Luchando en una guerra sin cuartel por la supervivencia de nuestro pequeño tesoro: LA LACTANCIA MATERNA.
"...El placer ha sido mio..."
SACRIFICIO (RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.
No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.
miércoles, 8 de junio de 2011
Un poquito de todo
Este tiempo me tiene loca. Llevo casi 4 semanas con una tos de perro fumador horrible y no termino de soltarla. Se me ha agarrado al pecho, en plan Boliche y no hay forma de soltarlo.
Me va a costar más destetar esta maldita tos que a mi hijo.
El post de hoy va a ser un mix de las evoluciones de Boliche en varios temas.
Empezaré con el Tema pañal.
Llevamos 3 semanas y media desde que empezamos con la retirada del pañal y el balance podría ser del todo positivo si no fuera porque el tema "pastelitos" sigue coleando.
Apenas ha habido un par de fugas en todos estos días y Boliche ya pide el pipí la mayor de las veces el solito.
Pero como decía los de "los pastelitos" es otro cantar. Estamos en una media de no hacerlo 2 o 3 días y otro sí (la mayoría de las veces con supositorio).
Espero que el tema se vaya regularizando. Tanto su ritmo fisiológico como su miedo a sentarse en el wc para hacer caca.
Tema comida.
En este aspecto estoy muy contenta.
Boliche cada día se anima más a probar cosas nuevas. Tanto en casa como en la guardería estamos empezando a sustituir los purés por comidas más sólidas.
Me resultan curiosas ciertas rarezas que tiene con la comida.
Es lógico que haya ciertos alimentos que le guste y otro no, pero Boliche, va más allá.
Por ejemplo, no quiere tomate con las salchichas porque dice que no le gusta el tomate.
Pero sí se lo come con los macarrones y las salchichas mezcladas.
Si le pongo macarrones con carne picada, retira la carne porque dice que no le gusta pero en cambio si le gustan los filetes rusos, con su carne, su ajito, su perejil, etc., pero sin tomate.
Le gusta la tortilla de patata, pero ahora le está cogiendo manía a la tortilla francesa.
El queso, según le de. Generalmente no le apetece pero el otro día se comió dos triángulos de queso Ideazabal, que es bastante fuerte.
Le chiflan las croquetas y el pan, eso no cambia. Y ayer probó la sopa de arroz y parece que le gusto, aunque la sopa de fideos le da un asco terrible. Incluso le dan arcadas, pero "e caldito" si le gusta.
Hace un par de semanas nos fuimos al Vip's a cenar y se comió más de media pechuga de pollo con sus patatas fritas y su pan y todo ello sin moverse de la trona!!!. Su padre y yo no nos lo creíamos.
Como ha cambiado mi Boliche, que mayor se está haciendo.
El caso es que le está perdiendo el miedo a probar cosas desconocidas y eso de cara al curso que viene en el cole es una gran noticia. Algo que me tenía bastante preocupada hace unos meses.
Por otra parte, y hablando del curso que viene, estamos pendientes de recoger toda la documentación necesaria para proceder a realizar la matrícula del curso 2011-2012 en el que se será su nuevo cole.
Estoy haciendo un poco de tiempo porque tengo que llevar un par de fotos y no tengo.
Tendré que llevarle al estudio para que se las hagan, pero es que ahora mismo tiene la cara hecha un cristo. Bueno la cara y el cuerpo.
Inventario:
- Chichón en la frente cuando se cayó contra una mesa en la guardería
- Herida en un costado cuando jugaba con su primo y éste le tiró encima de unas plantas.
- Corte en el labio y raspón en la barbilla cuando se cayó entrando en casa de mis padres en el pueblo.
- Arañazo/herida en la sien izquierda, no sabemos cómo ni con qué.
- Mordisco debajo del pezón izquierdo durante una discusión con un compañero por la propiedad de un juguete.
Y creo que no me dejo nada más...
De esta guisa no puedo llevarle a ninguna tienda a que le hagan fotos porque según salga de la tienda tengo en la puerta esperándome a una pareja de la policia para detenerme. Seguro.
Lo peor ha sido lo del mordisco.
Me llevan los demonios cuando viene con algún bocado en el cuerpo. Y encima me dice su profesora que cuando ella estaba regañando al otro niño por morder, Boliche se le acerca y le dice "no pasha nara" con las palmas de las manos hacia arriba, en plan " no te preocupes que no ha sido nada..." y con la cara todavía llena de lágrimas.
Hasta a la profesora le daba pena la situación.
Prefiero que no me cuente esas cosas su profesora porque luego me pasa lo que me pasa, que encima ya iba yo calentita por otros temas y cuando le vi la herida en la calle más despacio, me asaltó la "furia desmedida" y le dije a Boliche,
- Cachis! vaya mordisco que te han dado, eh?
- Sí, ha sido S.
- Cachis, como pille yo a ese S., le voy a cortar las orejas!
- No mamá, las tisheras solo son para e papel (algo que yo le repito muchas veces cuando coge las suyas para jugar a recortar papel)
- Es verdad cariño, las tijeras solo son para el papel ( ggggrrrrrrrrr)
En fin, ya veremos el año que viene cuando empiece con los mayores, porque me da que lo van a freir.
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lunes, 6 de junio de 2011
¿Dónde está mi mamá?
La luz apenas se atreve a entrar tímidamente a través de la persiana.
¿Qué hora será?, ¿dónde estará mi mamá?
En el cuarto hay pocos muebles. Junto a la pared decorada con unos posters de Mickey Mouse y sus amigos, hay una cuna de madera.
¿Dónde estoy?, ¿dónde estará mi mamá?
La pequeña lleva un pijama rosa descolorido y con los puños un poco deshilachados.
Está inquieta, no se puede dormir y tiene frío. Pero no ese frío que se va cuando uno encuentra el abrigo bajo las mantas. No. Es el frío de la soledad. El más complicado de sacar de los huesos y del alma.
¿Por qué tengo frío?, ¿Dónde está mi mamá?
A veces llora. A veces se acuna ella sola.
No entiende nada y está asustada.
Tiene hambre, pero acaba de comer. Tiene hambre de su mamá y esa necesidad solo se sacia estando cerca de ella.
¿Por qué no viene mi mamá a darme la teta?, ¿dónde está mi mamá?
Quiero que venga y me abrace. No entiendo por qué me ha abandonado, no he sido mala, solo lloro porque quiero estar con ella.
¿Por qué me castigan?, ¿dónde está mi mamá?
La pequeña llora y no encuentra consuelo. El miedo le hace temblar.
Alguien abre la puerta y da la luz. Se acerca a la cuna.
¿Qué te pasa pequeña?, ¿por qué lloras?
Unas delicadas manos de mujer la sacan de la cuna y la estrechan contra el pecho.
El contacto consigue tranquilar su llanto un poco, al menos ya no suena tan desesperado, pero la pequeña sigue desorientada.
¿Quién eres?, ¿dónde está mi mamá?
Nadie le contesta. Nadie la entiende. Es demasiado pequeña para expresar el dolor y la desesperación que siente por estar lejos de su madre.
Ella no entiende nada.
Y yo... tampoco!
Estoy estupefacta e indignada hasta límites insospechados.
No puedo comprender cómo y por qué se puede producir una situación como esta.
Esto es algo totalmente fuera de lógica, terrible y torturador.
Me da igual es sistema, me da igual la ley.
Venga de donde venga, esto es cruel, salvaje, insufrible, excesivo, duro, traumático. Un daño irreparable. ¡Basta ya!
Devolvedle a su mamá.
Devolvedle a su hija.
Todas somos Habiba.
Seguramente todos conocéis ya la historia de Habiba, pero por si alguien todavía no está al corriente del tema, aquí os dejo uno de los correos que que me remitió este fin de semana desde la asociación Besos Y Brazos para informarnos de cual era el estado actual de Habiba y de su hija.
Habiba es una joven madre de una niña de quince meses, a la que sigue amamantando. De origen marroquí y con unas circunstancias socioeconómicas adversas, hace cuatro meses aceptó vivir en una residencia para madres jóvenes de la Comunidad de Madrid, junto con su hija, con la esperanza de que así sería todo más sencillo.
Hace cuatro días y medio el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) decidió separar a la niña de la madre por no cumplir con los objetivos de una programa de psicoterapia y “habilidades maternales” que implica abandonar la lactancia materna a demanda y prolongada por considerarla “caótica” y “perjudicial para los niños y niñas”. Con estas consideraciones, todas carentes de base científica y legal, se obliga a las madres lactantes a tomar una medicación para que se le vaya retirando la leche.
Según la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna debe ser a demanda y puede prolongarse tanto como madre e hijo deseen. No se ha seguido procedimiento legal alguno para separar a esta madre de su hija, ni se ha permitido a la madre despedirse ni se le ha dicho a donde iría la niña, produciendo a ambas una grave indefensión. Habiba está con los pechos congestionados de leche, al borde de la mastitis, y con el corazón partido de dolor sin apenas dormir ni comer, angustiada por no poder estar junto a su hija. Esta madre ha sido valorada por una psicóloga y una psiquiatra y no presenta ningún indicio de enfermedad mental ni consumo de drogas ni nada que justificara ser víctima de semejante agresión.
A Habiba se le echó del centro a la calle en el mismo momento en el que se llevaron a su hija, diciéndole que ella ya no tenía plaza en ese lugar pues es un recurso para madres e hijos y ella ya no tiene hija. Una Fundación de ayuda humanitaria ha decidido amparar a esta madre dotándole de alojamiento y manutención, así como de apoyo jurídico.
Consideramos el caso de Habiba y su hija como una gravísima violación de los Derechos Humanos y de los Derechos del Niño. El daño ya está hecho, pero si madre e hija se reúnen inmediatamente podrá ser reparado. Por todo ello os pedimos que escribáis urgentemente a la oficina del Defensor del Pueblo solicitando su rápida intervención y hagáis llegar vuestra protesta a la gerencia del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, pidiéndole la inmediata entrega de la niña a su madre.
Podéis dirigir vuestras cartas:
• A la oficina del Defensor del Pueblo
www.defensordelpueblo.es
fax: 913081158
• Dª Paloma Martín Martín.
Gerente
Instituto Madrileño del Menor y la Familia.
Calle Gran Via 14
28013 MADRID
immf@madrid.org
• Fundación Raíces: fundacionraices@telefonica.net
Portal de el Defensor del Pueblo
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TODAS SOMOS HABIBA. ESTO NO PUEDE CONTINUAR ASÍ.
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viernes, 3 de junio de 2011
Mil y una batallitas con Boliche
Con Boliche, incluso, puede haber varios frentes abiertos.
Es lógico, los adultos hay cosas que hacemos con disgusto y ellos, lo peques, no iban a ser menos.
Pero nosotros, por lo general, ya sabemos como gestionar esas situaciones (a veces).
Pero para los enanos, son muchas cosas, muy molestas y para ellos totalmente innecesarias.
Que si no me gusta que me saques los mocos y monto el pollo.
Que si no me gusta que me cortes las uñas y monto el mega-pollo.
Que si no me gusta que me eches el suero nasal y grito como un poseso.
Que si la fimosis te la haces tú.
Que si como me se acerque el peluquero con esas tijeras aquí va a haber más que palabras.
Que si no me gusta la crema, que si no quiero masaje, que si, que si, que si...
Y así hasta el infinito, por no hablar de las guerras con la comida, que eso es capítulo aparte.
A mi memoria vienen momentos en el pueblo cuando Boliche estaba congestionado y le teníamos que echar el suero y sacar los mocos, como aquella escena se convertía en una película de Bruce Lee. Y su padre y yo siempre éramos los que nos llevábamos todos los manotazos y patadas voladoras.
Que nervio tiene este chico, es como una culebrilla y ¡qué fuerza tenía (y tiene)!, con lo enano que era...
Mis padres de ponían malos cuando le escuchaban dar esos gritos.
Mi madre y se iba, decía que no quería verlo y mi padre siempre decía lo mismo, "Deja al chico tranquilo, joder, que ganas tenéis de hacerle sufrir"
Joder, eso digo yo, ¿sufrir?. Eso lo debería decir por su padre y por mí que somos los que realmente sufríamos, coñe.
Si ya nos entraban los sudores de la muerte cuando sabíamos lo que tocaba.
Nos mirábamos con cara de resignación y siempre decía alguno, "hoy te toca a ti, que yo llevo varios días seguidos y me va a coger manía" jajajajajaja
Entrabamos a matar pero sin capote ni leches y por sorpresa, porque estaba visto que el dialogo o los juegos no funcionaban. Menos cuando era bebé que para él, nosotros hablaríamos en marciano y verme a mí haciendo el gilipollas con un muñeco, jugando a sacarle los mocos tampoco le convencía. Normal.
A veces podía uno solo, otras veces cuando la cosa se descontrolaba de dos en dos.
Y si en vez de los mocos era algún medicamento, teníamos que llamar a todo regimiento.
Parecía que íbamos de matanza. Jorribol!
Después de probar y probar, uno ya iba buscándose sus truquis, claro. E íbamos capeando el temporal según pudiéramos.
Descubrimos que si le cortábamos las uñas en el coche (en casa no valía) cuando se quedaba roque, el trabajito se hacía sin problemas. Y allí me tienes a mí, haciendo contorsionismo e intentando no ahorcarme con el cinturón de seguridad...
Todos los domingos igual.
Con los de los mocos no encontramos truqui que funcionara, hasta que hace 4 o 5 meses, de un día para otro, dejó de protestar y se acabaron los llantos. No le hace mucha gracia pero por lo menos se deja hacer sin llorar.
"E que ya shoy mayor!"
Claro, hijo claro, ya eres mayor, pero eso no lo dices cuando te tengo que lavar la cabeza, verdad?
Esta es nuestra última batalla, el lavado de cabeza.
Generalmente le bañamos casi todos los días, salvo los viernes, que lo cogemos de fiesta y todos los días la misma frase cuando está entrando en la bañera.
"Mamá, la cabeza no, vale?, hoy no, mañana."
Pero claro mañana, nunca es hoy lógicamente, por lo que al día siguiente que no es mañana sino hoy, tampoco toca. Y así sucesivamente hasta la eternidad.
En invierno con lavarla 3 veces por semana vale, pero ahora que ya han comenzado los días de calor, cuando llega a casa todos los días es con una sudada tremenda porque no para, con lo que la batalla es constante.
Buscamos algún truco que nos pueda ayudar, pero lo veo chungo.
Hace tiempo vi una especie de visera que se les pone en la cabeza para que el agua no les caiga en la cara, pero me juego el teclado, que Boliche me iba a decir que se lo pusiera Rita, así que ni me molesto.
Pagar un fracaso anunciado no merece la pena.
Aunque ahora que lo pienso el adaptador del WC es muy parecido...
En fin, seguiremos investigando. Si tenéis alguna idea, ya sabéis, yo encantada de escucharos.
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miércoles, 1 de junio de 2011
Mi aliado más odiado
Entre ellas está "mi aliado más odiado" para devolvérselo a su propietaria. El sacaleches.
Hacía tiempo que tenía ganas de contar mi experiencia con ese trasto diabólico que me ayudó a salvar la lactancia, pero nunca encuentro momento y esta semana voy de cabeza pero no me apetecía ir dejándolo atrás.
Tengo mil cosas de las que quiero hablar pero me falta tiempo.
Mi aliado más odiado es de la marca Avent, de tipo manual y me lo dejó una prima mía. Así que como reza el refrán, "a sacaleches prestado no le mires el mecanizado".
Los primeros contactos los mantuvimos en Reyes, cuando Boliche tenía 15 días de vida, por aquel desagradable episodio del agujerito en el pezón, por decirlo fisnamente, y no volvimos a saber más de él, hasta que 1 mes antes de ponerme a trabajar, decidí crear la gran reserva de leche del condado de Bolichelandia.
En esos momentos, Boliche tenía 3 meses y la lactancia materna ya estaba bien establecida.
Las primeras semanas fueron unos momentos difíciles, de agobio y agotamiento.
Siempre preguntándome, ¿por qué no me pueden salir las cosas bien a la primera?
Por aquel entonces mi sueño y yo andábamos reñidos y él se había largado de casa con otra, así que mis noches eran eternas.
Y ese cansancio se arrastraba detrás de mí como una babosa y hacía que cualquier pequeño esfuerzo se convirtiera en toda una odisea.
Recuerdo estar sentada en el sofá de casa con la teta al aire y dale que te pego al mecanismo.
Las primeras semanas me costaba un triunfo sacar algo. A veces después de llevar una hora dándole al tema miraba el vaso y solo habían caído unas gotas.
Ni si quiera llegaba aquello para darle ni 20 ml. Fatal.
Probé a sacarme la leche delante de la cuna de Boliche para estimularme, probé a mirar una foto suya, me daba masajes, también lo intentaba mientras el mamaba, pero me resultaba muy complicado porque me faltaban manos, así que tampoco.
Mi hermano que algunas noches venía a cenar, me miraba con cara de lástima y decía que aquello era inhumano.
Pero claro yo que soy igual de bruta para todo, me ponía a darle candela y me tiraba una hora entera sin parar. Meeec!!! error!!!
Eso no se debe hacer, lo aconsejable es intentar 10 o 15 minutos y descansar por lo menos una hora, peeero como siempre la falta de información y esa facilidad mía por hacer las cosas a lo bruto, volvían a hacer de las suyas.
Ay! madre, que malo es esto de la ignorancia.
El caso es que después de la paliza que les pegúe a estas pobres tetas mías, debieron rendierse y pensar que quizá fuera mejor facilitar las cosas si no querían quedar para el arrastre y de un día para otro aquello empezó a salir como dios manda.
Cuantas veces pienso ahora, lo fácil que me agobiaba en los primeros meses por cuestiones a las que ahora le doy apenas importancia.
Lo bueno fue que empecé pronto, por lo que cuando me tocó reincorporarme, tenía una buena reserva de leche de mami rica rica.
Abrías el congelador y aquello parecía la central lechera asturiana. Todo ordenadito por cantidades, por fechas. La leche, vamos!, nunca mejor dicho.
Cuando empecé a trabajar, diariamente me sacaba aproximadamente 180 ml en diez minutos, era la envidia de las vacas frixonas del lugar. ¡Qué chorro!, ¡qué velocidad de ordeño!, aquello era insuperable...
Aquella leche la guardaba en el frigo para que al día siguiente mi madre pudiera darle la leche fresca a Boliche.
Y si algún día no me podía sacar, no me preocupaba porque podía tirar de las reservas.
Pero era raro el día que no podía. En el trabajo no tenía problema porque estaba sola, con lo que me podía pasear con las domingas al aire si quería sin miedo a que me denunciaran por escándalo público.
Y así estuve desde los 3 meses hasta los 9 meses.
De esta forma siempre tenía leche en el congelador y mi producción no disminuía.
Eso sí, aquello fue un auténtico coñazo. De ahí mi amor-odio a ese maldito cacharro.
Gracias a él pude mantener la lactancia exclusiva sin problemas hasta que comenzamos a introducir la alimentación complementaria cuando me reincorporé al trabajo y además, como comentaba antes, mi producción de leche no se vio mermada en lo más mínimo.
Esos momentos de ir con la teta colgandera de paseo, y todo el día de acá para allá con el porta biberones térmico para que no se estropeara la leche..., que tiempos aquellos!, por suerte o por desgracia, se pasan volando.
Esa leche..., tenía un valor incalculable para mí, era oro líquido, sobre todo por el esfuerzo que suponía todo el proceso de sacar, transportar, conservar, clasificar, etc.
Joer, que despliegue!, pero es que de aquella leche no se podía desperdiciar nada.
Me viene a la memoria un día que estaba en la cocina y el papá de Boliche en un descuido tiró parte de la leche que yo iba a guardar. Buenooooooo!!!!, casi me lo como! y encima me dice que no me ponga así que no era para tanto,. Buuuuuhhhh, tu no sabes lo que has dicho majo, te la vas a cargar!!!! jajajaja
Y efectivamente no era para tanto, dejémoslo en que fue un momento de enajenación transitoria, pero sí, es cierto que para mí en ese momento si era para eso y para más.
Aunque entiendo que es difícil para una persona que lo ve desde fuera no llegar a comprender que eso que acaba de tirar, no solo es leche. Es esfuerzo, es tiempo, es dedicación, es amor.
Por todo ello, aunque reconozco el gran esfuerzo (que no sacrificio*) que conlleva y comprendo al que no quiera pasar por eso, estoy contenta por elegir la opción de sacarme la leche, porque por encima de todo el gran beneficiado siempre iba a ser Boliche.
*Sacrificio: RAE, Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.
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viernes, 27 de mayo de 2011
Mamá me da caca
Eso es lo que debe pensar Boliche ultimamente, gracias a la insistencia de varias personas.
Me explico.
Desde que estuvo pachucho hace unas semanas, nuestro gran amigo "el tete", está en la boca de Boliche con mayor frecuencia que meses atrás.
Esta costumbre junto con la mamitis aguditis, son parte del proceso de resaca de cualquier enfermedad en el peque.
Y esta vez la chupetitis le ha dado fuerte.
En el cole, solo lo lleva para la siesta, pero en cuanto sale a la calle, ya te está diciendo que si le dejas el tete un ratito. Y si le dices que no, se despierta la cólera de dios y los llantos no cesan en tooooda la tarde.
Como el tema del chupete no me preocupa, yo se lo dejo he intento día a día ir retirándolo poco a poco. Sin brusquedad, para evitar el efecto contrario y que cada vez su dependencia sea mayor.
Poco a poco lo vamos consiguiendo y tengo idea de tirar el chupete a los peces del mar este verano.
Ya veremos si luego no me tengo que calzar la escafandra..., pero bueno, eso será otra historia.
El caso es que como Boliche, lo lleva algunas veces, por ejemplo si sale del coche y estaba dormido, hasta que se centra un poco, se lo dejo y luego se lo pido para que voluntariamente me lo de y lo guardemos hasta otro momento.
Como decía, ahora lo lleva más veces por el día y ha coincidido que algunos amigos nuestros o conocidos, por ejemplo en el pueblo, le vean con él en la boca y nos suelten el típico, "¡pero si tú eres muy mayor y eso es caca!"
Osea que el tete es caca. Vale, estupendo.
Y yo me pregunto, ¿y Boliche que pensará?, porque a mí se me ocurren varias opciones...
- Que sus padres le dan caca.
- Que lo que antes era bueno, e incluso mejor que la teta (según algunos), ahora resulta que es malo.
- Que es un vicioso.
- Que no es un niño mayor como le decimos, sino que es un bebé porque lleva chupete.
Por lo tanto que sus padres no solo le dan cosas malas, sino que además le mienten.
Lo más gracioso de todo, es que algunos de los que han metido la gamba con esto, han tenido la desfachatez de decirlo con un cigarro en la mano. Toma ya!
Claro, como el tabaco y el alcohol no es un vicio...
Es triste, pero la realidad es que socio-culturalmente está mejor visto fumar o beber, que tomar teta o usar chupete hasta los dos o tres años. Y lo más curioso, es que somos nosotros, los adultos los que les acostumbramos a depender de objetos como el chupete. Que los bebés cuando nacen, no te dicen, "ey, vieja, pásame el chupete, a ver si me calmo un rato, que me noto un poco nervioso". No, el chupete, se lo dimos nosotros, bueno para que el diablo no se ría de la mentira, el chupete se lo dio un enfermera en el hospital cuando Boliche tenía un día de vida, para que no pidiera tanta teta.
Y ahora resulta que lo que le dimos de pequeño, porque "a este niño lo que le hace falta es un chupete", ahora resulta que "es caca".
Con la teta pasa igual. Lo que es "lo mejor que le puedes dar", resulta que cuando tiene entre 6 y 12 meses, "eso ya no le vale para nada", será que tiene fecha de caducidad y no me he enterado. Y ya si nos ponemos a partir de los 12 meses, ya ni te cuento. Puro vicio (y del malo).
No pongo en duda que ninguno se lo dice para ofenderle, ni hacerle daño. Pero no me gusta nada que se lo digan con rintitín coñero y menos utilizando lloriqueos burlones, que yo no me río de mis amigos cuando sé que están intentando dejar el tabaco, entre otras cosas porque sé lo jodido que es.
No me quiero poner en modo-tiquismiquis, pero la verdad es que no me gusta esa insistencia de la gente porque deje el chupete argumentando que "es caca". Entre otras razones, porque creo que cuanto más se lo digan, va a ser peor. Y sobre todo, porque lo veo una absurda contradicción.
Seguro que se puede conseguir de una forma más natural, sin mentir y sin ofender, ¿o no?.
Sigo echando en falta un poco más de respeto a los enanos.
martes, 24 de mayo de 2011
5ª Convocatoria para el Consejo de Sabios
Y es que como digo en el inicio de este post, ¡mi niño no me caga!.
Atrás quedaron esos días en lo que el bebé Boliche no tenía reparos en redecorarnos las paredes de su habitación cuando le cambiabamos el pañal.
Innumerables "cuerpo a tierra" nos mantenían en forma y servían para ejercitar nuestros reflejos, dignos del mejor entrenamiento militar.
Ya nada queda de eso.
Boliche pasó de hacer varias veces al día caca, popó, cacuni pastelitos, o como queráis llamarlo, a tener una defecación diaria y dando gracias.
Esto debe ser herencia de los abuelos, porque su padre y yo no tenemos ningún problema con el Sr. Roca, es más, nos llevamos de maravilla. Pero el niño no hace migas con él.
No las hacía con el pañal y ahora que estamos en plena operación ACLEDJL, la situación se ha hecho extensible.
El tema del pis, está bastante controlado. Llevamos 5 días sin escapes, y aunque no me cabe duda de que es muy posible que tengamos algún episodio más como el del otro día en "los grandes almacenes", parece que el proceso evolutivo del control del pipí va por buen camino.
Pero, ¿y la caca-popó-cacuni-pastelitos?
Pues la caca-popó-cacuni-pastelitos, no está para nada controlada. Es más, tenemos un problema. Y yo ya me lo veía venir.
Como ya explicaba antes, Boliche tiende al estreñimiento. Pero no porque tarde días en hacerlo, como erróneamente crean algunas personas, sino porque las heces son duras y por lo tanto sus expulsión es dolorosa (incluidos pequeños sangrados).
Este fin de semana ya hemos empezado con los primeros problemas.
Desde el jueves hasta el domingo Boliche no consiguió hacer nada.
Estuvo muy molesto desde el sábado por la tarde. Quejándose de la tripa progresivamente, según transcurrían las horas.
El domingo, no aguantaba de pie más de 10 minutos. La única forma de estar relativamente cómodo, era estando sentado.
Constantemente se llevaba la mano al culete y se pasó toda la mañana diciendo que tenía "pupa en el culete".
Se niega a sentarse en el wc para hacer caca-popó-cacuni-pastelitos, y si aprovecho cuando está haciendo pis, me dice rápidamente, "ya ta, no sale" y se baja de allí como alma que lleva el diablo.
Así que por la tarde, me metí en el baño con él e intenté convencerle por activa y por pasiva, pero solo conseguí que saliera de allí con un berrinche terrible.
Ni masajes, ni ejercicios con las piernas, ni abrazos, ni palabras, ni agua, ni zumos de naranja, ni sobornos con kilos de lacasitos. No hubo forma.
Y viendo que el pobre estaba pasándolo tan mal por no poder hacer caca, le puse un supositorio de glicerina.
Se puso como loco, corriendo por la habitación y llorando. Así que le cogí en brazos, me lo bajé al patio (estábamos en el pueblo), le cogí poniendo su espalda pegada a mi abdomen, agarrándole por debajo de las rodillas y presionando hacia su vientre y en 2 segundos salió "el tanque".
Sangre, sudor y lágrimas (literalmente), le costó poder evacuar.
Que mal rato pasamos. Fatal. Pero después él se quedó tan feliz. Normal.
Desde ayer estamos otra vez igual porque ayer tampoco hizo nada, así que temo ir a la guardería esta tarde y que me diga su seño que hoy tampoco ha hecho caca-popó-cacuni-pastelitos, porque el pobre lo pasa fatal y además no me hace gracia que se acostumbre a los supositorios y mucho menos a los laxantes.
Ya veremos como marcha la cosa, pero al menos esta semana no tendré a mi suegra y a mi madre detrás de mí todo el día, diciéndome que, "pobrecito, que mal lo está pasando, mejor que le vuelvas a poner el pañal..."
Espero las ideas del Consejo de Sabios. ¿Alguna sugerencia?.
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jueves, 19 de mayo de 2011
El pis y los flashforwards
Tenía mucha curiosidad por conocerle.
Cuando giramos para doblar la esquina, le vi.
Allí estaba, tan pequeñito, tan solo y en penumbra.
Ya no recuerdo si había chorrillo o no. No recuerdo muchas cosas. Es más, ya ni me acordaba del dichoso meoncete hasta que el otro día vi a Boliche en igual postura y sufrí un "flashforward"
Oh! my god!, ¡pero si es la reencarnación del "Manneken pis"!. Mírale, en el doble de tamaño, pero es igual, con su barriguilla y todo. ¡Qué monooooo!
Sobre todo cuando le da por ir regando todos los árboles de nuestra ciudad o hacer fuentes para las hormigas.
¡Qué divertido!.
Él, se lo pasa pipa y yo me paso el día mirando el reloj para calcular el tiempo desde el último riego.
Igual que cuando empecé con la lactancia. Y me viene otro flashforward.
Ahí me tienes con la libretita y apuntando a que hora le había dado el pecho y de que teta le había dado.
Ay!, ahora veo estas cosas desde la lejanía y me doy pena de mi misma. Pobrecita de mí, no tenía ni puñetera idea de nada. Que confundida y agobiada estaba.
Y sigo mirando el reloj. Ya hace 20 minutos desde el último riego y me pongo en alerta para ver si acierto a descubrir algún signo que me indique que Boliche tiene otra vez ganas de hacer pis.
Boliche, ¿quieres hacer pipí?
No, mamá, todavía nooooooo
Y así, seguimos tirando el dado y moviendo ficha de oca en oca cada 10 minutos.
Esta operación pañal, parece una montaña rusa.
El sábado, tuvo dos escapes y unas gotillas que no llegaron a un tercero
El domingo dos escapes.
El lunes, bajamos a uno.
El martes ninguno, ¡bien!
Y ayer le fui a buscar a la escuela esperándome encontrar un modelito distinto al de por la mañana, pero cual fue mi sorpresa cuando me lo encontré con los mismos pantaloncillos con los que salió de casa. ¡Bravo nene!.
Incluso me dijo la seño que el último pis de la tarde lo pidió el solito. Fantástico.
Pero por la tarde, la flecha del cuadro de las estadística cayó en picado y casi nos da en la cabeza.
Nos fuimos a comprar algo de ropa y unos zapatos que necesitaba Boliche para la boda del sábado.
Desde que salimos de casa hasta que subimos a la planta de niños (45 minutos), Boliche hizo pis tres veces. Que ya está bien...
Llegamos a la planta que nos interesaba y me pongo a buscarle una chaqueta que le combine con la camisa y los pantalones que tengo en casa listos para estrenar.
Estoy con la dependienta, mirando las opciones cuando me giro, no sé por qué, y veo a su padre mirando el reloj (otro con neurosis relojil) y a Boliche que viene hacía mí diciendo de carrerilla el discurso que se ha aprendido de memoria, "mamá, etoy mocado", "no pasha nara", "cachiiiiissss"
Miro a la dependienta, miro a mi marido, miro a Boliche, dos metros más atrás veo el charco gigante que ha dejado mi manneken pis particular y de pronto un clic salta en mi cabeza.
Como hemos salido medio corriendo de casa de mi madre, nos hemos dejado toda la ropa de repuesto. Mi mente se llena de "ljksoawiuda aijd ñieoqwfqwhfq" (palabrotas varias). Pero seré gilipollas!!!!!, como se me ha podido olvidar la ropa de recambio!!!
Y otro flashforward me viene a la mente y me veo a mí misma en la consulta del pediatra el día de su primera revisión.
Joder con los flashforwards de las narices. Esto debe ser la falta de sueño.
Como tenemos el centro médico cerca y solo íbamos a la revisión, yo me presenté allí después de intentar no matarme con la nevada que había en la calle y andando como una ancianita porque los puntos de la cesárea no me dejaban estirarme pero eso sí, tan feliz y sin pañales en el bolso y la dulce enfermera en vez de comprender que es el primer día que salgo de casa con el bebé, con ese temporal, y con un empane mental de la leche, decide fulminarme con su mirada de "mala madre" y decirme que si veo normal salir así de casa.
Y yo ahora pienso, "pero Teta, con esa lengua viperina que sacas a pasear alguna que otra vez, como te la has dejado a esa también en casa?".
Pues sí me la dejé en casa, al ladito de la bolsa de pañales.
Y de la misma manera me vi ayer, con el niño meado y sin recambio de ropa. Pero esta vez, la dependiente me miró con cara de "pobre novata".
Ay! Teta, si es que sigues siendo una novata, tiene razón la dependienta. Que ya lo viste cuando acabaste de mierda hasta las orejas en la librería, estas navidades.
Ponte las pilas, querida. Menos reloj, más recambio y espabila bonita.
Menos mal que estábamos en "los grandes almacenes", y pude comprarle otros pantalones.
Si hubiéramos estado en una tienda de decoración, ¿qué hubiera hecho?, ¿taparle con un cuadro?, ¿con un cenicero en plan tapa-rabos?.
No, si encima tuvimos suerte.
Pero la escena fue de película.
Boliche llorando porque se quería quitar la ropa mojada, yo buscando algo que comprarle y que no me costara medio sueldo, su padre que no sabía si ir o venir.
Encuentro un pantalón de algodón y las cajas no funcionan.
La dependienta buscando el chisme de quitar la alarma porque como están en obras nada está en su sitio.
Boliche que se pone a grita, "quiero un pa-ta-lón". Yo preguntando que dónde coño está la dependienta, por el amor de dios, que venga ya, que ya si eso le quito yo la maldita alarma de un mordisco.
Y mientras, la mitad de la plantilla cara para nosotros como si estuvieran viendo la serie del domingo por la noche. Solo faltaba el regidor para decirles cuando tenían que aplaudir.
Boliche empeñado en pasearse en pelotas por toda la planta, y el maldito pantalón que no aparece. Vale, que no cunda le pánico.
Su padre saca una camiseta de la mochila (y para que coño sirve una camiseta en plena operación pañal), y yo me pongo a pensar de que manera puedo improvisarle un pantalón con ella. Si se la pongo del revés y le meto las piernas por las mangas..."ya está aquí el pantalón chicooossss!!!"
Uf!, menos mal.
Le pongo el pantalón, pago todo y nos vamos de allí como alma que lleva el diablo.
Corred chicos, vámonos de aquí antes de que empiecen a llamar al de mantenimiento a gritos por megafonía y éste venga, vea el percal y nos quiera atizar con el mocho. Corred!
Después de todo, llegamos a casa. Por fin.
Pero el manneken pis, todavía tenía ganas de marcha y como 2 horas después se volvió a hacer pis encima. Eso sí que es estrenar un pantalón como dios manda.
En parte la culpa fue mía, porque me puse a darle de cenar y hacer otras mil cosas y se me pasó mirar el reloj, again. Ya llevaba más de una hora y él no sé dio cuenta de pedírmelo.
Así que más de lo mismo. "No pasha nara, cachiiissss"
Pues claro que no pasa nada cariño. Esto de la operación ACLEDJL, es así.
Anda, vamos a buscar el lagarto para sacarle a pasear un rato.
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