"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

martes, 15 de febrero de 2011

Eso no se hace!


Este fin de semana ha sido bastante completito.

El sábado tuvimos comida en casa de unos amigos y lo pasamos genial.
Venía otra pareja de amigos que tiene un niño de 3 años y otro bebé de un mes.
Boliche se lo pasó en grande y calló en la cama totalmente desmayado.
Y el bebé…, bueno el bendito bebé se portó de maravilla todo el día.
Tomaba su teta, se quedaba frito y al carro a seguir durmiendo hasta la siguiente toma.
Daba igual que los gremlins estuvieran dando gritos por allí que ni se inmutaba.

Yo pensaba que era una leyenda urbana. Que esos bebés eran tan irreales como los cocodrilos de las alcantarillas de New York, pero va a ser que no. ¡EXISTEN!

La mamá sobre todo está encantada, claro, porque esto le permite poder atender al mayor más fácilmente e incluso descansar.
Además como el primero no fue precisamente así de bueno, todavía saber valorarlo aun más, si cabe.
Yo desde luego, me voy a pedir uno de esos para reyes, a ver si esta vez cuela.

El domingo, pasamos la mañana muy tranquila. Haciendo cosillas pero sin estresarnos mucho y por la tarde fuimos a una ludoteca porque Boliche estaba invitado a celebrar un cumpleaños.

No habíamos ido nunca a una ludoteca, pero sí le había echado el ojo a alguna por internet para ver como funcionaban.
El plan era estar un rato jugando en el parque de bolas, luego, hacer una actividad de manualidades, tomar una pequeña merienda y volver al parque de bolas a jugar otro rato.

Boliche se lo pasó muy bien. Aunque solo conocía al cumpleañero, estuvo todo el rato subiendo y bajando por las rampas y saltando en las colchonetas.
Se tiró una vez por el tobogán pero no le gustó porque desde el final de tobogán hasta el suelo había medio metro y claro el golpetazo al llegar al suelo era bien majete.
Imagino que eso está así pensado porque se supone que esa zona debe estar llena de bolas y claro el niño debería caer a la piscina de bolas, pero como solo había unas pocas bolas por ahí desperdigadas pues allí no había nada que amortiguara el golpe.
Una cutrez total y sobre todo un peligro para los niños.

La que no se lo pasó tan bien fui yo.
Solo conocía una mamá y aunque en principio para mí esto nunca ha sido un handicap porque yo me enrollo hasta con las piedras, el rollito que tenían no me gustaba ni un pelo.
Así que salí de allí un poco mosqueada.
Hubo varias cosas que no me gustaron pero lo que peor me pareció fue cuando una niña quería quitarle el juguete a otro niño y este para evitarlo le arreo un mordisco a la niña.
La niña va llorando a decirselo a la madre del nene mordedor y la madre en vez de decirle a su hijo que "ESO NO SE HACE", le dice a la niña, “ ¿y tú que le has hecho para que te mordiera?, a lo que la niña responde que quería quitarle el juguete y la mamá, le suelta, “es que hay que compartir los juguetes, cada uno un ratito”. Y se quedó más ancha que larga, la tía.

Yo no me lo podía creer. No solo no le dice a su hijo que eso que acaba de hacer no debe hacerlo, sino que encima, le dice a la niña como debe comportarse y que debe compartir. Tocate las bolas, Mariano!

Yo alucino en colores con algunas cosas, de verdad.
Ese tipo de cosas nunca me han gustado pero desde que sufro en mis propias carnes o mejor dicho, Boliche sufre en sus propias carnes ese tipo de conductas por parte de otros niños que han sido reforzadas con la actitud de sus padres, ya si que me llevan los demonios.

Mi hijo ni pega, ni se defiende. Es así de pavo.
Y cuando digo que no se defiende, no me refiero a que devuelva el golpe, no. Me refiero a que al menos se cubra con los brazos. Pero nada.

Lo he hablado con su profesora y me ha explicado que hay algunos niños que tiene la mano o la boca más floja y se les escapan los guantazos o los mordiscos y que cuando Boliche es objeto de algún zarpazo por ahí suelto, lo único que hace es llorar.
Claro, normal. Es que en casa siempre le hemos dicho que no se pega. Que eso está muy mal. Que va a hacer el niño.
Y soy consciente que algunos niños pegan o muerden aun insistiendo sus padres en erradicar ese comportamiento, pero los niños son así (aunque para eso están sus padres, para seguir trabajando en ello y evitar esas conductas).

Ahora ya, si tu hijo pega o muerde y encima tú no le corriges y le haces ver que no pasa nada y que está justificado su comportamiento, pues apaga y vámonos, imagínate que panorama. Todo el día repartiendo leches y/o bocaos a diestro y siniestro.
Y yo que sé lo que es eso, que lo he sufrido de pequeña con mis primos, pues maldita la gracia que me hace.

De que me sirve explicarle a mi hijo lo que está bien y lo que está mal, si luego se va a encontrar con situaciones así.
Con permiso de una de mis blogueras favorita, seguimos a contra corriente.





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viernes, 11 de febrero de 2011

Ideas fijas. No superamos la navidad.

Hasta en lo cabezota que es Boliche se parece a mi.
Como diría mi madre, "es cagao y pintao" a la madre que lo parió.

Esto de la cabezonería puede ser un defecto pero en algunas ocasiones también puede ser una virtud, no vayáis a creer.
Desde luego yo le estaré eternamente agradecida aunque solo sea en lo que a la teta se refiere.
Porque lo que me hizo seguir adelante cuando los principios fueron tan duros, fue mi cabezonería. Y si encima tengo a mi alrededor a alguien que me quiera desanimar con mi objetivo, pues mejor todavía porque más terca me pongo.

Seguro que esto se lo tengo que agradecer a la sangre que me corre por las venas, mitad asturiana y mitad alcarreña. ¡Menuda mezcla!

Debe ser por eso que Boliche ya apunta maneras, porque todavía lleva más sangre alcarreña que yo y eso se nota jajajaja

Ni se te ocurra ponerle el abrigo y no subirle la cremallera. Ni de coña. Aunque vaya a tener el abrigo lo que tarda en recorrer los 10 metros que separan el garaje del portal de casa.

Ni se te ocurra llevarle a lavarse los dientes sino es con la banqueta blanca y por supuesto no le bajes de ella sino es dando 2 super saltos.

Como diga que una tarde no quiere subir a casa de los abuelos, vete tú a saber por qué, ya puedes sacar toda la artillería pesada (Lacasitos incluidos) porque sino, no hay un dios que le haga cambiar de idea.

Y bueno, ya os podéis hacer una idea de como acaban algunas veces (no siempre, por suerte) esas escenitas cuando no se hace lo que Boliche dice, ¿verdad?

Estas navidades, le compré, un libro sobre Papá Noel, que es desplegable y en 3D, creo que se llaman Pop-up. Con la casa de PapáNoel, la fábrica de juguetes con los duendes, etc.
La verdad que el libro es super chulo.
Tan chulo, tan chulo, que hay que leerlo todas las noches. TODAS. Sin excepción.
No hay otra opción, ni Noddy, ni Caperucita, ni los 3 cerditos. Que no, que sólo puede ser el libro de Papá Noel. No hay quien le apee de la burra.

Vamos que me veo en pleno verano con un calor de justicia y leyendo el cuento de Papá Noel. Que vale que ahora no importa, pero estar en verano y ver al pobre hombre abrigado hasta arriba, con el gorro, las botas y esa barba tan poblada...

Uf!, solo de imaginármelo, ya me entran los sudores.

Está claro, no hemos superado la navidad.

Y os dejo más muestras de ello, sólo hay que ver que:

- Seguimos cantando el "ande ande la arí-orena" y "los peshe en el río" a cualquier hora del día.

- Que cualquier árbol que vemos un poco frondoso, es el árbol de navidad.

- Que cualquier señor que vemos y que tiene barba y/o bigote, es como Papá Noel.

- Que todos los regalos de los cumpleaños que tenemos de sus amiguitos/primos, son regalos de Papá Noel o los Reyes Magos.

- Que cualquier figurita de mujer de porcelana o barro que vemos en cualquier sitio es la virgen María.

- Que cualquier grúa que vemos es la grúa que sube los sacos de regalos de Papá Noel.

Y estamos casi a mediados de febrero...

Definitivamente no lo hemos superado. De nada ha servido que por una vez en la vida, fuera madrugadora y quitara el árbol de navidad el fin de semana después de Reyes.

Este verano, tendremos que sustituir la Barbacoa de Georgie Dann por "los peshe en el río", pero es que no me veo en el chiringuito de la playa bailándola. Además, que digo yo, si ni siquiera tiene coreografía, ¡¡¡por el amor de dios!!!

Y precisamente hablando de ideas fijas, no sabéis lo que me he reído viendo este vídeo de Youtube. Me viene al pelo con los niños y sus ideas fijas.
Aquí os dejo el making of que todavía es más gracioso que el anuncio, aunque merece la pena ver los dos.
Y quiero dedicárselo a Leia, porque en cuanto lo he empezado a ver lo primero que se me ha pasado por la cabeza ha sido a su pequeño Jedi. Igual ya lo has visto , pero aun así, seguro que te gusta volver a verlo. Como dicen en mi pueblo, "apapárate".

Es genial.




Feliz fin de semana a tod@s.


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miércoles, 9 de febrero de 2011

10 cosas que he aprendido de/con Boliche


El lunes leí en varios blogs de las mamás que leo habitualmente un propuesta que me pareció muy interesante.

Yo he cogido la idea de La mamá vaca y la foto también. Y voy a aprovechar porque me parece bonito y porque estoy muy perra ultimamente y me cuesta escribir.

Tengo mil ideas de las que hablar pero no se ni como enfocarlas, así que como ando algo espesa voy a aprovecharme de la idea.


Así que ahí va mis lista de algunas de las cosas que he aprendido de/con Boliche


1. He descubierto que hay un amor muy por encima de todo y que no conocía. Un amor extraordinario.

2. He aprendido a ser más paciente.

3. He aprendido que un beso de mi hijo es capaz de curar mis males (sobre todo los de la cabeza).

4. He aprendido a no ser tan bocazas, al menos, en lo que a crianza se refiere.

5. He aprendido de nuevo a ver a través de sus ojos inocentes.

6. He aprendido, por supuesto, a ocuparme de un niño y todo lo que ello conlleva.

7. He aprendido a hacer teatro mientras leo los cuentos a Boliche.

8. He aprendido a ser más feliz y positiva.

9. He aprendido a escuchar más a mis instintos y a confiar más en mí misma.

10. He aprendido a ser mamá.

Y podría decir un montón de cosas más, claro, pero como solo puedo decir diez.
Y eso que se supone que somos nosotros los que les tenemos que ensañar a ellos...


lunes, 7 de febrero de 2011

Domingo redondo

...Otto es un niño que nació en Mali, pero que ahora vive en París con sus papás...


Y nosotros hemos tenido la suerte de conocer a Otto este domingo, gracias a Belén de Mamá sin complejos, que hizo un sorteo la semana pasada para acudir a la representación que la compañía Teloncillo realizaba en el Teatro Tyl Tyl en Navalcarnero.

Y por una vez y sin que sirva de precedente, tuvimos la suerte de que nos tocaran las entradas (creo que ya no voy poder seguir metiéndole caña a Suu con eso de que se lleva todos los sorteos ;D).
Así que alegría doble.
Primero, por poder disfrutar de un domingo de teatro a un precio inmejorable. Cero euros.
Segundo y más importante, por poder volver a encontrarme con Belén y sus chicos. Que ya tenía ganas de repetir encuentro.

La impresión general sobre el teatro y en particular sobre la obra ha sido muy buena.
Una obra breve (30 minutos) y entretenida. Apta para públicos desde los 6 meses.
Lo mejor, para mí, la voz de la actriz (creo que se llamaba Ana). Impresionante.
Y lo más importante de todo, ¡ningún payaso participaba en ella!
Porque seguimos erre que erre con el mismo temita, claro. Y esto tiene pinta de que va para largo...

Entramos en el teatro y lo primero que preguntó Boliche fue por los payasos dichosos.

-No cariño, si esto no es el circo, esto es el teatro. Aquí no hay payasos.

Pero nada que no hay manera con él y eso que sigue autoconvenciendose de que "payasho e meno, no hase nara", pero el temor es más fuerte.

Al principio, se mantuvo bastante alerta, muy serio y concentrado.
Todo el público interactuaba con la artista principal, pero Boliche no quería ni aplaudir, ni cantar, ni nada. No le quitaba ojo a ninguno de los dos actores, sobre todo al que tocaba los instrumentos, porque le encanta la música, sobre todo la guitarra, pero aun así, se mostraba reservado.
Según transcurría la obra y se cercioraba de que no aparecerían por allí los payasos, parece que iba dejando un poco de lado la tensión.
Lo más curioso es que si le preguntas que si quiere ir al circo a ver a los payasos, te dice que sí. Es una relación de amor-odio-miedo muy particular.

Una vez finalizada, nos fuimos a tomar el aperitivo a la plaza que hay junto al iglesia. Una plaza preciosa.
Y ya que estábamos allí y que era hora de comer, pues ¿que íbamos hacer?. Quedarnos a comer, claro.
Con ese día que hizo ayer tan maravillosamente primaveral, aprovechamos para comer unas racioncitas en un terraza. Los cuatro papis y los nenes.
Se estaba de lujo.

Y los pequeños terremotos se lo pasaron genial. Sobre todo porque las cuatro cabezas pensantes no se dieron cuenta de que a diez metros de la mesa donde comíamos había una fuente y cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde. Las manos metidas hasta casi los codos. Menos mal que hacía calorcito, porque se pasaron todo el rato jugando con el agua. Bueno y corriendo de acá para allá.
Hacen muy buenas migas. Boliche se lo pasó en grande.

Vaya tarde más buena. Eso sí, nos pusimos como cerditos.
Yo al menos, me levanté con una panza tremenda, así que esta semana tendré que fustigarme otra vez con el apio hasta que mi alma esté libre de todo pecado calórico.
Que le vamos a hacer.

Entre las carreras y la comilona, llegamos al coche y Boliche cayó inconsciente sin salir del pueblo. Y el resto de la tarde, fue de lo menos productivo y de lo más delicioso.
Más siesta en el sofá, algo de baño y unos cuantos juegos.

Que gusto da pasar un domingo tan redondo como el de ayer. Sobre todo cuando puedes compartirlo con gente tan estupenda como Belén y sus chicos.
Un gustazo como siempre.
¡Mil gracias por todo!


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viernes, 4 de febrero de 2011

Un hermanito para Boliche

Que no, que no estoy embarazada, no descorchemos las botellas de sidra aun...

Todavía no creo que esté la cosa como traer un compañero de peleas a Boliche. Porque eso son los hermanos en realidad, ¡no os vayáis a pensar otra cosa!.

Al menos en mi casa, mis hermanos han sido más compañeros de peleas que de juegos. Y encima como soy la mediana, me han zurrao de lo lindo entre los dos.
La mayor, por abuso de poder y edad, y el pequeño, por eso mismo, por ser el pequeño intocable y encima con complejo de Chuck Norris.

Hace unos días, en una de esas conversaciones trascendentales que tenemos Boliche y yo, salió el tema a relucir.

Teta: Boliche, ¿sabes que el primito va a tener un hermanito?
Boliche: Sí ( no tiene ni idea...)
Teta: Sí, la tía está embarazada y le va a traer un hermanito al primo.

Boliche empieza a poner pucheros

Boliche: yo también quero un hermanito
Teta: ¿si?, ¿quieres un hermanito?
Boliche: Sí (sigue con los pucheros)
Teta: Ah! ¿sí?, ¿quieres que traigamos un bebé a casa?
Boliche: No, bebé noooooo. ¡Quero un hermanito!

¿Pero este hijo mío que se cree que es un hermanito, el nuevo compañero de Pocoyó? o es que directamente quiere me salga de la barriga otro Boliche como él, ya criao!

JAJAJAJA

Que cosas tiene este Boliche... ¡bendita inocencia!

Voy a aprovechar hoy para agradecer a varias personas a las que tengo mucho cariño, que se hayan acordado de mí y me hayan dado unos premios tan chulos.
Estas últimas semanas han sido un caos y no he tenido tiempo de nada. Pero hoy mismo los pongo en la estantería donde tengo los demás. Muchas gracias chicas, me ha hecho muchísima ilusión.

De Estanjana, Cartafol y Mari Cari



De Ebony



Millones de gracias y feliz fin de semana a todos!

Ostrás!, me acabo de dar cuenta que ya he pasado de los 100 seguidores y ni me había enterado..., gracias a todos!!!!!

P.D: CONTROL DE RÉGIMEN (para los que habéis preguntado): Desde el 14/01/11 hasta hoy, llevo 1 kilo de menos en mi cuerpo serrano. Toooooomaaaa!!!!! jajajajajajja

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miércoles, 2 de febrero de 2011

Yo colecho, tú colechas, él colecha...

Tres o cuatro semanas antes de que naciera Boliche y haciendo caso de no sé que consejo de no sé que revista, montamos la minicuna en nuestra habitación para (según decía) ir haciéndonos a la idea y familiarizarnos con ese nuevo objeto, al que (sin saberlo) le daríamos unas cuantas utilidades.
Recuerdo que cuando me acostaba en la cama esas últimas semanas, a veces sacaba la mano de debajo de la colcha para tocar la minicuna y pensaba, que poco te queda Teta, para tener aquí durmiendo a tu Bolichín.

Que bonito, y ¡¡¡qué ilusa era yo!!!!
Cuando Boliche nació, en el hospital dormía bastante bien. Alguna vez incluso, tuvimos que despertarle porque nos aconsejaron que no durmiera más de 5 horas seguidas porque podía sufrir una hipoglucemia.
Pero cuando llegamos a casa todo cambió.

Cuando metíamos a Boliche en la minicuna, se ponía a llorar como loco. Como si el colchón tuviera puntas de hierro al rojo vivo.
Conseguíamos calmarle, pero nos costaba 1 hora que se durmiera.

Después de probar mil cosas, y viendo que en el capazo de la silla, que era más pequeño, se encontraba más cómodo, decidimos llevar la minicuna al salón y poner junto a nuestra cama el capazo.

Parece que estaba más cómodo pero aun así le costaba bastante dormirse.
Y yo..., yo estaba hecha una autentica braga.
La lactancia estaba siendo una tortura (quien me lo iba a decir). El primer mes fue horrible de los dolores que pasé. No conseguía recuperarme del cansancio del las 12 de horas de parto infructuoso y de la consiguiente cesárea. Perdí mucha sangre y mucha fuerza.

En el hospital no pude casi descansar porque por las noche no parábamos y por el día no paraban las visitas.
En casa estaba más cómoda pero no conseguía dormir más de 4 horas por la noche y encima no lo hacía seguido. Dormía 1 hora, luego media, luego otra hora. A trozos toda la noche.
Y así no hay quien descanse.

Me salvaba que luego nos echábamos la siesta un par de horas todas las tardes, pero aun así, con eso solo conseguía sacar la cabeza fuera del agua para respirar.
Menos mal que el papá de Boliche tuvo un mes de permiso y que mi madre vive muy cerquita de mí, que sino, no sé como me las hubiera arreglado.
Mientras estuve de baja la cosa iba tirando. Además la teta estaba a pleno rendimiento y encima resultaba algo maravilloso y cómodo para los dos.
La única pega es que por la noche, cuando Boliche pedía cada 2, 3 o 4 horas (incluso cada hora) yo seguía sin descansar porque le daba la toma, que igual tardaba media hora o más, luego le acostaba y esperaba a que se durmiera. Claro, la mayoría de las veces ya me había desvelado y no me podía dormir. En infinitas ocasiones me quedaba dormida media hora o 10 minutos antes de que Boliche se volviera a despertar y otra vez la misma historia.

Estando de baja, todo esto se podía llevar o mejor dicho, sobrellevar. Pero cuando mi k.k-baja de maternidad de terminó, llegaron los problemas.
Ya no había siestas posibles y encima me pasaba el día corriendo para llegar a todas partes.
En una semana mi carga de batería empezó a marcar el EMERGENCY en letras rojas y con la sirena sonando a todo trapo.
Mis ojeras llegaban al suelo y me las pisaba, no podía con mi alma y lo peor de todo, tenía tan mal humor que no me aguantaba ni a mí misma.

Con esa papeleta en la mano, me tocó decidir entre quitarle la teta a Boliche y turnarme con su padre (biberón en mano) o meterle en la cama.
Después de todo lo que había pasado para conseguir establecer la lactancia con Boliche y lo que la estábamos disfrutando, decidí hacer lo que todo el mundo dice que es "lo peor que puedes hacer en la vida", el mayor de los pecados y por el cual seguro que vamos todos al infierno. Metí a Boliche en la cama.

Y nuestra vida cambió.

Empezamos a dormir más horas porque Boliche tardaba 1 segundo en volver a quedarse dormido después de comer y yo..., bueno yo había veces que ni me despertaba.
Con el surtidor a mano, no hacía falta más. Esto de la barra libre es la leche, nunca mejor dicho.

Desde que Boliche tiene 4 meses, practicamos el colecho, como se dice ahora, porque toda la vida de dios, eso ha sido dormir con tus padres y punto. Y desde entonces el sueño y nosotros hicimos las paces y nos reconciliamos.

Ahora que Boliche tiene 2 años y está enorme, estamos empezando a pensar en pasarle a la cuna.
No a su cama, no. A la cuna.
Porque sigue despertándose cada 3 o 4 horas, pero ahora ya casi no toma teta, pero se toma 2 biberones hasta arriba de leche. La Teta Reina está pidiendo los papeles de pre-jubilación :-S

Lo de llevarle a su habitación de momento ni nos los plantemos, al menos yo, porque me veo toda la noche de mi habitación a la suya y quedándome en su cama con él, el 99.9% de las noches.
Además estoy súper feliz de poderle tenerle cerca de mi. Me encanta verle cuando duerme. Esa carita que pone, con esos morritos entreabiertos. Pa comerselo toíto entero.

Hace poco me dijo un día mi madre, "seguro que si tienes otro no vas a hacer lo mismo que con Boliche", y yo le dije, "tienes razón mamá".
Si tengo otro no me voy a esperar 4 meses para meterle en la cama. Si veo que en la cuna no hay forma, le meto en la cama conmigo pero a la de ya! y sin remordimiento alguno, que es lo mejor de todo. Porque anda que no he tenido que aguantar charlas y charlas de los que todo lo saben y se creen con el poder de la verdad absoluta.

Menos mal que por el camino también me encontré algún que otro bastón donde apoyarme, porque vaya tela..., la de gilipolleces que he tenido que aguantar y lo desinformada que está la gente con este tema.
La última, hace un par de semanas.

Voy a buscar a Boliche a la escuela y me encuentro con una maestra que había empezado el curso más tarde.

Profe: Hola!
Teta: anda hola!, cuando has empezado?

Profe: en noviembre

Teta: Uys!, pues no te he visto ningún día.

Profe: Bueno es que como estoy con los bebés ahora. Por cierto, vaya cambio ha pegado Boliche, eh?, me ha sorprendido muchísimo, madre mía con lo llorón que era...

Teta: Ya, bueno, no se iba a quedar así de llorón siempre, no?

Profe: ya pero es que la culpa la habéis tenido vosotros...

Teta: O_O y eso???

Profe: pues porque como antes dormía con vosotros, pues claro, normal.

Tócate las bolas Mariano!!!
Yo, ojiplática, veo como se va y me deja perpleja con la palabra en la boca mientras se da la vuelta y se va porque le está esperando un papá para que le lleve a su hija.

Profe: Adiós!

Teta: O_O adiós, maja, adiós O_O

Y todavía no me he recuperado ni he salido de mi asombro, con esas conclusiones tan ridículas que saca la gente.
Estoy deseando volver a verla para que me explique porque su teoría puede ser cierta si Boliche SIGUE durmiendo con nosotros.

En fin, que cada uno sabe lo que tiene en casa y como debe gestionarlo, y aun en el caso de que no sea así, como digo yo muchas veces, mientras no te mande al niño ni le tengas que aguantar tú, a ti que más te da como duerma yo a mi hijo.
Desde luego para mí, fue la salvación. El método de supervivencia al que tengo más que agradecerle. Así que a colechar se ha dicho.


lunes, 31 de enero de 2011

De problemas ajenos y peras mutantes

Voy en el autobús.

Se me ha olvidado el libro que estoy leyendo, así que voy mirando por la ventana como transcurre la vida de mi ciudad.

Detrás de mí hay dos chicas jóvenes sentadas, más o menos de mi edad.


Chica1: ¿Qué libro estás leyendo?

Chica2: Éste (no dice el título, imagino que le habrá enseñado la portada).

Chica1: ¿De qué va?

Chica2: Llevo poco, pero va de un grupo de personas, sus vidas y sus problemas. Todo entrelazado.

Chica1: ¿y qué tal?

Chica2: Lo poco que he leído, bien. Lo bueno que tiene, es que mientras leo los problemas de los demás, me olvido de los mios.

Chica1: bueno, algo es algo.

Me levanto y me bajo en la siguiente parada.

Cada uno tiene sus motivos para leer.


Y para dejar un regustillo más dulce este lunes, aquí os dejo el dibujo que acabé hace un par de semanas. Con la misma técnica que hice los membrillos mutantes. El pastel.

Os presento a sus primas, las peras mutantes.


Feliz semana!

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