedar así de llorón siempre, no?

Profe: ya pero es que la culpa la habéis tenido vosotros...

Teta: O_O y eso???

Profe: pues porque como antes dormía con vosotros, pues claro, normal.

Tócate las bolas Mariano!!!
Yo, ojiplática, veo como se va y me deja perpleja con la palabra en la boca mientras se da la vuelta y se va porque le está esperando un papá para que le lleve a su hija.

Profe: Adiós!

Teta: O_O adiós, maja, adiós O_O

Y todavía no me he recuperado ni he salido de mi asombro, con esas conclusiones tan ridículas que saca la gente.
Estoy deseando volver a verla para que me explique porque su teoría puede ser cierta si Boliche SIGUE durmiendo con nosotros.

En fin, que cada uno sabe lo que tiene en casa y como debe gestionarlo, y aun en el caso de que no sea así, como digo yo muchas veces, mientras no te mande al niño ni le tengas que aguantar tú, a ti que más te da como duerma yo a mi hijo.
Desde luego para mí, fue la salvación. El método de supervivencia al que tengo más que agradecerle. Así que a colechar se ha dicho.


lunes, 31 de enero de 2011

De problemas ajenos y peras mutantes

Voy en el autobús.

Se me ha olvidado el libro que estoy leyendo, así que voy mirando por la ventana como transcurre la vida de mi ciudad.

Detrás de mí hay dos chicas jóvenes sentadas, más o menos de mi edad.


Chica1: ¿Qué libro estás leyendo?

Chica2: Éste (no dice el título, imagino que le habrá enseñado la portada).

Chica1: ¿De qué va?

Chica2: Llevo poco, pero va de un grupo de personas, sus vidas y sus problemas. Todo entrelazado.

Chica1: ¿y qué tal?

Chica2: Lo poco que he leído, bien. Lo bueno que tiene, es que mientras leo los problemas de los demás, me olvido de los mios.

Chica1: bueno, algo es algo.

Me levanto y me bajo en la siguiente parada.

Cada uno tiene sus motivos para leer.


Y para dejar un regustillo más dulce este lunes, aquí os dejo el dibujo que acabé hace un par de semanas. Con la misma técnica que hice los membrillos mutantes. El pastel.

Os presento a sus primas, las peras mutantes.


Feliz semana!

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viernes, 28 de enero de 2011

¡No me toque al niño y punto!


Cuando ya empezábamos a superar, el hecho de que una de nuestras vecinas se empeñe días sí, día también, en cambiarle el sexo a Boliche, entra en nuestras vidas otro personaje peculiar, que supera en peligrosidad a la vecinita del primero.

Nos ha costado, pero viendo que después de dos años de ver como evoluciona Boliche, que ella siga insistiendo en "lo guapa que es mi niña", ya nos da una ligera pista sobre el problema que tiene esta señora.

Así que, pasapalabra.

Ahora tenemos una nueva amenaza en la jungla de mi barrio. Porque mi barrio es la jungla, no sé si os lo había dicho antes.
En concreto hace unas semanas salió a escena una paisana, que nunca había visto pero que debe vivir por el barrio, porque las del super la conocen y saben como se llama. Lola.

Es una señora mayor, no sé cuanto años tendrá pero rondará los 75-80, creo.
Va siempre hecha un cuadro. Sucia, huele mal y tiene las uñas largas y de luto (como diría un amigo mío), osea negras.
La cabeza la tiene bien, por lo que he podido percibir y me han confirmado las chicas del super, pero es muuuuuu pesada.

Todo esto no tendría porque ser un problema, sino fuera porque cada vez que ve a Boliche, le persigue hasta que le toca o pellizca los carrillos.

La primera vez me pilló desprevenida y me dio una rabia terrible, pero una que se va curtiendo con la experiencias de la vida, como la cagada de la librería, el acoso payasil y esas cosillas, ya sale de casa y pone el sistema de máxima alerta.

Hace unos días paso a comprar unas cosas por el super y cuando estoy dentro la veo. Estratégicamente voy llamando a Boliche por los pasillos más alejados a ella, y digo llamando porque Boliche en el super tiene que ir a su aire. Con la cesta vacía eso sí, porque si le metes un sobre de levadura ya dice que no puede porque "pecha musho", así que él va detrás de mí, con la cesta vacía y yo llevo los brazos cargados de cosas hasta que me llegan a la nariz, se me tapa y ya no puedo respirar.

Voy rapidita para salir de allí lo antes posible. Me dirijo a la caja, pero la muy pelleja me ve y acelera el paso hacia nosotros.

Paso a Boliche al otro lado de las cajas para mantenerle a salvo. Meto las cosas en las bolsas pero cuando nos vamos a ir alguien nos corta el paso. Ya os podéis imaginar quien es, ¿verdad?.

Agarro a Boliche del brazo y digo adiós a las cajeras. Veo que el enemigo se acerca (y ya me llega el mal olor) y como lanza la zarpa para poder tocar a Boliche la cara, pero esta vez yo he sido más rápida y en un movimiento que ni el mejor vaquero del oeste, saco a Boliche de su radio de alcance.

Me mira y da un paso adelante. Vuelve a insistir y yo vuelvo a retirar a Boliche.

Parece que la tía no se da por vencida y Boliche ya se está poniendo nervioso, pero tenemos la salida bloqueada.

Vuelve a intentarlo y esta vez ya no me puedo callar.

-No le toque, por favor, señora.

Me mira y se ríe (que jodía!), y me pregunta que por qué.

Sale una de las cajeras al quite que se está oliendo el percal y le dice, Lola, venga, que a los niños pequeños es mejor no tocarlos que les podemos pasar muchas cosas.

-Ya pero es que a mi me gusta tocar a los niños

Gggggrrrr, la madre que la parió...

Vuelve a lanzar la mano.

-Ya, y a mí no me gusta que le toquen. Ya se lo he dicho señora.

La cajera le dice que si le gustan los niños pues que los tenga ella y en ese giro que da para escuchar lo que le dicen, yo la esquivo y salgo de la tienda como alma que lleva el diablo.

De momento estamos a salvo, pero nunca se sabe. Puede aparecer en cualquier momento y tengo que permanecer atenta. Uf!, que pesadilla de mujer.

Será que me he vuelto muy escrupulosa, pero no me gusta que le anden toqueteando y menos si veo que la persona en cuestión no cumple las normas básicas de higiene.

Y es que no entiendo esa manía que tienen las personas mayores, de andar toqueteandolos todo el día.

Sí, ya se que los niños pequeños son muy majos y todo lo queráis pero es que no son monos de feria y el pertenecer al clan de la tercera edad no te da derechos a hacer lo que te de la gana, porque algunos viejos se las traen y menudos humos se gastan..., y menos si le estoy diciendo, yo, su madre, que no le toque.

No me toque al niño y punto. ¡Cojones!

( y perdón por las palabras malsonantes, pero como en casa me lo tengo prohibido, en algún lugar me tengo que desahogar...)

Feliz finde a todos!


P.D: No quiero despedirme sin informar a los que no lo sepan todavía, que en el blog de MAMA SIN COMPLEJOS, se sortean 3 entradas para una obra del Teatro Tyl Tyl, muy chula (para ir con el niño/a). Pasaros y apuntaros. Yo ya lo he hecho!


miércoles, 26 de enero de 2011

Sombras, películas y algunas divagaciones

Este domingo Boliche ha hecho un pequeño descubrimiento.
Se ha dado cuenta de que hay algo que siempre le acompaña cuando hay mucha luz o sol.
Su sombra.

Hemos jugado muchas veces en la cama a hacer sombras con las manos. Palomas y perros chuchurrios sobre todo.
Pero es que esta sombra que le acompaña en la calle, es super chuli para él.
Se pone a hacer posturas raras para ver si la sombra le sigue. Levanta un pie y lo cruza. Luego el otro.

Hijo, cuidado, que te vas a hacer un lío con tus piernas y te vas a caer!

Lo que más le ha gustado es pisar mi sombra.
Y es que Boliche con eso de pisar tiene tela.
Si está a tu lado, tiene que estar pisándote. Si está viendo dibujos y tu estás sentado en el sofá tiene que pisarte al menos un pie.
Siempre que él esté cerca y tú estés sentada, él tiene que tener un pie o los dos sobre uno de los tuyos.
Da igual que sea yo, que su padre, que sus abuelas. La cosa es pisar a alguien.

Así que claro, menuda gracia le ha hecho eso de poder pisarme a mi entera. Todo el día persiguiendo mi sombra para pisarme. ¡Qué tío!

Estas cosas tan sin importancia, a veces me dan mucho que pensar.
No recuerdo cuando fui yo consciente de la existencia de las sombras, pero seguro que me pareció la leche. Igual que a Boliche.

Como me gustaría recordar cuando y como me di cuenta de las cosas que nos pasan o que suceden en la vida.

No es que me quiera poner transcendental, pero el domingo me dio por pensar eso y luego viendo la peli de Los puentes de Madison, seguí el resto de la tarde con el mismo rote.

La primera vez que la vi (primero leí el libro), me di cuenta de lo que una madre a veces puede sacrificar por sus hijos. Y cuando fui madre, lo entendí todavía más.
No recuerdo cuando fui consciente de eso antes, ni en que circunstancias se dio.

Vale que la historia se supone que es ficticia, pero seguro que a muchas mujeres les ha pasado eso.
Eso de no vivir su vida como les gustaría para no destrozar, sobre todo, la vida de sus hijos.

Para empezar, decir que Meryl Streep me parece una actriz como la copa de un pino. Quizá sea mi actriz americana favorita.
Y es que la tía borda el papel, igual que en Memorias de África.
Bueno y “Clint Estaguoz”, ya es que es para morirse. Me chifla ese hombre. Junto con Robert Redford y Clarck Gable forman mi trio de ases favorito.

El domingo nos apetecía a los 3 estar tirados en el sofá, así que cuando llegamos del pueblo nos acoplamos bien y nos repartimos el portátil y la tv para disfrutar de nuestra sesión de Caillou-dramón-futbolero.

Hacía tiempo que no la veía y me dio una alegría tremenda cuando vi que la echaban en la autonómica.
Aunque me entró la duda, de si era el momento de verla o no. Y es que por más que la veo, siempre acabo llorando a moco tendido.

Me encanta toda ella, pero de las escenas que más me gustan, están en la que después de haber pasado la noche junto, Francesca, se levanta rebotada con Robert, aunque en realidad con quien está cabreada es con ella y con su vida.
Esa es una buena muestra de las típicas pajas mentales que a veces nos hacemos las mujeres.
En este momento, Robert dice una de las frases más bonitas que yo le he oído a un hombre decir a una mujer en el celuloide.

"No quiero necesitarte, porque no puedo tenerte"

Toma ya!, casi na!

Pobre francesca. Y es que encima la desafortunada, no tiene a favor ni que el marido sea un auténtico capullo que le ayuda a no sentir remordimiento por dejarle. No, tenía que ser un trozo de pan. Aaaarg!, que mala suerte nena.
Con la de cabrones que hay por el mundo y te tiene que tocar el santo Job.

Otra de mis escenas favoritas (super lacrimogena) es cuando ya se han despedido, ha venido su familia y se van al pueblo a comprar.
Ella está sola en la camioneta y está lloviendo a cantaros. Y
Se asoma por la ventana y ve a Robert empapado mirándola. Esperándola.
Como ella no se atreve, el se monta en su coche y se va.
Luego se paran detrás de él en el semáforo y él no arranca. Coloca la cadena que ella le regaló en el espejo retrovisor y espera.

Ella agarrada a la cerradura del coche intentando abrirla para irse corriendo con él y escaparse, pero no se atreve. Momentazo total.
Buah!, despliegue de klinex a "tutti".

Pero como todo no podía ser perfecto, tengo al papá de Boliche roncando a mi lado y yo ahí ya llorando a todo trapo y para más INRI, Boliche metiéndome el dedo en la nariz. Pero por el amor de dios!, es que no voy a poder llorar a gusto y tranquila viendo una peli, coñe????

Me encanta cuando los hijos descubren todo el pastel pero según va transcurriendo la peli, pasan de un cabreo e incredulidad total a una actitud de comprensión y agradecimiento.
Que egoístas somos a veces los hijos. Tampoco recuerdo cuando me di cuenta de lo egoísta que nos comportamos a veces los hijos con nuestros padres.
Bueno cada familia es un mundo. En algunas familias seguro que los egoístas son los padres y los hijos son los sufridores y en otras al revés.
Y en otras un ten con ten.

Somos todos tan diferentes. Tampoco recuerdo el momento en que me di cuenta de lo diferentes que somos las personas…
¿Y que tienen que ver las sombras con este rollazo que os metido?. Pues nada.
Creo que lo del post de hoy, más que divagar, ha sido desvariar. Pero en fin...

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