"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

viernes, 3 de junio de 2011

Mil y una batallitas con Boliche

Si es que con los enanos cuando no es por una es por otra. La cosa es estar siempre con alguna guerra.
Con Boliche, incluso, puede haber varios frentes abiertos.

Es lógico, los adultos hay cosas que hacemos con disgusto y ellos, lo peques, no iban a ser menos.
Pero nosotros, por lo general, ya sabemos como gestionar esas situaciones (a veces).

Pero para los enanos, son muchas cosas, muy molestas y para ellos totalmente innecesarias.

Que si no me gusta que me saques los mocos y monto el pollo.
Que si no me gusta que me cortes las uñas y monto el mega-pollo.
Que si no me gusta que me eches el suero nasal y grito como un poseso.
Que si la fimosis te la haces tú.
Que si como me se acerque el peluquero con esas tijeras aquí va a haber más que palabras.
Que si no me gusta la crema, que si no quiero masaje, que si, que si, que si...

Y así hasta el infinito, por no hablar de las guerras con la comida, que eso es capítulo aparte.

A mi memoria vienen momentos en el pueblo cuando Boliche estaba congestionado y le teníamos que echar el suero y sacar los mocos, como aquella escena se convertía en una película de Bruce Lee. Y su padre y yo siempre éramos los que nos llevábamos todos los manotazos y patadas voladoras.

Que nervio tiene este chico, es como una culebrilla y ¡qué fuerza tenía (y tiene)!, con lo enano que era...

Mis padres de ponían malos cuando le escuchaban dar esos gritos.
Mi madre y se iba, decía que no quería verlo y mi padre siempre decía lo mismo, "Deja al chico tranquilo, joder, que ganas tenéis de hacerle sufrir"

Joder, eso digo yo, ¿sufrir?. Eso lo debería decir por su padre y por mí que somos los que realmente sufríamos, coñe.

Si ya nos entraban los sudores de la muerte cuando sabíamos lo que tocaba.
Nos mirábamos con cara de resignación y siempre decía alguno, "hoy te toca a ti, que yo llevo varios días seguidos y me va a coger manía" jajajajajaja

Entrabamos a matar pero sin capote ni leches y por sorpresa, porque estaba visto que el dialogo o los juegos no funcionaban. Menos cuando era bebé que para él, nosotros hablaríamos en marciano y verme a mí haciendo el gilipollas con un muñeco, jugando a sacarle los mocos tampoco le convencía. Normal.

A veces podía uno solo, otras veces cuando la cosa se descontrolaba de dos en dos.
Y si en vez de los mocos era algún medicamento, teníamos que llamar a todo regimiento.
Parecía que íbamos de matanza. Jorribol!

Después de probar y probar, uno ya iba buscándose sus truquis, claro. E íbamos capeando el temporal según pudiéramos.
Descubrimos que si le cortábamos las uñas en el coche (en casa no valía) cuando se quedaba roque, el trabajito se hacía sin problemas. Y allí me tienes a mí, haciendo contorsionismo e intentando no ahorcarme con el cinturón de seguridad...
Todos los domingos igual.

Con los de los mocos no encontramos truqui que funcionara, hasta que hace 4 o 5 meses, de un día para otro, dejó de protestar y se acabaron los llantos. No le hace mucha gracia pero por lo menos se deja hacer sin llorar.

"E que ya shoy mayor!"

Claro, hijo claro, ya eres mayor, pero eso no lo dices cuando te tengo que lavar la cabeza, verdad?

Esta es nuestra última batalla, el lavado de cabeza.
Generalmente le bañamos casi todos los días, salvo los viernes, que lo cogemos de fiesta y todos los días la misma frase cuando está entrando en la bañera.

"Mamá, la cabeza no, vale?, hoy no, mañana."

Pero claro mañana, nunca es hoy lógicamente, por lo que al día siguiente que no es mañana sino hoy, tampoco toca. Y así sucesivamente hasta la eternidad.
En invierno con lavarla 3 veces por semana vale, pero ahora que ya han comenzado los días de calor, cuando llega a casa todos los días es con una sudada tremenda porque no para, con lo que la batalla es constante.

Buscamos algún truco que nos pueda ayudar, pero lo veo chungo.
Hace tiempo vi una especie de visera que se les pone en la cabeza para que el agua no les caiga en la cara, pero me juego el teclado, que Boliche me iba a decir que se lo pusiera Rita, así que ni me molesto.
Pagar un fracaso anunciado no merece la pena.

Aunque ahora que lo pienso el adaptador del WC es muy parecido...

En fin, seguiremos investigando. Si tenéis alguna idea, ya sabéis, yo encantada de escucharos.

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miércoles, 1 de junio de 2011

Mi aliado más odiado

Todavía queda mucho para las vacaciones de verano, pero mentalmente ya voy pensando algunas cosillas que tengo que preparar para llevar.
Entre ellas está "mi aliado más odiado" para devolvérselo a su propietaria. El sacaleches.

Hacía tiempo que tenía ganas de contar mi experiencia con ese trasto diabólico que me ayudó a salvar la lactancia, pero nunca encuentro momento y esta semana voy de cabeza pero no me apetecía ir dejándolo atrás.
Tengo mil cosas de las que quiero hablar pero me falta tiempo.

Mi aliado más odiado es de la marca Avent, de tipo manual y me lo dejó una prima mía. Así que como reza el refrán, "a sacaleches prestado no le mires el mecanizado".

Los primeros contactos los mantuvimos en Reyes, cuando Boliche tenía 15 días de vida, por aquel desagradable episodio del agujerito en el pezón, por decirlo fisnamente, y no volvimos a saber más de él, hasta que 1 mes antes de ponerme a trabajar, decidí crear la gran reserva de leche del condado de Bolichelandia.

En esos momentos, Boliche tenía 3 meses y la lactancia materna ya estaba bien establecida.

Las primeras semanas fueron unos momentos difíciles, de agobio y agotamiento.
Siempre preguntándome, ¿por qué no me pueden salir las cosas bien a la primera?

Por aquel entonces mi sueño y yo andábamos reñidos y él se había largado de casa con otra, así que mis noches eran eternas.
Y ese cansancio se arrastraba detrás de mí como una babosa y hacía que cualquier pequeño esfuerzo se convirtiera en toda una odisea.
Recuerdo estar sentada en el sofá de casa con la teta al aire y dale que te pego al mecanismo.
Las primeras semanas me costaba un triunfo sacar algo. A veces después de llevar una hora dándole al tema miraba el vaso y solo habían caído unas gotas.
Ni si quiera llegaba aquello para darle ni 20 ml. Fatal.

Probé a sacarme la leche delante de la cuna de Boliche para estimularme, probé a mirar una foto suya, me daba masajes, también lo intentaba mientras el mamaba, pero me resultaba muy complicado porque me faltaban manos, así que tampoco.

Mi hermano que algunas noches venía a cenar, me miraba con cara de lástima y decía que aquello era inhumano.
Pero claro yo que soy igual de bruta para todo, me ponía a darle candela y me tiraba una hora entera sin parar. Meeec!!! error!!!

Eso no se debe hacer, lo aconsejable es intentar 10 o 15 minutos y descansar por lo menos una hora, peeero como siempre la falta de información y esa facilidad mía por hacer las cosas a lo bruto, volvían a hacer de las suyas.

Ay! madre, que malo es esto de la ignorancia.

El caso es que después de la paliza que les pegúe a estas pobres tetas mías, debieron rendierse y pensar que quizá fuera mejor facilitar las cosas si no querían quedar para el arrastre y de un día para otro aquello empezó a salir como dios manda.

Cuantas veces pienso ahora, lo fácil que me agobiaba en los primeros meses por cuestiones a las que ahora le doy apenas importancia.

Lo bueno fue que empecé pronto, por lo que cuando me tocó reincorporarme, tenía una buena reserva de leche de mami rica rica.
Abrías el congelador y aquello parecía la central lechera asturiana. Todo ordenadito por cantidades, por fechas. La leche, vamos!, nunca mejor dicho.

Cuando empecé a trabajar, diariamente me sacaba aproximadamente 180 ml en diez minutos, era la envidia de las vacas frixonas del lugar. ¡Qué chorro!, ¡qué velocidad de ordeño!, aquello era insuperable...
Aquella leche la guardaba en el frigo para que al día siguiente mi madre pudiera darle la leche fresca a Boliche.
Y si algún día no me podía sacar, no me preocupaba porque podía tirar de las reservas.
Pero era raro el día que no podía. En el trabajo no tenía problema porque estaba sola, con lo que me podía pasear con las domingas al aire si quería sin miedo a que me denunciaran por escándalo público.

Y así estuve desde los 3 meses hasta los 9 meses.
De esta forma siempre tenía leche en el congelador y mi producción no disminuía.

Eso sí, aquello fue un auténtico coñazo. De ahí mi amor-odio a ese maldito cacharro.
Gracias a él pude mantener la lactancia exclusiva sin problemas hasta que comenzamos a introducir la alimentación complementaria cuando me reincorporé al trabajo y además, como comentaba antes, mi producción de leche no se vio mermada en lo más mínimo.

Esos momentos de ir con la teta colgandera de paseo, y todo el día de acá para allá con el porta biberones térmico para que no se estropeara la leche..., que tiempos aquellos!, por suerte o por desgracia, se pasan volando.
Esa leche..., tenía un valor incalculable para mí, era oro líquido, sobre todo por el esfuerzo que suponía todo el proceso de sacar, transportar, conservar, clasificar, etc.

Joer, que despliegue!, pero es que de aquella leche no se podía desperdiciar nada.

Me viene a la memoria un día que estaba en la cocina y el papá de Boliche en un descuido tiró parte de la leche que yo iba a guardar. Buenooooooo!!!!, casi me lo como! y encima me dice que no me ponga así que no era para tanto,. Buuuuuhhhh, tu no sabes lo que has dicho majo, te la vas a cargar!!!! jajajaja
Y efectivamente no era para tanto, dejémoslo en que fue un momento de enajenación transitoria, pero sí, es cierto que para mí en ese momento si era para eso y para más.
Aunque entiendo que es difícil para una persona que lo ve desde fuera no llegar a comprender que eso que acaba de tirar, no solo es leche. Es esfuerzo, es tiempo, es dedicación, es amor.

Por todo ello, aunque reconozco el gran esfuerzo (que no sacrificio*) que conlleva y comprendo al que no quiera pasar por eso, estoy contenta por elegir la opción de sacarme la leche, porque por encima de todo el gran beneficiado siempre iba a ser Boliche.

*Sacrificio: RAE, Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.


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viernes, 27 de mayo de 2011

Mamá me da caca

"Mi mamá me da caca".
Eso es lo que debe pensar Boliche ultimamente, gracias a la insistencia de varias personas.
Me explico.

Desde que estuvo pachucho hace unas semanas, nuestro gran amigo "el tete", está en la boca de Boliche con mayor frecuencia que meses atrás.
Esta costumbre junto con la mamitis aguditis, son parte del proceso de resaca de cualquier enfermedad en el peque.
Y esta vez la chupetitis le ha dado fuerte.

En el cole, solo lo lleva para la siesta, pero en cuanto sale a la calle, ya te está diciendo que si le dejas el tete un ratito. Y si le dices que no, se despierta la cólera de dios y los llantos no cesan en tooooda la tarde.

Como el tema del chupete no me preocupa, yo se lo dejo he intento día a día ir retirándolo poco a poco. Sin brusquedad, para evitar el efecto contrario y que cada vez su dependencia sea mayor.
Poco a poco lo vamos consiguiendo y tengo idea de tirar el chupete a los peces del mar este verano.
Ya veremos si luego no me tengo que calzar la escafandra..., pero bueno, eso será otra historia.

El caso es que como Boliche, lo lleva algunas veces, por ejemplo si sale del coche y estaba dormido, hasta que se centra un poco, se lo dejo y luego se lo pido para que voluntariamente me lo de y lo guardemos hasta otro momento.

Como decía, ahora lo lleva más veces por el día y ha coincidido que algunos amigos nuestros o conocidos, por ejemplo en el pueblo, le vean con él en la boca y nos suelten el típico, "¡pero si tú eres muy mayor y eso es caca!"
Osea que el tete es caca. Vale, estupendo.

Y yo me pregunto, ¿y Boliche que pensará?, porque a mí se me ocurren varias opciones...

- Que sus padres le dan caca.
- Que lo que antes era bueno, e incluso mejor que la teta (según algunos), ahora resulta que es malo.
- Que es un vicioso.
- Que no es un niño mayor como le decimos, sino que es un bebé porque lleva chupete.

Por lo tanto que sus padres no solo le dan cosas malas, sino que además le mienten.

Lo más gracioso de todo, es que algunos de los que han metido la gamba con esto, han tenido la desfachatez de decirlo con un cigarro en la mano. Toma ya!
Claro, como el tabaco y el alcohol no es un vicio...



Es triste, pero la realidad es que socio-culturalmente está mejor visto fumar o beber, que tomar teta o usar chupete hasta los dos o tres años. Y lo más curioso, es que somos nosotros, los adultos los que les acostumbramos a depender de objetos como el chupete. Que los bebés cuando nacen, no te dicen, "ey, vieja, pásame el chupete, a ver si me calmo un rato, que me noto un poco nervioso". No, el chupete, se lo dimos nosotros, bueno para que el diablo no se ría de la mentira, el chupete se lo dio un enfermera en el hospital cuando Boliche tenía un día de vida, para que no pidiera tanta teta.
Y ahora resulta que lo que le dimos de pequeño, porque "a este niño lo que le hace falta es un chupete", ahora resulta que "es caca".

Con la teta pasa igual. Lo que es "lo mejor que le puedes dar", resulta que cuando tiene entre 6 y 12 meses, "eso ya no le vale para nada", será que tiene fecha de caducidad y no me he enterado. Y ya si nos ponemos a partir de los 12 meses, ya ni te cuento. Puro vicio (y del malo).

No pongo en duda que ninguno se lo dice para ofenderle, ni hacerle daño. Pero no me gusta nada que se lo digan con rintitín coñero y menos utilizando lloriqueos burlones, que yo no me río de mis amigos cuando sé que están intentando dejar el tabaco, entre otras cosas porque sé lo jodido que es.

No me quiero poner en modo-tiquismiquis, pero la verdad es que no me gusta esa insistencia de la gente porque deje el chupete argumentando que "es caca". Entre otras razones, porque creo que cuanto más se lo digan, va a ser peor. Y sobre todo, porque lo veo una absurda contradicción.
Seguro que se puede conseguir de una forma más natural, sin mentir y sin ofender, ¿o no?.
Sigo echando en falta un poco más de respeto a los enanos.



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martes, 24 de mayo de 2011

5ª Convocatoria para el Consejo de Sabios

Dado que nadie ha tenido la genial idea de escribir el libro/manual, "Mi niño no me caga" con el que me pueda informar, me veo en la tesitura de volver a convocar al Consejo de Sabios que tan eficazmente me ha asesorado en las otras cuatro ocasiones anteriores.
Y es que como digo en el inicio de este post, ¡mi niño no me caga!.

Atrás quedaron esos días en lo que el bebé Boliche no tenía reparos en redecorarnos las paredes de su habitación cuando le cambiabamos el pañal.

Innumerables "cuerpo a tierra" nos mantenían en forma y servían para ejercitar nuestros reflejos, dignos del mejor entrenamiento militar.
Ya nada queda de eso.

Boliche pasó de hacer varias veces al día caca, popó, cacuni pastelitos, o como queráis llamarlo, a tener una defecación diaria y dando gracias.

Esto debe ser herencia de los abuelos, porque su padre y yo no tenemos ningún problema con el Sr. Roca, es más, nos llevamos de maravilla. Pero el niño no hace migas con él.
No las hacía con el pañal y ahora que estamos en plena operación ACLEDJL, la situación se ha hecho extensible.

El tema del pis, está bastante controlado. Llevamos 5 días sin escapes, y aunque no me cabe duda de que es muy posible que tengamos algún episodio más como el del otro día en "los grandes almacenes", parece que el proceso evolutivo del control del pipí va por buen camino.

Pero, ¿y la caca-popó-cacuni-pastelitos?
Pues la caca-popó-cacuni-pastelitos, no está para nada controlada. Es más, tenemos un problema. Y yo ya me lo veía venir.

Como ya explicaba antes, Boliche tiende al estreñimiento. Pero no porque tarde días en hacerlo, como erróneamente crean algunas personas, sino porque las heces son duras y por lo tanto sus expulsión es dolorosa (incluidos pequeños sangrados).

Este fin de semana ya hemos empezado con los primeros problemas.
Desde el jueves hasta el domingo Boliche no consiguió hacer nada.
Estuvo muy molesto desde el sábado por la tarde. Quejándose de la tripa progresivamente, según transcurrían las horas.
El domingo, no aguantaba de pie más de 10 minutos. La única forma de estar relativamente cómodo, era estando sentado.
Constantemente se llevaba la mano al culete y se pasó toda la mañana diciendo que tenía "pupa en el culete".

Se niega a sentarse en el wc para hacer caca-popó-cacuni-pastelitos, y si aprovecho cuando está haciendo pis, me dice rápidamente, "ya ta, no sale" y se baja de allí como alma que lleva el diablo.

Así que por la tarde, me metí en el baño con él e intenté convencerle por activa y por pasiva, pero solo conseguí que saliera de allí con un berrinche terrible.

Ni masajes, ni ejercicios con las piernas, ni abrazos, ni palabras, ni agua, ni zumos de naranja, ni sobornos con kilos de lacasitos. No hubo forma.
Y viendo que el pobre estaba pasándolo tan mal por no poder hacer caca, le puse un supositorio de glicerina.
Se puso como loco, corriendo por la habitación y llorando. Así que le cogí en brazos, me lo bajé al patio (estábamos en el pueblo), le cogí poniendo su espalda pegada a mi abdomen, agarrándole por debajo de las rodillas y presionando hacia su vientre y en 2 segundos salió "el tanque".

Sangre, sudor y lágrimas (literalmente), le costó poder evacuar.
Que mal rato pasamos. Fatal. Pero después él se quedó tan feliz. Normal.

Desde ayer estamos otra vez igual porque ayer tampoco hizo nada, así que temo ir a la guardería esta tarde y que me diga su seño que hoy tampoco ha hecho caca-popó-cacuni-pastelitos, porque el pobre lo pasa fatal y además no me hace gracia que se acostumbre a los supositorios y mucho menos a los laxantes.

Ya veremos como marcha la cosa, pero al menos esta semana no tendré a mi suegra y a mi madre detrás de mí todo el día, diciéndome que, "pobrecito, que mal lo está pasando, mejor que le vuelvas a poner el pañal..."

Espero las ideas del Consejo de Sabios. ¿Alguna sugerencia?.


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jueves, 19 de mayo de 2011

El pis y los flashforwards

Era ya noche cerrada y la temperatura en Bruselas era bastante fresca.
Tenía mucha curiosidad por conocerle.
Cuando giramos para doblar la esquina, le vi.
Allí estaba, tan pequeñito, tan solo y en penumbra.
Ya no recuerdo si había chorrillo o no. No recuerdo muchas cosas. Es más, ya ni me acordaba del dichoso meoncete hasta que el otro día vi a Boliche en igual postura y sufrí un "flashforward"

Oh! my god!, ¡pero si es la reencarnación del "Manneken pis"!. Mírale, en el doble de tamaño, pero es igual, con su barriguilla y todo. ¡Qué monooooo!
Sobre todo cuando le da por ir regando todos los árboles de nuestra ciudad o hacer fuentes para las hormigas.
¡Qué divertido!.
Él, se lo pasa pipa y yo me paso el día mirando el reloj para calcular el tiempo desde el último riego.
Igual que cuando empecé con la lactancia. Y me viene otro flashforward.
Ahí me tienes con la libretita y apuntando a que hora le había dado el pecho y de que teta le había dado.
Ay!, ahora veo estas cosas desde la lejanía y me doy pena de mi misma. Pobrecita de mí, no tenía ni puñetera idea de nada. Que confundida y agobiada estaba.

Y sigo mirando el reloj. Ya hace 20 minutos desde el último riego y me pongo en alerta para ver si acierto a descubrir algún signo que me indique que Boliche tiene otra vez ganas de hacer pis.

Boliche, ¿quieres hacer pipí?
No, mamá, todavía nooooooo

Y así, seguimos tirando el dado y moviendo ficha de oca en oca cada 10 minutos.

Esta operación pañal, parece una montaña rusa.

El sábado, tuvo dos escapes y unas gotillas que no llegaron a un tercero
El domingo dos escapes.
El lunes, bajamos a uno.
El martes ninguno, ¡bien!

Y ayer le fui a buscar a la escuela esperándome encontrar un modelito distinto al de por la mañana, pero cual fue mi sorpresa cuando me lo encontré con los mismos pantaloncillos con los que salió de casa. ¡Bravo nene!.
Incluso me dijo la seño que el último pis de la tarde lo pidió el solito. Fantástico.

Pero por la tarde, la flecha del cuadro de las estadística cayó en picado y casi nos da en la cabeza.

Nos fuimos a comprar algo de ropa y unos zapatos que necesitaba Boliche para la boda del sábado.

Desde que salimos de casa hasta que subimos a la planta de niños (45 minutos), Boliche hizo pis tres veces. Que ya está bien...
Llegamos a la planta que nos interesaba y me pongo a buscarle una chaqueta que le combine con la camisa y los pantalones que tengo en casa listos para estrenar.
Estoy con la dependienta, mirando las opciones cuando me giro, no sé por qué, y veo a su padre mirando el reloj (otro con neurosis relojil) y a Boliche que viene hacía mí diciendo de carrerilla el discurso que se ha aprendido de memoria, "mamá, etoy mocado", "no pasha nara", "cachiiiiissss"

Miro a la dependienta, miro a mi marido, miro a Boliche, dos metros más atrás veo el charco gigante que ha dejado mi manneken pis particular y de pronto un clic salta en mi cabeza.

Como hemos salido medio corriendo de casa de mi madre, nos hemos dejado toda la ropa de repuesto. Mi mente se llena de "ljksoawiuda aijd ñieoqwfqwhfq" (palabrotas varias). Pero seré gilipollas!!!!!, como se me ha podido olvidar la ropa de recambio!!!
Y otro flashforward me viene a la mente y me veo a mí misma en la consulta del pediatra el día de su primera revisión.
Joder con los flashforwards de las narices. Esto debe ser la falta de sueño.

Como tenemos el centro médico cerca y solo íbamos a la revisión, yo me presenté allí después de intentar no matarme con la nevada que había en la calle y andando como una ancianita porque los puntos de la cesárea no me dejaban estirarme pero eso sí, tan feliz y sin pañales en el bolso y la dulce enfermera en vez de comprender que es el primer día que salgo de casa con el bebé, con ese temporal, y con un empane mental de la leche, decide fulminarme con su mirada de "mala madre" y decirme que si veo normal salir así de casa.
Y yo ahora pienso, "pero Teta, con esa lengua viperina que sacas a pasear alguna que otra vez, como te la has dejado a esa también en casa?".
Pues sí me la dejé en casa, al ladito de la bolsa de pañales.

Y de la misma manera me vi ayer, con el niño meado y sin recambio de ropa. Pero esta vez, la dependiente me miró con cara de "pobre novata".

Ay! Teta, si es que sigues siendo una novata, tiene razón la dependienta. Que ya lo viste cuando acabaste de mierda hasta las orejas en la librería, estas navidades.
Ponte las pilas, querida. Menos reloj, más recambio y espabila bonita.

Menos mal que estábamos en "los grandes almacenes", y pude comprarle otros pantalones.
Si hubiéramos estado en una tienda de decoración, ¿qué hubiera hecho?, ¿taparle con un cuadro?, ¿con un cenicero en plan tapa-rabos?.

No, si encima tuvimos suerte.

Pero la escena fue de película.
Boliche llorando porque se quería quitar la ropa mojada, yo buscando algo que comprarle y que no me costara medio sueldo, su padre que no sabía si ir o venir.
Encuentro un pantalón de algodón y las cajas no funcionan.
La dependienta buscando el chisme de quitar la alarma porque como están en obras nada está en su sitio.
Boliche que se pone a grita, "quiero un pa-ta-lón". Yo preguntando que dónde coño está la dependienta, por el amor de dios, que venga ya, que ya si eso le quito yo la maldita alarma de un mordisco.
Y mientras, la mitad de la plantilla cara para nosotros como si estuvieran viendo la serie del domingo por la noche. Solo faltaba el regidor para decirles cuando tenían que aplaudir.

Boliche empeñado en pasearse en pelotas por toda la planta, y el maldito pantalón que no aparece. Vale, que no cunda le pánico.
Su padre saca una camiseta de la mochila (y para que coño sirve una camiseta en plena operación pañal), y yo me pongo a pensar de que manera puedo improvisarle un pantalón con ella. Si se la pongo del revés y le meto las piernas por las mangas..."ya está aquí el pantalón chicooossss!!!"
Uf!, menos mal.

Le pongo el pantalón, pago todo y nos vamos de allí como alma que lleva el diablo.
Corred chicos, vámonos de aquí antes de que empiecen a llamar al de mantenimiento a gritos por megafonía y éste venga, vea el percal y nos quiera atizar con el mocho. Corred!


Después de todo, llegamos a casa. Por fin.
Pero el manneken pis, todavía tenía ganas de marcha y como 2 horas después se volvió a hacer pis encima. Eso sí que es estrenar un pantalón como dios manda.
En parte la culpa fue mía, porque me puse a darle de cenar y hacer otras mil cosas y se me pasó mirar el reloj, again. Ya llevaba más de una hora y él no sé dio cuenta de pedírmelo.

Así que más de lo mismo. "No pasha nara, cachiiissss"

Pues claro que no pasa nada cariño. Esto de la operación ACLEDJL, es así.
Anda, vamos a buscar el lagarto para sacarle a pasear un rato.



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lunes, 16 de mayo de 2011

Operación ACLEDJL


Hoy que estoy en casa, porque estoy malito y me duele la "pipita" (tripita), voy a cogerle el portátil a mi mamá para contaros como va lo de, "la operación pañal" o lo que es lo mismo o así ha rebautizado mi mamá, operación "acabemos con las existencias del jabón Lagarto" (ACLEDJL).

El sábado por la mañana, haciendo caso de lo que mi seño nos recomendó, mi mamá y mi papá me quitaron el pañal nada más levantarme y me pusieron los "cashonshillos" nuevos que tanto me gustan.

Los tengo de "Spideman", "Papapá" (Barbapapá), "Fafuin" (Rayo McQueen) y de colorines.

"E que ya soy mayó y asho pipí en el water como los mayores". A veces de pie y otras veces sentado usando un cacharro que me compró mamá y que me encanta darle otras utilidades como la de sombrero.

Voy a ver si me deja mamá llevármelo a la playa porque voy a ser el centro de todas las miradas de las nenas.


La verdad que el comienzo no ha sido como yo esperaba. Se me ha escapado algún pipí que otro y como estoy malito de la "pipita" el sábado también se me escapó un poco de "cacuni".

Ayer también se me escaparon un par de pises, pero claro es que no me acuerdo de pedirlo y aunque mamá, papá y lo abuelos me preguntan cada 10 minutos y me ponen cada media hora, pues yo a veces me distraigo y se me olvida. Pero es que hay tantas cosas que hacer y que ver, que lo del pipí, es un rollo.

No me había dado cuenta hasta ahora de todas las veces que hago pipí al cabo del día. ¡Un montón!, pero claro es que con el pañal es super fácil, no me aguanto nada y el pipí sale solo cada poco, pero claro ahora la cosa cambia. Se me mojan los "cashonshillos", los pantalones y a veces hasta los calcetines.

Mamá está todo el día con la pastilla de jabón en la mano, y dice que se le va a gastar el Lagarto en 3 días pero yo no veo ningún lagarto de esos por ninguna parte.

Bueno, ayer vi un "shenpies" en el patio de la abuela pero dudo mucho que ese bicho sepa como limpiar el pipí de mis "cashonshillos" super chulis, porque para lavar mamá usa la manos y no los pies y ese bicho solo tiene pies y muchos, que yo intentaba contárselos pero corría mucho y siempre me quedaba en el siete.


Hoy ya se me ha escapado un pipí, pero " no pasha nara" o eso me dicen mis papás y mis abuelos, que "no pasha nara" pero que me tengo que acordar de pedir el pipí y jo! es que se me olvida.

Y eso que cuando me acuerdo me llevo un lacasito de premio, que me encantan, sobre todo el "blu-azui" y el "roco-red" y además todos se ponen muy contentos y chocamos los cinco.

Yo creo que la culpa de mis olvidos es de mi papá porque tiene muy mala memoria y yo creo que esas cosas se heredan, igual que las piernas en "X" de mi mamá. ¡Vaya herencias!, así no vamos a ninguna parte...


Igual deberíamos haber empezado un poco más tarde con esto del "lagarto", pero la seño dijo que teníamos que empezar un sábado y las próximas semanas vamos a tener mucho lío, así que se nos hacía un poco tarde, porque claro, después de venir de la playa cuando empiece el cole ya tengo que controlar esto de la cola y el culete, que allí como dice mi mamá no se andan con tonterías (no sé a que se referirá pero por la cara que pone, nada bueno seguro).


Yo creo que en unos días la cosa irá mejorando, pero ya os contaré.


Ahora voy a ver si busco el Lagarto ese que dice mamá para jugar un rato con él y ya de paso que me explique unas cuantas cosas...



miércoles, 11 de mayo de 2011

Alimentación complementaria a demanda (Carlos González)


El sábado por la noche cuando mi marido llegó a casa, le estuve explicando en que había consistido la conferencia a la que asistí en el Hospital de Fuenlabrada sobre "Alimentación Complementaria a Demanda" cuyo ponente de lujo no fue otro que el Doctor Carlos González. Todo ello dentro del ciclo de conferencias "Conociendo a nuestros hijos".

Después de darle hasta el último detalle de lo que allí escuché, la respuesta de mi marido fue: "osea, que lo estamos haciendo mal".

Pues sí, efectivamente, nuestros inicios en la alimentación complementaria parece que no fueron los más acertados.
Desde luego, yo tenía claro que en algo habíamos fallado, y no solo eso, sino que además, tengo la certeza de que aunque vamos mejorando a pasos agigantados, las pautas que seguimos siguen siendo, más que equivocadas, voy a decir, "poco acertadas". Incluida nuestra adquisición de biberón con más 13 meses y tomando teta. La guinda del pastel.

Pero de la misma forma que salí de allí con la confirmación de que nuestra manera de proceder con Boliche en la introducción de los alimentos no fue la más acertada, salí con el buen sabor de boca que da escuchar a una persona que basa sus ideas en el respeto, la tolerancia, la empatía y una lógica aplastante.Y que luego digan que es un radical...

Vamos, que cada uno se arregla según sus circunstancias y punto pelota. Ni más ni menos.

Os cuento que nada más llegar al hospital, que por cierto la parte de sus instalaciones que vi, que no fueron muchas, me encantaron (incluido el aparcamiento sin "gorrilas"), entramos y la primera persona que vimos fue al Doc, sentado en la recepción, ojeando un pc.
Que emoción, que ganas tenía de conocerle. Pero no le molestamos y nos fuimos hacia donde se encontraban los organizadores del evento, la asociación Besos y Brazos.

Después de coger sitio, nos acercamos al Doctor que estaba firmando libros.
Yo me llevé mi libro de cabecera desde hace 2 años, "Un regalo para toda la vida", para mí "la biblia" de los libros divulgativos y manuales de lactancia.

Me presenté como mamá y bloguera y estuvimos charlando un minuto sobre "tetas, vacas y psoriasis" (cosas mías).

Después de firmar varios libros la conferencia dio comienzo a la hora prevista. Las 11:00 de la mañana.

Arrancó comentando que la problemática básica que surge a la hora de introducir la alimentación complementaria en los niños, viene originada por los fuertes y absurdos MITOS que la rodea.

Según Carlos González, en general la sociedad cree que los niños cuando llegan a los 6 meses se vuelven "tontos" y no saben "qué, "cómo" y "cuando" comer.
Nos empeñamos en seguir estrictos horarios, y menús preparados de forma que el niño se tiene que acostumbrar a algo que en un corto espacio de tiempo tiene que volver a modificar. Y además a veces, lo hacemos ayudándonos de amenazas, engaños, sobornos o incluso la fuerza.

En principio, un niño se podría alimentar de leche materna hasta el año sin problema, pero se ha demostrado que entre los 6 y los 12 meses existe un déficit en los niveles de hierro de la misma, por lo que con la introducción de la alimentación complementaria cubrimos esos niveles necesarios y además iniciamos al niño en las costumbres alimentarias del hombre adulto.
Y es precisamente por esto último por lo que los niños deberían seguir las mismas pautas que los adultos en lo que a su alimentación se refiere.

Con esto romperíamos la costumbre tan extendida de regirnos por horarios y comidas a las que los habituamos para pocos meses después cambiar de forma radical.

¿Por qué darle las comidas a horas exactas?, ¿por qué acostumbrarles a comer los purés extra triturados?, ¿por qué dar la fruta obligatoriamente en la merienda y no después de comer y/o después de cenar, o para desayunar?, o etc etc

Y por qué seguimos las pautas del médico al pie de la letra, cuando realmente el médico tampoco tiene un idea exacta que se base en estudios de a que hora, que alimento y que cantidad es la acertada.

El Doctor, estuvo explicando que en este campo, como en otros muchos, la información, formación y actualización de muchos profesionales médicos no es la más adecuada.
Los estudios que se realizan, se actualizan cada bastante tiempo y esa información llega muchos años después a los profesionales.

Para ello nos mostró varios cuadros donde el baile de datos de unos años a otros, es flamenco puro.


Esta desactualización origina la disparidad de criterios que tan locos nos vuelve, sobre todo a los padres primerizos.

Sin ir más lejos, el otro día en el blog de Leia Organa, Crónicas de una Padawan, su autora, comentaba su experiencia con el ombligo y sus curas.
El 80-90% de los comentarios confirmaban que el método para realizar las curas era utilizando alcohol.
Pues bien, mi matrona, nos explicó en las clases de preparación al parto que el ombligo nunca, se debe curar con alcohol, porque esta práctica no desinfecta sino que sella.
Según nos comentó ( y otra compañera de mis clases de dibujo que también es matrona, me confirmó), hace menos de 5-6 años unos estudios que se realizaron en atención primaria, confirmaron que la cura del ombligo resultaba más exitosa si no se utilizaba el alcohol y al igual que con cualquier otra herida, estas se realizaban exclusivamente con agua y jabón o con clorhexidina.

Bien, pues si estos estudios están correctamente demostrados, porque narices, en la mayoría de los hospitales de España, te siguen diciendo que le cures a tu hijo el ombligo con alcohol.
¿Por costumbre?, ¿porque esto se ha hecho así toda la vida y punto?, ¿porque no tienen ni puñetera idea?

Y como este caso, encontramos otros cien, a los que los padres primerizos nos enfrentamos sin saber por donde nos da el aire en la cara.

Y no solo en cada centro médico te dan unas pautas diferentes a seguir, sino que además resulta que las mamis (sobre todo la novatas) somos unas histéricas porque intentamos seguir al pie de la letra lo que el médico nos indica y además somos capaces de discutir con nuestra vecina, porque la papilla de la mañana según un pediatra se da a las 9 y según el de la otra se da las 9.30 porque les sienta mejor.

Y para sacarnos de ese error, Carlos González, primero aconseja de forma general desmedicalizar la alimentación y nos enseña (yo ya lo conocía) mediante diapositivas el folleto informativo que el gobierno de Irlanda reparte a los papás en sus centro de salud, y con el cual el Doctor se encuentra totalmente conforme. Podéis verlo aquí.



Básicamente, sus ideas son,

- Los cereales NUNCA, se ponen con la leche en el biberón.

- Los lactantes pasarán de la teta de su madre al vaso (con asas), nunca al biberón.

- Los niños que se alimentan con leche de fórmula, pasarán de la leche de continuación a la leche de vaca, siempre después del año, tomándola igualmente en vaso.

- En ningún momento dice que se debe empezar la alimentación complementaria con la fruta o la verdura, entre otras cosas porque aporta poco hierro y de lo que se trata es de cubrir ese posible déficit. Es decir, que el primer alimento de la lista es, la carne.

- Los alimentos y las edades son orientativas, salvo la leche de vaca, el huevo y el pescado, que el Doctor recomienda esperarse hasta el año de vida.

- El gluten, debe introducirse entre los 4 y los 7 meses primeros meses en pequeñas cantidades y de forma progresiva.

- Aconseja respetar las ventanas de oportunidad y respetar la iniciativa del niño, y aquí no solo se refiere a la alimentación sino a todos los aspectos de la vida diaria.
Desde dejar al niño manipular solo los alimentos, hasta dejarle vestirse solo (aun a riesgo de que Carmen Lomana muera de un infarto fulminante si ve por la calle el modelo que lleva nuestro hijo).

- No triturar en exceso los alimentos, para que el niño, conozca diferentes texturas. Dejando atrás los miedos al atragantamiento y considerándolos al mismo nivel que las caídas cuando un niño comienza a caminar. Evitando, eso sí, alimentos como los frutos secos que puedan provocar situaciones realmente peligrosas, como el ahogamiento.

- Insistió en que no debemos agobiarnos cuando los niños no comen y mucho menos obligarles a comer utilizando todo tipo de artimañas, si no tiene apetito (porque no se van a morir por desnutrición, miedo irracional de todos los padres) o si no les gusta el alimento que le ofrecemos, precisamente para evitar que el niño rechace totalmente y para siempre esa comida en concreto.

- Vivir este periodo de inicio en la alimentación como algo natural y sobre todo trabajándolo con sentido común y lógica. "Si es bueno para ti, es bueno para el niño".

Así que después de leer todos estos puntos, y ver lo que nos está costando introducir los alimentos sólidos (que no el puré) con Boliche, creo que queda clarito que la cagada ha sido monumental.
Pero, como dice Carlos González, cada uno hace lo que puede y nosotros en nuestro desconocimiento, hicimos lo que pudimos y lo que nos indicaron.


Después de 4 horas, entre conferencia y preguntas, salí de allí con una satisfacción tremenda, una sonrisa en la boca y un agujero negro en el estómago (dios mío, que hambre tenía).
Hubiera podido estar escuchándole unas cuantas horas más (hasta que me hubiera desmayado de hambre, claro). Aunque en algunas ocasiones, los llantos y/o gritos de los niños/bebés que también asistieron hicieran que me perdiera algún detalle.
La culpa, claro, de los padres que se quedan sentados mientras el niño/bebé que está ya cansado de estar oyendo todo el rato al mismo tío, llora de hambre/aburrimiento/pis/caca/etc, pero bueno nada que no se solucionara afinando el odio y la concentración.

Las claves del éxito de esta ponencia, sin lugar a dudas, LÓGICA Y HUMOR.

Por si a alguien le interesa, a colación de la pregunta que realizó una de las asistentes sobre el momento de separación madre-hijo, el Doctor, aconsejó la lectura del libro NECESIDADES DE LA INFANCIA de Brazelton y Greenspan de la editorial Grao.
Si pincháis aquí, veréis las características del libro.
Debajo de la imagen de la portada, donde pone Google vista previa, clicais y podéis echarle un ojo a la obra completa, por si queréis haceros una idea antes de comprarle.
A mi me ha parecido muy interesante y no creo que tarde en caer.

Seguramente me deje algo en el saco, pero resumir una conferencia de 4 horas, resulta un poco complicado.
Esto que plasmo aquí hoy, son las ideas que a mí me resultaron más importantes, indudablemente, siempre desde mi punto de vista.
Es posible que otras personas se quedaran con algún detalle que yo he pasado por alto, pero espero, que aun así, os pueda resultar de gran utilidad.


P.D: Mil gracias a Belén del blog Mamá sin Complejos por cederme las fotos del evento.

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