"...El placer ha sido mio..."

...El placer ha sido mío...

SACRIFICIO
(RAE): Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

No, señores y señoras, dar el pecho no debe ser un sacrificio. Debe ser un PLACER.

lunes, 14 de junio de 2010

Fobias

Dicen que los padres, a veces, solemos pasarle nuestros miedos a nuestros hijos.
En mi caso, esta creencia, no es cierta. Al menos de momento.

En general, los bichos no me suelen gustar mucho, y cuando digo bichos me refiero a arañas, cucarachas y ese tipo de insectos.
No me gustan, pero si veo un ratón no me subo a una mesa y me pongo a pegar gritos como una loca. Igual me sobresalto e intento esquivarlo pero nada más.
Lo que me dan es un poquito de asco.

Después de pensarlo detenidamente, he llegado a la conclusión de que sí hay 2 cosas que me harían subirme a una mesa y ponerme a gritar como una loca. Aunque una de ellas por respeto e intentando ser todo lo racional que se puede ser frente a una fobia o miedo irracional, voy controlando.

Uno de mis miedos es a los murciélagos. Me dan mucho pero que mucho miedo. Tanto que me puedo tirar al suelo y poner a dar más gritos que diez pavo-fans de Bisbal en mitad de un concierto.

Recuerdo un día de fiestas en un pueblo que vi como venía uno directo hacía mí y en vez de agacharme me tiré a la cara el cubata que llevaba en la mano. Ole!, los reflejos que tengo.
En realidad era una táctica de defensa que estaba en estudio. Y debe ser que funcionó porque el murciélago y la amiga que iba conmigo en ese momento, todavía se están descojonando de la risa.
Siempre les he tenido miedo, pero desde que a una amiga le mordió uno en la mano, ya es que te cagas; mejor dicho, es que me cago.

El otro de mis confesables miedos es a los enanos. Si, si, como lo oyes; mejor dicho, como lo lees. Tengo miedo a las personas que sufren enanismo. Y me permito utilizar la palabra enano y no persona de talla baja porque no lo digo en tono ofensivo ni mucho menos y quiero que quede claro que no me refiero a una persona bajita como lo pueda ser Torrebruno, o lo pudiera ser, no se si seguirá vivo o no.

He aprendido a controlar, medianamente bien, este miedo porque me centro en pensar que son personas normales como yo y que no me van a hacer nada malo, osea que no me van a atacar, ni a sacarme el corazón por la boca ni nada por el estilo, pero oye es lo que tienen las fobias, que no se pueden controlar siempre que uno quiere.

No lo puedo evitar, es que veo a alguno por la calle y me pongo en alerta. Me entra una tensión en el cuerpo que me deja medio bloqueada.
¿Qué hago?, pues me cambio de acera o miro para otro lado y la mayoría de las veces me descubro, casi, aguantando la respiración.

Vaya gilipollez estaréis pensando, pues si. Vaya cosas que le pasan a esta tía y además que tiene que ver eso con los miedos que le pasamos a nuestros hijos?. Pues por suerte para nosotros nada, porque de momento al boliche no se le han pegado las chorradas de su madre. Pero sólo de momento.

El boliche tiene sus propias fobias. Y yo no se las he enseñado ni inculcado porque a mí, los perros y los gatos me encantan.

Y a él también le gustaban hasta que tuvo un encuentro, poco afortunado, hace tres o cuatro meses.

Un día que fuimos al trabajo a recoger a mi esposísimo, estábamos esperándole en la puerta principal, saludando a sus compañeros de trabajo cuando llegaron 2 perros labradores que tienen allí, yo creo, para animar y corear a los ladrones cada vez que les roban, que suele ser una vez al mes.
De hecho, yo creo que los ladrones les utilizan para avisarles de cuando viene la poli. Es que no se sabe si son perros u ositos panda.
Con eso, os hacéis una idea de la agresividad que tienen los perros en cuestión, ¿no?. Cero pelotero. Son mansos a más no poder.
Pero como el boliche estaba en suelo correteando, se acercaron a olisquear al elementillo ese que andaba pululando por su terreno y claro, le sacaban 2 cabezas y cuando le arrimaron el hocico, el boliche se pegó un susto de muerte y empezó a gritar como un loco. Mi niño!, que susto se pegó.
Todo fue tan rápido que a mi no me dio tiempo a reaccionar. No me dio tiempo a cogerle antes de que se le acercaran, porque no los vi llegar.
Siempre le habían gustado los perros y los gatos pero desde ese día se pone como loco cada vez que se le acerca uno. El caso es que le gustan, pero desde lejos.

Mi madre tiene una gata desde hace bastantes años y al boliche siempre le ha gustado ir detrás de ella, pero desde ese fatídico día es verla y se pone cardiaco.

El pasado 3 de junio nos fuimos de puente con dos parejas. Unos llevaban un niño y los otros un perro. Bueno perro…, podemos llamarle “supuesto” perro, porque yo todavía no le he oído ladrar. Bueno es poco, el perro es un santo. Pero por eso no deja de ser un perro, y el Boliche cuando le vio por poco se sube encima de mi cabeza.
El primer día lo pasó regular tirando a mal, no se separaba de mi o de su papá pero cuando acabó el fin de semana, la cosa quedó algo más relajada. Algo así como, tú no te acerques a mí y yo no gritaré, vale?.

Hubo un momento, la semana de antes de irnos de puente que llegué a pensar si sería bueno ir en ese plan, osea con el perro y boliche, pero decidí que lo mejor era que el boliche afrontara sus miedos porque en mi casa del pueblo hay, ha habido y habrá perros toda la vida y no quiero que mi hijo sufra constantemente con ese tema.
Así que iremos poco a poco, aunque lo del otro día se puede considerar terapia de choque, casi.

Lo importante es que el boliche es un valiente y salió airoso del encuentro con Diper (que así se llamaba el bendito perro).

Y ahora me pregunto yo:

Y si me meto yo en una casa llena de murciélagos y enanos, ¿sobreviviré?... Naaaaaaaa

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jueves, 10 de junio de 2010

We love Patri

Después de la mierdabajamaternal que hay en este país, tocaba volver al curro.
Cuando el boliche cumplió sus tres preciosos y llorones meses de vida a mí ya me empezó a entrar la temblaera de piernas.
Como el boliche nació en diciembre, en casa decidimos que intentaríamos arreglárnoslas como pudiéramos con mis padres, mis suegros y mi esposísimo para no llevarle a la guardería hasta que comenzara el nuevo curso, en septiembre.
Incluso yo me lo hubiera podido traer algún día al curro si el nenu hubiera sido más tranquilín y no le asomara por la garganta la cabeza de Rob Halford cada 10 minutos (maldito celador!). Pero bueno así ha venido y hay que quererle igual.



A mediados de abril me tocó la reincorporación. Me mentalicé de que hay cosas peores en la vida y que recientemente habíamos vivido en la familia 2 grandes pérdidas y que debía comportarme y aguantar estoicamente como han hecho miles de madres a lo largo de la historia. Pero llegado el día, no aguanté la presión y lloré como un niño perdido en un supermercado.

Gracias a mi jefe, que se tiró el rollo, yo creo que por sentirse culpable por la defenestración de la que había sido objeto, me dejo cambiar el horario y entrar a las 12.00 de la mañana. Entonces antes de irme a trabajar le dejaba el boliche a mi madre y me iba a currar.

El primer día fue horrible. No podía aguantar las lágrimas y eso que lo dejaba con mi madre que es mi segundo “yo”. Mi madre me decía, pero hija si va a estar bien, no te preocupes.
Y yo sabía que iba a estar bien, exactamente igual de bien que conmigo pero sin la teta. Pero yo no lloraba por eso. Lloraba porque me tenía que separar de él. Llevábamos casi 4 meses las 24 horas del día juntos. Que penita, madre!. Ya se que puede parecer una gilipollez y seguramente no es para tanto pero oye, si os contara otra cosa mentiría.

Por eso no pude entender en su momento ni ahora tampoco como una amiga mía se fue a la playa 8 días y dejó a su hijo con su abuela cuando tenía 4 meses porque necesitaba descansar. Y yo pensé, ostia! (perdón) pues si necesitas descansar ya cuando tenga 10 años te tendrán que ingresar en una residencia maja. Pero bueno, cada cual con su vida que haga lo que quiera. Como lógicamente no me preguntó lo que yo opinaba al respecto pues me lo reservo para mí.

Pero el tema es otro. Esos primeros días en el trabajo fueron muy mal, no podía dejar de pensar en el boliche. Tenía una sensación horrible y encima no sólo yo estaba mal sino que también me dediqué a tocarle las narices a mi pobre madre, llamándola cada hora. Es una bendita. Yo en su lugar me hubiera mandado a la mierda a la 3ª llamada.
Otros días se quedaban mis suegros con él, pero las menos veces, entre otras cosas porque tenían que venir desde el pueblo y no era plan tenerles todo el día de acá pa’ lla.
Así fuimos apañándonos hasta finales de julio que me pude yo coger las vacaciones.

Luego llegó septiembre y el periodo de adaptación, que en realidad no se si ese periodo es para que se adapte el niño o la madre. Que pesadilla.
Yo le dejaba por la mañana y le recogía su padre un par de horas después.
Resultado: el boliche estuvo 10 días que sólo quería estar con su padre, SU SALVADOR!!!, será desagradecido el jodío niño!!!!!.
Yo llorando por las esquinas, pendiente de él los 1440 minutos que tiene el día, desde que nació y porque le dejo en la guardería unos días me veo repudiada por mi propio hijo. Ay!, esto de ser madre que mal pagao está, coñe.
Eso si, por la noche teta-teta-teta. Ja!, pues ahora que te la de tu padre, a ver como os apañáis…
Esto duró hasta que a mediados de septiembre le dejamos ya el horario completo, desde las 9 a las 16.30. Ahí llegó lo jodido. Estuve 15 días con las gafas de sol puestas para que no viera nadie que me iba de allí llorando.
Eso de dejarle llorando, mirándome con cara de mamaporfavornomeabandones, con unos lagrimones que pa’ que os cuento, es que lo llevaba fatal.
La verdad que fue duro, sobre todo porque no sabes como se va adaptar, ni como le van a tratar porque no conoces de nada a esas tías con las que se queda, además era de los pequeños y encima el boliche ya sabéis lo lloroncete que es…

……….y si se pone malo………..y si le cogen manía…………y si se atraganta con algo y no se enteran…………y si para que se calle le meten en un cuarto oscuro…….y si las profesoras en realidad son alienígenas………..y si algún niño se lleva la máquina de tatuar de su padre y le hace un tatuaje (bueno si pone amor de madre, no vamos mal)……

Teta reina, creo que estás empezando a desvariar, sí, sí ya lo sé pero es que es mi niño, mi bebe, mi bolichín, que queréis?, es muy duro!. Ya se que hay cosas peores pero a mi en ese momento eso no me consolaba. Será que soy una tonta…

En la actualidad, pasados 9 meses desde que empezó en la escuela, el boliche se queda tan feliz, está enamorado de su seño Patri, y se lo pasa pipa con sus compis. Come y duerme mejor que en casa. Algún día ha venido con alguna herida de guerra pero nada que no se cure con un beso de mamá y un poco de Arnidol.

Hace un par de semanas me dieron una alegría tremenda cuando su seño me dijo que el curso que viene el boliche seguirá con ella.
En la escuela tienen esa política. Cogen un año a los más pequeños y el siguiente siguen con ellos y cuando acaban vuelven a coger a los nuevos más pequeños. Algo que me parece genial, porque después de las vacaciones vuelven a la misma rutina y sólo les cuesta un par de días adaptarse, sobre todo a los horarios, porque ya lo conocen todo.
Si hubiera cambio de educadora sería un poco más complicado, creo yo, porque los niños se tienen que adaptar a ella y ella a todos los niños. Patri como ya los conoce a todos pues eso que llevan ganado.


Además Patricia es una tía estupenda, al principio reconozco que me tenía un poco confundida. Es una chica joven más o menos de mi edad y es un poco tímida y reservada. Lleva sólo 2 años en la escuela y al principio hablábamos muy poco. Después de este tiempo me he dado cuenta de que es la mejor educadora que podía tener. Quiere mucho al boliche y el a ella. Se les nota. Tienen feeling. Y he confirmado que no es Diana la de “V” porque le he pellizcado y no se le quita la piel. Así que todo OK.

En alguna ocasión cuando lo he comentado con alguna amiga, me han preguntado si no siento celos de que se quieran tanto y yo la verdad que nunca me lo he planteado.
A mi me hace inmensamente feliz que el boliche quiera tanto a su seño, no veáis la tranquilidad que me da saber que está con alguien que se preocupa por él y le tiene cariño y que ese sentimiento es recíproco. Si el boliche está bien, la Teta reina está bien. Por lo tanto en casa todos somos fans de Patri.

Así que este año no vamos a pedir plaza en las guarderías públicas, seguiremos fieles a Patri. Ya nos arreglaremos como podamos. A ver si hay suerte y nos conceden la ayuda del cheque guardería, si con esto de la crisis no se lo ventilan también.
Al final con el cheque guardería que da nuestra comunidad viene a salir más o menos lo mismo que la plaza pública. Pero ese tema será otra historia, que ya os contaré.



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martes, 8 de junio de 2010

Mi cuerpo serrano

Otro efecto secundario del tratamiento que estoy siguiendo es que me siento y me veo hinchada. Lo que me faltaba. Tendré que hacer intensivo de operación bikini.
Esta situación no ayuda nada a mis pocas ganas de comprarme algo de ropa pero la semana pasada nos íbamos de puente a la playa y a principios de semana tomé la decisión de armarme de valor para ir a comprarme un bikini.

Me resulta gracioso recordar que cuando tenía 16 o 17 años me daba vergüenza ponerme un bikini y siempre iba en bañador porque me veía gorda. Lo cojonudo del tema es que de aquella tenía un tipazo. Pero no me refiero a un tipazo comparado con el de ahora, no. Me refiero a un tipazo de verdad, o por lo menos lo que yo considero un tipazo. Porque claro, los gustos de cada uno distan mucho entre si pero para mi una tía escuálida y escurrida no es un tipazo.
Tenía mis formas muy bien contorneadas, nada de celulitis y un pecho muy bonito. Todo lo contrario de ahora. Y ahora me pongo bikini. Seré gilipollas…


Mi madre me dice que es normal, que después de tener un hijo el cuerpo empieza a resentirse, que si los hombres mira como se ponen con los años y sin parir, bla bla bla, pero a mi eso no me consuela.

El caso es que se me echaba el tiempo encima y decidí irme a una tienda de ropa interior, llamémosla “Tetam” y le pregunté a la dependienta si tenía algo para mi.

La niña que me atendió era un encanto, de verdad y se preocupó de buscarme varios modelos y de aconsejarme. Chica, así da gusta ir a una tienda, no como en otras que parece que te están haciendo un favor por venderte 4 trapos.
La amable dependienta me dio varios modelos para que me los probara pero yo en vez de irme al probador empecé a mariposear por la tienda haciéndome la remolona. La chica empezó a mirarme con cara de “peroaestaquelepasaahora” y a mi sólo me faltaba ponerme a silbar.
De repente, dos figuritas redondas con pezón aparecieron sobre mis hombros. Una tenía una coronita brillante encima y la otra unos cuernos y un rabo puntiagudo. Y que pasó?, que empezaron a discutir.

Teta-güena: Venga Teta Reina, no pasa nada, entra en el probador.


Teta-japuta: Uf!, yo que tú no entraba, ya verás cuando intentes meterte en uno de esos bichos. Ya puestas a hacer el ridículo, podías haberte cogido un tanga de esos.


Teta-güena: que no mujer, no le hagas caso, si estás estupenda. Tu cuerpo es normal, no ves que has tenido un bebe, eso le cambia el tipo a cualquiera.


Teta-japuta: a cualquiera no. Mira a Paloma Cuevas como salió del hospital…


Teta-güena: bueno eso es un caso raro. Mira a Sonia Ferrer que ha dado a luz hace poco. Todos los cuerpos cambian. (Aunque no lo creáis es la de la foto)


Teta-japuta: si pero de quien se van a reír es de ti…


Teta-güena. Nadie se va a reír, venga pasa al probador que la dependienta te está mirando raro.


Teta-.japuta: si, te mira raro, pero porque piensa, pero donde va ésta con ese cuerpo-escombro, pero si en vez de ir a la playa tenía que ir a un convento de clausura.

Teta-gúena. Pero mira que eres cruel.

Teta-japuta: y por qué no te compras una escafandra mejor…?, o un burka?.

Teta-güena: eres un bicho!

Teta-japuta: tú más!

Teta-güena: no, tú más!

Teta-japuta: tú más!, tú más!, tú más!, tú…

Yo: bueno basta ya!, voy a entrar.

Teta-güena: vamos valiente!, al toro que es una mona…!

Teta-japuta: una mona? y el joputa lleva la cabeza del caballo en la boca?

Yo: Ssssshhhhhh!!!! Callaros, que me voy a lanzar al ruedo…

Así que cogí aire profundamente, lancé la montera al aireeeeee… y … cayó bien!


Me probé varios bikinis y me gustaron dos de ellos. Eso si, copa D/E. Si por algo me llaman “LA TETA REINA”.


Ochenta y siete euros tuvieron la culpa pero los pagué con gusto. Por lo menos iría con unos bikinis que no me harían todavía peor cuerpo del que ya tengo, que ya es algo.
Así que cogí mis nuevos bikinis y me fui a casa.

Cuando llegué a casa estaba todo en penumbra, mi esposísimo estaba atrincherado en el salón, había puesto los sofás como barricadas y había puesto a cubierto al boliche. También había hecho acopio de víveres. Los suficientes como para sobrevivir durante varios días.
Los dos llevaban las pinturas de camuflaje y gafas de visión nocturna. No se oía nada, sólo el castañetear de sus dientes. Estaban cagaos!!!!

Tranquilos chicos!, ha habido suerte. Me he comprado 2 bikinis.

Se escuchó un suspiro general.

Varios días después nos fuimos a la playa. Y que me encontré allí (aparte de a mi vecino, manda huevos, no me los quito de encima ni a la de tres)?.
Pues que el 50% del personal debería haberse comprado una escafandra, otro 40% andan más o menos como una servidora, usease, en el límite del bien y del mal. Y el otro 10% alegra la vista al 90% restante.

Conclusión: cuanto daño ha hecho la Cibeles fashion week…


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miércoles, 2 de junio de 2010

Mi risa es tan feliz contigo

Hoy quiero compartir una de mis canciones favoritas. Es del grupo Tribalistas.

La escuché hace años y me enamoré de ella sin saber lo que decía. Aquí os dejo el video traducido y además os copio otra traducción que he encontrado. Son muy parecidas. Quedaros con la que más os guste.

La música me transmite una paz enorme.

Y se la voy a dedicar a mi esposísimo, que me aguanta lo que nadie sabe. Bueno es recíproco.

Sabes que no me gusta decir estas ñoñerias pero bueno ahí va:

Te quiero mi amor, por lo bueno y por lo malo y sobretodo por regalarme el tesoro más grande.

Gracias por existir.



Aqui os dejo la otra traducción:



bella infancia
Tu eres así, un sueño para mí
Y cuando no te veo
Pienso en ti
desde el amanecerHasta que me acuesto

Me gustas
Me gusta quedarme contigo
Mi risa es tan feliz contigo,
Mi mejor amigo es mi amor

La gente canta, la gente baila,
La gente no se cansa
De ser niños, la gente juega
como en nuestra infancia

Sus ojos, mi inspiración, me guían
Dentro de la oscuridad
Sus pies me abren el camino
Yo sigo y nunca me siento solo.

Tu eres así, un sueño para mí
Quiero llenarte de besos
Pienso en ti desde el amanecer
Hasta que me acuesto.

Me gustas
Me gusta quedarme contigo
Mi risa es tan feliz contigo,

Mi mejor amigo es mi amor

La gente canta, la gente baila,
La gente no se cansa
De ser niños, la gente juega
como en nuestra infancia

Sus ojos, mi inspiración, me guían
Dentro de la oscuridad
Sus pies me abren el camino
Yo sigo y nunca me siento solo.
mi risa es tan feliz contigo, mi mejor amigo es mi amor



P.D.: Me voy de puente. Que descanseis.

P.D.2: Porras!, no deja verlo directamente, teneis que ver pinchando en ver en youtube...

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lunes, 31 de mayo de 2010

El lado oscuro

Lo que yo hace unos años consideraría dormir fatal en la actualidad se ha convertido en dormir como una bendita.
Es posible que penséis que soy una pesada, siempre con el mismo tema. Pero es que dormir de la manera que yo lo hago es casi… inhumano?

Para mi, dormir 4 horas seguidas es la bomba. El boliche tiene rachas buenas que se despierta sólo 3 veces por la noche y rachas malas que se despierta 7 u 8.

Estos días estamos atravesando una racha de las malas.
No se si serán los dientes o que, pero se despierta cada dos por tres. A veces incluso durante una hora se despierta cada 5 o 10 minutos. Bueno en realidad ni siquiera se despierta o al menos no abre los ojos pero se pone a lloriquear y a llamarme y claro yo no pego ojo en toda la noche.

Así que después de varios días así os podéis hacer una idea de cómo está mi cuerpo serrano. Y mi humor.
Menos mal que los enanos son más listos que el hambre y saben como calmar la tempestad.
Nada mejor que una caricia y un “ba-pa” (guapa) para arreglar medianamente bien mi cuerpo dolorido y mi agotada cabeza.

Después de dejar al boliche en la guardería he cogido el metro para dirigirme al trabajo.

Voy casi arrastrando los pies. Me voy a sentar a esperar que venga. Me acabo de sentar y veo que ya viene. Ays, otra vez arriba. Voy a ver si dentro hay algún asiento libre. Si, al fondo. Me voy a agarrar porque al final besaré el suelo otra vez como diría Luz Casal. Ya está el señorito que no le gusta poner la mochila en el suelo y prefiera que su amada bolsa ocupe un asiento para que esté más cómoda, no vaya a ser que le de una baja de tensión y se le aflojen las cremalleras. Me pongo delante de él. No hace falta que le diga nada, cuando me ve la cara de perro que llevo quita la mochila y masculla un perdón al cuello de la camisa. Que hago?, saco el libro?. No. No me apetece pensar. Romeo está tirado por el suelo lloriqueando como una nena porque le han desterrado y no podrá ver más a su amada Julieta. Menudo imbecil. Y pa’ que coño matas a su primo, gilipollas!. Además, hace dos días estaba igual de ñoño llorando por las esquinas pero porque Rosalía no le hacía ni puñetero caso y de un día para otro, zas!, ahora por la que no puede vivir es por Julieta. Mal asunto, darling. Demasiado enamoradizo te ha salido el pretendiente.
Cierro los ojos, los vuelvo a abrir. No los cierres que te quedas sopa y apareces en las cocheras. Llega mi estación, me bajo. Me empujan. Ggggrrrrrr. Me voy hacia la salida. Salgo por los tornos. No lo dudo y voy a derecha al ascensor. Veo como una vieja asquerosa está pulsando el botón de cerrar puertas como una loca para que no pase nadie más y suba ya el ascensor. Cuando llego ya no se abren las puertas y me parece adivinar una sonrisilla triunfal en la cara de vieja. Ggggrrrrrr. Me quedo junto a la puerta. Espero. Un viejete me hace señas para que pulse el botón de llamada y le hago una seña con la cabeza para que entienda que ya está llamado. No se me ponga nervioso. Nos metemos quince sardinas en la lata. El viejete se pone a mi lado. Me esta mirando, seguramente las tetas. Me da dos toques con el dedo en el brazo y me dice: cuando yo era joven subía las escaleras del metro de dos en dos, pero la juventud…


-Clic!-

Noto como el lado oscuro me posee. Me empieza a salir la espuma por la boca, los músculos de mi cuerpo se tensan, le cojo por las solapas de la chaqueta y en un rápido movimiento le empotro contra la pared del ascensor y empiezo a ladrar mientras las gotas de sudor corren por mi cara. Me importa tres cojones como subiera usted las escaleras cuando era joven!, acaso le he preguntado?, sabe usted que llevo casi tres días durmiendo apenas nada y que gracias a unas malditas pastillas me duelen los músculos tanto que casi no puedo coger a mi hijo al brazo. Y haga usted el favor de dejar de mirarme las tetas, cerdo!.

-Clic!-

... pero la juventud de hoy en día no vale para nada…bla bla bla. Y lo único que atino a decirle es: pues me alegro, señor, me alegro por usted.
Se abren las puertas y sigo arrastrando los pies hasta la oficina.

Necesito descansar. Necesito la playa. Necesito vacaciones.

Feliz semana.

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viernes, 28 de mayo de 2010

El infierno del primer mes

Hace un par de semanas una amiga mía a la que quiero mucho dio a luz a su primer hijo. El parto fue todo lo que cualquier madre desea para si misma llegado el gran momento. Empezaron las contracciones en casa, cuando las tenía cada 5 minutos se fue al hospital y 2 horas y media después el pequeño bebito ya estaba encima de su mamá intentando engancharse a la teta. Para la mamá un par de puntos y listo.

Que maravilla, yo si tengo otro boliche me pido un parto así, eso desde luego.

Hablé con ella por teléfono y la encontré estupenda. Le dije que no iría al hospital porque no quería molestar pero que si me necesitaba me llamara.
Estaba súper tranquila. Le pregunté si lloraba mucho y me dijo que de momento nada.

Y pensareis que vaya cosas que pregunto pero es que la conozco y es tan llorona como yo y como se revolucionan tanto las hormonas en esos momentos pues suele ser normal que algún día lo tengas mas regularcillo y se te escapa alguna lagrimilla que otra.
Bueno yo tuve varios días de esos, además como me intentaba aguantar pues todavía se me acumulaba más y el nudo en la garganta cada día se me hacía más grande.

Pasados tres días del parto y como todo estaba en orden, le dieron el alta y por la tarde se marcharon a casa los tres juntitos, en amor y compañía.

Preparé un montón de mis súper galletas de chocolate, porque a mi amiga le encanta el chocolate y quería llevarle algo que no fueran los típicos bombones.
Y con unos regalitos para el bebito, las galletas y una pastilla del jabón que hace mi madre, me fui a su casa a conocer al nuevo miembro de la familia.

Oh! Que monada, tan chiquitito, tan dormidito, tan guapo (de verdad). Que tierno, me recordaba a mi bolichín cuando nació, aunque el mío pesaba casi 1 kg más.

En ese momento me venían a la memoria tantos recuerdos que me entraban ganas de llorar. Manda narices, que la madre esté tan serena y yo sea tan blandengue. Ains, que rabia me da eso a veces. Pero es que lo he heredado de mi madre, que es igual de llorona que yo.

Recuerdo que sobre todo a última hora de la tarde me entraba una angustia en el cuerpo horrible. Me sentía desamparada. Mi esposísimo, el pobre, intentaba animarme pero como yo sabía que el estaba tan perdido como yo en el tema, pues poco podía hacer el hombre.

Realmente el primer mes fue muy duro. Me dolía el pecho muchísimo, el boliche quería estar todo el día enganchado a él. Mi matrona estaba de vacaciones, que oportuna, y no tenía a nadie que me explicara que es lo que estaba haciendo mal. Para menos ayuda, el boliche era un llorón (maldito celador!) y lo de dormir, encima de mi bien, pero en la cuna ni de coña. Parecía que había cuchillos y cuando le intentaba acostar se ponía a llorar y a gritar como un poseso.
Si el Estivill ese hubiese sido mi vecino, jamás hubiese escrito el librito famoso. Hubiera venido a mi casa y me hubiera rogado que cogiera al niño para que se callara ya. Que cachondo…
Mi amiga me empezó a hacer preguntas de cómo podía hacer esto o lo otro y yo me puse en modo MEMORIA para explicarle todo lo que yo hacía, siempre advirtiéndola que lo que yo hacía era lo que al boliche le iba bien pero que eso no quiere decir que a su pequeño le fuera bien de la misma manera.
Cada niño es un mundo y poco a poco tienen que empezar a conocerse mutuamente. El único consejo que le di fue que no hiciera ni puñetero caso a nadie. Incluida yo. Porque muchas veces nos ponemos pesados y pretendemos que se hagan las cosas como nosotros creemos correcto pero eso no quiere decir que llevemos siempre la razón. Le dije: tú di a todo que si y luego haz lo que tú creas conveniente.

Nos despedimos y le dije que me llamara para cualquier cosa y a la hora que fuera.

En el camino devuelta a casa iba contenta por ver que mi amiga estaba muy bien y muy tranquila. Pensé que estaba claro que todos asimilamos las cosas de forma diferente. Y a lo mejor el hecho de tener un parto tan fácil le había ayudado.

Al día siguiente por la tarde me llaman al móvil. Era mi amiga.

Me pregunta que cuando yo bañaba al boliche que como lo hacía, con que jabón y si usaba esponja. Le explico como lo hacía yo y le aconsejo que le seque muy bien los pliegues de la piel para que no se le irrite las zonas de ingles, axilas, etc.
Mientras se lo estoy explicando noto un ruido raro, le pregunto si está bien y rompe a llorar como una magdalena.
Pobrecilla, que pena me dio. Me decía que era una inútil, que no iba a saber hacer nada, que su pareja le preguntaba cosas y ella no sabía contestarle como debían hacer con el niño. En ese momento me vi a mi misma hacía 17 meses.
Viéndolo desde este instante me parece hasta gracioso las tonterías por las que nos agobiamos pero en ese momento te parece un mundo todo.
Así que la animé todo lo que pude y le dije que era normal que se sintiera así porque todas (o casi todas) pasamos por esos momentos flojos. Que no pasa nada y que lo va a hacer muy bien, sobre todo porque quiere mucho a su bebé y eso es lo más importante.

Yo le echo la culpa de todo a las hormonas, que son un poco cabronas y nos dejan tan tocadas que nos hacen dudar hasta de nuestro nombre.
Pero la verdad es que lo tenemos que pasar y punto. Si tienes apoyo mejor y si no lo tienes pues le echas un par de huevos y lo pasas como puedes, que han pasado miles de años y la raza no se ha extinguido todavía aunque cualquier día volemos por los aires.

Ya han pasado 15 días y mi querida amiga está muy bien. Todavía tiene sus momentos pero están aprendiendo a disfrutar lo bueno y sobrellevar lo malo.

Está claro que todo forma parte de la maternidad. Pero pasarlo, hay que pasarlo.

P.D.: Buen fin de semana a todos.

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miércoles, 26 de mayo de 2010

Profesor de (mala) educación vial

Venía yo tan tranquila esta mañana al trabajo, cuando me paro en un semáforo y mientras que esperaba que se abriera el disco (como dice mi padre) estaba yo pensando en todo lo que necesito comprar para hacerle una tarta al padre de mi esposísimo, osease mi suegro.

Ha sido su cumple esta semana pero lo vamos a celebrar el fin de semana. Me ha costado mogollón encontrar un ingrediente que se llama Cremor Tártaro y que se supone que no es tan complicado de localizar.
Al parecer lo venden en las farmacias y/o en las droguerías. Pero claro como somos tan modernos, pues las droguerías de antes ahora son perfumerías que sólo venden perfumes, geles, cremas y mata mosquitos…
¿Donde han quedado las tiendas de toda la vida?, esas del mostrador de madera vieja con olor a potingues raros, esencias, ceras y alcoholes.

Bueno el caso es que ya lo he encontrado. Después de dar mil vueltas por internet, claro, porque mi farmacéutico me ha mirado con cara de “aquienquieresenvenenar” cuando se lo he pedido.

Madre mía como me enrrollo, el caso es que iba yo tan inmersa en mis pensamientos que no me di cuenta de que un coche estaba parado en el carril de la derecha con las luces de emergencia puestas. Parece que estaba esperando a alguien pero tampoco estoy muy segura.

Cuando de repente me pego un susto de la leche porque el coche que se colocó detrás de él empieza a pitar como un energúmeno.
El coche parado estaba a medio metro de mí y el otro detrás. Me he sobresaltado porque he pensado que igual era yo la que estaba haciendo algo mal. No sé, igual estaba en la carretera sin darme cuenta en vez de en la acera.

A veces voy tan ensimismada con mis cavilaciones que no me doy cuenta de las cosas. Incluso alguna vez me he puesto a cruzar una calle sin mirar ni siquiera el semáforo. Pero gracias a dios esto ha pasado muy pocas veces.

El tema es que me he quedado muy sorprendida cuando he visto que el coche que estaba detrás era un coche de autoescuela. Mientras hacia la maniobra de adelantar al coche estacionado veo que el que pitaba era el profesor, no el alumno y que además ha sacado medio cuerpo por la ventanilla para gritarle, literalmente:

Que haces gilipollaaaas!!!, no ves que ahí no puedes parar, tonto los cojones!!!!

No es que me sorprenda de los insultos, entre otras cosas porque yo tengo que reconocer que a veces pierdo los papeles en el coche, sobre todo cuando algún graciosill-o quiere pasarse de listo cuando ve que la que va en el coche de al lado es una tía. Y entonces empiezo a sacar la Belén Esteban que llevo dentro.
Lo que verdaderamente me ha dejado de piedra es que sea un “profesor” de autoescuela el que en plena clase de conducir demuestre una actitud tan poco educativa. ¿O es que ahora también se imparten clases prácticas de insultos en circulación?.

Yo me las debí perder, pero como soy autodidacta…

Ya fuera de broma, tengo que decir que me ha parecido fatal. Qué narices le está enseñando a ese pobre alumno, que por cierto, llevaba una cara de bochorno que ni os cuento. Y no me extraña, yo me hubiera metido debajo de los pedales.
Mal comparado es como si un médico les explicara a sus alumnos como tratar un cáncer de pulmón en un bar con un cigarro en la boca. Pues como que no.

Lo peor de todo es que a mi lado había un abuelo que llevaba a su nieto al colegio. Un niño de unos 5 años que miraba la situación con la misma cara de perplejidad que yo y que su abuelo. ¡Menudo ejemplo!.

Realmente ¿era para tanto?. Seguro que todos hemos parado alguna vez en doble fila, ¿o no?

Además, no creo que sea bueno empezar el día con tanto estrés, tanto grito, tanto insulto, tanto negativismo, tanta agresividad.

Le pongo un negativo.

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